Snapchat, entre la realidad y la ficción

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Luis Durán y Antonella Ferretti

Desde su creación, en 2010, la aplicación del fantasmita creció en popularidad y revolucionó la forma de interactuar en redes sociales. Dos tercios de los usuarios de Snapchat rondan entre los 13 y los 25 años de edad, y encuentran un gran atractivo en los innovadores filtros, la facilidad para editar imágenes y videos y la inmediatez de las publicaciones. Pero más allá de la diversión, los medios comenzaron a utilizarla para ampliar su alcance y llegar a un público que ya maneja diversas plataformas informativas.

Algunos de los diarios y revistas más importantes del mundo utilizan Snapchat para cubrir historias en vivo. El periódico estadounidense The New Yorker prefiere utilizar esta aplicación para mostrar cómo se trabaja en su redacción y dialogar con los usuarios para que contribuyan con caricaturas, fotografías y videos que serán publicados en sus próximas ediciones. Una de las cuentas que saca mayor provecho de Snapchat es la de National Geographic. Como es costumbre en todas sus redes, la naturaleza es el foco de sus publicaciones: paisajes, animales, lugares maravillosos y poco explorados llenan las historias de su cuenta. Sus reporteros también la usan para mostrar cómo logran las increíbles tomas que luego son vistas en la revista o en televisión.

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En “discover”, el usuario de Snapchat puede acceder a distintas publicaciones.


Los medios audiovisuales también tienen una fuerte presencia en Snapchat. El caso de la cadena inglesa BBC News es el más tradicional. Sus periodistas informan y actúan como si estuvieran en un noticiero, por lo que no usan todas las herramientas que ofrece la red social.
Al Jazeera English (AJE), suele dar su cuenta a periodistas que cubren historias visuales con impacto, sobre todo en marchas o protestas. AJE confía su Snapchat a más de 80 agencias alrededor del mundo para que aquellas noticias de las que se informa poco sean visibles a través de la aplicación.

En todos los casos hay un común denominador: la inmediatez. Las historias publicadas se basan en videos o imágenes concisas, de máximo diez segundos cada una, pero con un alto contenido informativo, además de la edición que permite Snapchat. Parece sencillo, pero la red exige una gran habilidad para manejar todas las herramientas que posee. En 2016 la cadena de noticias CNN publicó una oferta laboral de un productor para Snapchat. Entre las funciones requeridas para aplicar a la vacante estaban la producción de gráficos en movimiento de alta calidad y video, la selección de fragmentos de sonido y la reescritura de titulares o historias que son tendencias sociales y motivo de conversación.

A pesar de la relevancia que comenzó a obtener a nivel mundial, los medios latinoamericanos todavía no exploran al máximo las posibilidades de la aplicación. Si empezaran a hacerlo, su alcance sería mayor, ya que por ahora los contenidos están sólo en inglés.

Explosión de creatividad

Así como algunos medios están explorando el potencial de Snapchat para difundir contenidos, instituciones culturales y artistas utilizan la aplicación para llegar a más personas y mostrar el arte desde otro lugar. Aquí algunos ejemplos de este fenómeno.

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El LACMA (Museo de Arte de Los Ángeles) es uno de los que más aprovecha la aplicación

Más allá de los divertidos filtros que ofrece, Snapchat también permite dibujar y escribir sobre las imágenes, y abre la posibilidad de garabatear la realidad. Dasha Battelle (a quien el sitio web BuzzFeed bautizó “La Picasso de Snapchat”) es una ilustradora y diseñadora neoyorquina conocida por sus ingeniosas creaciones, que se convirtieron en las más destacadas. Con un par de retoques, Battelle puede pasar de personificar a Frida Kahlo a ser parte del célebre cuadro American Gothic del pintor norteamericano Grant Wood, o hacer que E.T. aparezca sentado en el aeropuerto de Los Ángeles. A la vez, entre los distintos usuarios, comenzaron a imponerse los Museos en Snapchat, una tendencia que consiste en intervenir con humor distintas obras de arte, sólo a partir de una pequeña frase.

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Una de las creaciones de Dasha Battelle

Snapchat llegó a ser utilizada como soporte para filmar toda una película, algo que otras redes sociales más populares como Facebook o Instagram no habían logrado hasta el momento. En junio de 2016 se estrenó Sickhouse, un filme dirigido por Hannah McPherson y protagonizado por dos celebridades de Internet: Andrea Russett y Sean O’Donnell.

Si bien el argumento del largometraje no es novedoso (de hecho, es bastante parecido al de El proyecto de la bruja de Blair u Holocausto caníbal: un grupo de personajes quiere verificar una leyenda urbana, se dirige a un bosque tenebroso y, una vez ahí, comprueba el rumor, sin dejar de grabar ellos mismos cada instante), lo que se destaca en ella es su método de rodaje y promoción. Fue filmada íntegramente con smartphones a lo largo de cinco días en tiempo real y, antes de su estreno formal en Vimeo, llegó primero a la cuenta de Russett en Snapchat (@andwizzle), en fragmentos de diez segundos, cada uno con más de cien millones de vistas. Nadie informó al público que los videos publicados eran pura ficción y el susto de los fans fue tan grande, que muchos se plantearon comunicarse con la policía.  

Sin duda, la cantidad de seguidores de los protagonistas no es un dato que los productores hayan pasado por alto, sino un factor clave para su trascendencia. El sitio de noticias estadounidense Vulture señaló: “Más allá de si la película da miedo o no, lo importante es que se siente real. En internet, nadie sabe lo que es real y lo que no.  Si eso no es escalofriante, nada lo es”. ¿Será este el comienzo de una era con filmes hechos a partir de celulares y estrellas de la web? No resultaría extraño que la industria empezara a ir por este camino.

 

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