Woodstock: un grito de paz en medio de la guerra

Por Nicole Giser

A 50 años de Woodstock, puede decirse que más que un festival, fue un movimiento: el auge hippie en plena guerra de Vietnam formado por una masa de personas que, entonces, no sabían que serían parte de la historia. Fue en 1969 que tres jóvenes con la ambición de convertirse en productores y financiar su propio estudio de grabación en Nueva York, convocaron a los artistas más conocidos de la época a un festival que duraría cuatro días y tres noches. Ellos eran Michael Lang, Artie Kornfeld y Joel Rosenman. Pese a su nombre, la fiesta tuvo lugar en Bethel, donde el granjero Max Yasgur ofreció su campo por 75.000 dólares. 

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“Three days of peace and music”, prometía el primer festival de música masivo: la policía esperaba 6.000 asistentes y los organizadores calculaban 60.000, pero, durante tres días, entre el 15 y el 18 de agosto, medio millón de personas presenciaron el evento convirtiéndolo en leyenda. “Durante nueve meses, vivimos y respiramos Woodstock”, dijo Lang sobre la preparación. Participaron, entre otros, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Canned Heat, Joe Cocker, Sly & The Family Stone, The Grateful Dead, The Band, Joan Baez, Ravi Shankar y Richie Havens. Sin embargo, el orden en la fiesta resultó defectuoso y para algunos, incluso problemático: Roger Daltrey, cantante de The Who, aseguró que su paso por Woodstock fue todo menos “amor y paz”. La banda, al igual que la mayoría de las invitadas, tocó mucho después del horario acordado. Santana fue otro de los que sufrió el cambio de programación y se vio obligado a salir a escena antes de tiempo: “Nos dijeron que nos presentaríamos a la una de la mañana. ‘Para cuando den las dos de la mañana, estaré bien’, pensé. Solía consumir LSD y mescalina, así que sabía cuánto tiempo me tomaría. Dos horas después de que la tomé, había un rostro frente a mí que decía: ‘Deben subir al escenario ahora mismo; si no, no podrán tocar’. Para ese momento estaba muy drogado”, contó el guitarrista mexicano en una entrevista con The New York Times. Después de todo, ambos artistas admiten que gran parte de su fama se la deben al festival: se consagraron como algunas de las bandas más reconocidas de la generación. Woodstock fue también, la cuna de los más grandes. 

Jimi Hendrix cerró el festival.
Jimi Hendrix cerró el festival.

En Woodstock no había forma de saber a qué hora tocaba cada artista. Los organizadores colocaron papeles el mismo día del inicio con una programación diferente a la que al final se realizó. Actualmente, en los festivales grandes como el Lollapalooza o el Coachella, esos datos son difundidos en los medios con meses de anticipación. Otra de las diferencias en relación a la tecnología es la de las “selfies”. En los 60 nadie mostraba su presencia en un festival porque no existían las redes sociales. Lo que hoy parece común como publicar en Instagram un concierto, en aquel entonces, era imposible. En Woodstock al público y a los músicos los dividía solo un pequeño cerco de madera. El barro era símbolo de la fiesta y, a diferencia de la actualidad, no había sponsors con stands adentro del sitio.

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Hubo muerte y hubo nacimiento: un joven murió atropellado por un tractor mientras dormía y un hombre por sobredosis de heroína. Ocho mujeres sufrieron abortos espontáneos y dos bebés nacieron durante el festival. Había incluso cuevas para los “malos flashes”, donde los asistentes se encargaban de tranquilizar a quienes se descompensaban por los efectos de las drogas. La Armada estadounidense envió comida y medicamentos al festival. No obstante, algunos medios como la revista Time lo calificaron como “el mayor acontecimiento pacífico de la historia”. 

Los organizadores tardaron una década en recuperar el dinero que debían. Gastaron 3,1 millones de dólares y ganaron solo 1,8.
Los organizadores tardaron una década en recuperar el dinero que debían. Gastaron 3,1 millones de dólares y ganaron solo 1,8.

Películas para vivir la experiencia Woodstock:

Woodstock: 3 días de paz y música (1970): el documental dirigido por Michael Wadleigh narra el acontecimiento con detalle, incluye archivo original del festival y entrevistas con los músicos protagonistas. Se llevó el Oscar por mejor documental. 

Taking Woodstock (2009): en la ficción dirigida por Ang Lee, Elliot Tiber (interpretado por Demetri Martin) es un joven que al abandonar su carrera en Nueva York, viaja a Woodstock y se ocupa de ayudar a mantener el motel de sus padres con la idea de usarlo como centro operativo para los organizadores del festival. Eugene Levy, Emile Hirsch y Paul Dano son parte del reparto de la película. 
My Generation (2000): el documental dirigido por Barbara Kopple y Tom Haneke es una comparación de los tres conciertos de Woodstock: 1969, 1994 y 1999.

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