Gerbera, una editorial para todos los chicos

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Por Lola Schenone

Cuando comenzaron en 2012, solo tenían tres títulos de libros de tela para bebés. Hoy, con más de 20 publicaciones, es la única editorial de libros para chicos de la Argentina que edita títulos con tipografía para disléxicos y en braille para chicos no videntes.

Fabiana Nolla Portillo es la dueña, editora y alma máter de Gerbera Ediciones. Cuenta que la editorial “empezó a crecer con la llegada de las ideas enviadas por autores e ilustradores a los que les interesaba publicar”. Pero fue a raíz de una merienda “chocolatosa” con los amigos del colegio de su hijo Joaquín que llegaría la necesidad de entrar en un terreno desconocido que les traería muchas satisfacciones. Los chicos comentaban los libros de “la mamá de Joaquín” cuando una de ellas, Serena, contó que ella no los podía leer. “Cuando la vino a buscar la mamá le pregunté por qué no podía y me dijo que la nena era disléxica, que no leía en letra común porque le costaba muchísimo y que ya estaba por repetir cuarto grado”, explica Fabiana. “Entonces ahí empezó la búsqueda, no me iba a quedar con que una nena no pudiera leer mis libros: ‘no puede haber chicos que no puedan leer los libros de Gerbera’, pensé.” Y así fue que la editorial se ocupó de investigar el tema y compró la tipografía diseñada para disléxicos.

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Los libros de Gerbera tienen tipografía para disléxicos y también están en braille.

Con Serena como conejito de Indias empezaron a editar esos libros. “Después nos acercamos a otros chicos del colegio que ya habían sido diagnosticados, se los dimos y los leían perfectamente. Ahí decidimos comenzar a hacerlos y ahora todos salen con esa tipografía”, dice Fabiana, orgullosa. Este año participaron del Segundo Congreso Iberoamericano de Dislexia y para la ocasión editaron un libro especial: Doña Dolores. El 4 de octubre, la Cámara de Diputados dio dictamen al proyecto de ley sobre Dificultades Específicas del Aprendizaje, más conocido como “Ley de Dislexia”. Este proyecto estipula que los docentes tengan capacitación especial para poder detectar la dislexia de forma temprana. Además los planes de salud tendrán que brindar servicios médico-asistenciales con carácter obligatorio y las prestaciones necesarias para la detección, diagnóstico y tratamiento de las Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA).

Pero la dislexia no sería el límite del perfil inclusivo de la editorial. En un colegio de Ramos Mejía los chicos leían Serafina, uno de los primeros libros de Gerbera, y cada nene tenía su copia. “Pasaban al frente del aula para leer un pedacito”, cuenta Fabiana. ”Cuando le tocó a una de las nenas, ella se levantó y dentro de una carpeta tenía todo Serafina en braille”. Se lo habían hecho su mamá y su maestra integradora: tenía hojas de papel blanco con todo el texto escrito en braille y las ilustraciones hechas con texturas. Fabiana subió fotos a Facebook para mostrarlo y empezaron a llegarle mensajes que lo pedían para distintas escuelas. Al investigar el tema, descubrió que no había libros en braille para chicos. Con la ayuda de Tiflonexos, una asociación civil para personas con discapacidad visual, comenzaron a imprimir libros en tinta y braille. “Ese es el punto”, dice Fabiana, “que sean totalmente inclusivos, para que un niño ciego y uno que no lo es puedan sentarse en el mismo momento a leer el mismo libro. Para nosotros, eso es inclusión”.

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