Una mañana con Patti Smith

Por Sofía Rey

Patti Smith sigue siendo la madrina del punk. Con 71 años, se viste igual que en sus primeras giras: remera blanca de algodón, chaleco, pantalón de tela oscura, blazer y unas simples botas negras bajas. Toda ropa cómoda, holgada, en armonía perfecta con su pelo emblanquecido, gastado, un poco ondulado en las puntas. Transmite paz, alegría y ganas de hacer la revolución, todo al mismo tiempo. Su última visita a la Argentina había sido en 2006 durante el festival BUE. Esta vez trajo dos shows diferentes al Centro Cultural Kirchner: un recital de poesía junto con el director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel, y el artista visual Guillermo Kuitka, y un concierto acústico con el guitarrista y pianista Tony Shanahan y músicos invitados. Sus fotos seguirán exponiéndose en el CCK como parte de la muestra Les Visitants.

En el mismo piso en el que están expuestas sus 40 fotografías en blanco y negro tomadas con una Polaroid, se acerca a saludar y a escuchar las preguntas que le hace la prensa, aunque no entiende español. La traductora la sigue de cerca, le susurra en inglés, y anota rápidamente en un cuaderno para no perderse ningún detalle de las respuestas. La rockera da una conferencia de prensa sobre todo lo que le interesa en este momento. Habla más de derechos humanos, del medio ambiente y de la poesía que de la música. Sin embargo, deleita a los periodistas con un tema inspirado en la vida de William Blake (My Blakean Year).

 

Blake, dice, no obtuvo reconocimiento por su trabajo en vida pero continuó igual produciendo. “¿Por qué escribimos? Porque no podemos simplemente vivir”, recita Smith con su último libro, Devotion, en mano.

patti leyendo

“[Devotion] Fue escrito porque me dieron un premio para escribir sobre escritura”, explica Smith. “Hay mucha gente maravillosa que escribió sobre el tema; Virginia Woolf, Marguerite Duras, y otros. Y se me ocurrió hacer algo distinto. Trata más sobre el proceso de escritura y en el centro tiene una obra de ficción que refleja todas las cosas que hago durante el día”. Cuenta Smith que en este libro responde a la eterna pregunta de por qué trabaja. “Supongo que me consagro a mi trabajo porque es el difícil don que me fue dado de pequeña. Siempre ha sido mi misión, es lo que nací para hacer. Y mi meta es hacer el mejor trabajo posible, y a la vez ser una buena persona”.

Mientras criaba a sus dos hijos, la reina del punk intentaba equilibrar roles: trabajar bien y ser una buena madre al mismo tiempo, porque los consideraba igual de importantes. “Pero también hago mi trabajo porque no puedo no hacerlo. No es una elección. Cuando me despierto, ya estoy pensando ideas, en cómo terminar un proyecto y empezar otro. Simplemente es parte de quién soy”, agrega. Smith cuenta que cuando era joven solo quería ser artista. Pero que cuando fue madre tuvo que reevaluar no tanto por qué trabajaba, sino cómo lo hacía. “Tenía que escribir mientras mis hijos dormían o despertarme al amanecer para hacerlo, y así desarrollé una nueva disciplina”. Siente que eso la volvió una mejor artista, más fuerte y centrada. Describe su imaginación como expansiva, “no es nacionalista, ni basada en un género, ni en el hecho de ser madre”, dice su obra, que hasta incluye canciones de cuna para sus hijos.

Trabajando junto con su marido, dice, aprendió la importancia de ser fuertes: las mujeres, para luchar por el espacio que necesitan, y que a su vez los hombres, para ceder. “Se necesita fuerza tanto como para pedir, como para dar. Creo que tendríamos un mundo mucho mejor si nos comunicáramos más los unos con los otros”, agrega.

“Todos tenemos que trabajar duro para lograr cambios en nuestra sociedad. Podemos ser personas buenas, religiosas o espirituales, y aun así tener que tomar decisiones difíciles. Eso no nos hace malas personas. Simplemente quiere decir que la vida es así. Tomamos esas difíciles decisiones y seguimos adelante”, dice Patti en otro momento, cuando le preguntan por el aborto. “Por supuesto que es un tema delicado y doloroso. Durante los años en los que crecí, en los ’50 y los ’60, muchas de mis amigas murieron por abortos clandestinos. Creo que es un tema muy personal y que cada persona debe hacer lo que siente correcto para sí misma”. También resalta la importancia de “cuidar y salvar las vidas de las mujeres jóvenes, o cualquier otra persona que necesite tomar esta decisión, que basar esta discusión en cualquier tipo de ideología. No hay una respuesta correcta. No hay una forma fácil de resolverlo. Pero hay que salvar sus vidas y protegerlas”, concluye la artista.

Sobre todos los casos de acoso y abuso que ha habido en el mundo del espectáculo y que están saliendo a la luz, bromea Smith: “Mi banda no tuvo groupies, ¿dónde estaban?”. Y un poco más en serio dice que no hay motivos válidos, que no existe justificación para forzar a una persona a hacer algo que no quiere, para ser cruel, para aprovecharse de otro ser humano, sin importar si se es un rockstar, un empresario o un granjero. “No podemos volver a los ’40 o ’60 y cambiar la cultura de ese momento, pero podemos aprender de los errores y evolucionar como seres humanos”, reflexiona la artista. Además, cuenta que la forma en la que vivía en la ruta con su banda era completamente diferente a la mitología típica del sexo, las drogas y el rock and roll. “Sí, tuve sexo. Y sí, consumí algunas drogas. Pero no eran mi objetivo principal. Mi mayor preocupación era la poesía, la revolución, generar espacios para bandas nuevas, para que los jóvenes cambiaran las cosas”.

“Quiero agregar una cosa sobre la que no me preguntaron pero que tengo muy presente en este momento. En mi país, debido a que el sistema es muy laxo, es muy fácil conseguir armas, pistolas y rifles, y hay muchos asesinatos. Recientemente, murieron 14 estudiantes y tres maestros. Una y otra vez hemos intentado que se legisle el control de armas. Pero el poderoso partido republicano y la Asociación Nacional del Rifle (NRA) bloquean la discusión”. Para la ya casi abuela del punk, la fuerza más potente en la actualidad no es ni el partido demócrata, ni los políticos en general, sino los jóvenes. Según Smith, los y las estudiantes que se están uniendo y que están saliendo a protestar a las calles lograrán el cambio. “Y eso me parece lo más hermoso. Porque tenemos problemas medioambientales, el mundo está siendo destruido por las corporaciones y las petroleras, necesitamos que las voces jóvenes se alcen y se unan globalmente a través de la tecnología”. Cierra la conferencia con este mensaje de apoyo a la juventud y a los periodistas, que tienen la responsabilidad de decir las cosas que otros callan por miedo y que muchas veces arriesgan sus vidas: “El mundo está difícil allá afuera, pero la vida es hermosa”.

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