Selva Almada: “Si sos feminista, el tema aparece en los cuentos o en las novelas”

Por Evelyn Maroli, Rosa Lopez y Micaela Graneros

A modo de homenaje a distintos maestros de la literatura argentina, Selva Almada se presentó en el FILBA junto con otros escritores como Carlos Fonseca, Pablo Ramos y María Sonia Cristoff. Cada uno leyó un texto para un maestro literario diferente. Almada optó por Alberto Laiseca, a quién conoció cuando participó en uno de sus talleres literarios y con quien entabló una gran amistad.

En 2015 la escritora se internó en el género no ficción con Chicas muertas, un libro de crónicas con casos reales de femicidio, que ocurrieron en distintas provincias de la Argentina, durante la década de 1980.

Su novela El viento que arrasa fue editada varias veces y traducida al francés, alemán, portugués y holandés. Almada también escribió el libro de poesías Mal de muñecas (2003) , Ladrilleros (2013), y El mono en el remolino (2017), entre otros.

Su último libro se mete en el rodaje de la película dirigida por Lucrecia Martel, Zama, que fue elegida para representar a la Argentina en los premios Oscar y en los Goya.

 

 

-¿Cómo comenzaste a escribir?
-Empecé a escribir accidentalmente, estudiaba periodismo y en la Facultad justo había un taller que era de escritura más lúdica, no esencialmente de periodismo y ahí me di cuenta que desde chica leía un montón, pero nunca se me hubiera ocurrido escribir ficción. Decidí dejar la carrera y dedicarme a la literatura.

-¿Por qué decidiste escribir no ficción, un género que no habías trabajado? 
-Era un proyecto que tenía en mente mientras escribía cuentos. Inclusive antes de escribir la primera novela apareció la idea de escribir sobre un caso de femicidio, el de Andrea Danne que había sucedido cerca de mi pueblo y que yo conocía muy bien. De casualidad aparecieron otros dos casos conocidos de la misma época que son el de María Luisa Quevedo y Sarita Mundín y fue cuando decidí emprender una investigación y escribir el libro sobre eso. Quise que no fuera un libro de ficción porque quería contarle al lector y dejar en claro que fueron mujeres que existieron y que las habían matado, por eso elegí este género.

-¿Creés que la literatura puede colaborar para que la sociedad tome conciencia sobre la violencia de género?
-No, no le pediría a la literatura eso, me parece que cuando un escritor o una escritora tienen un compromiso con determinados temas como la violencia de género o el feminismo, de alguna manera eso aparece igual en sus textos, cuando se hace a propósito me suena un poco panfletario y como lectora no me interesa tanto. En cambio sí cuando los autores escriben atravesados por su propia experiencia: si sos activista, militante o feminista de alguna manera los temas terminan apareciendo en los cuentos o novelas más allá de género no ficción que es más específico, porque ahí sí tomás un tema y hablás de eso, pero después en una novela es un poco más difuso.

-¿Cómo recibiste la convocatoria al FILBA?
-Muy bien, siempre que recibo la invitación me gusta. Pero este año me gustó más que nada porque en la mesa de la que participé era para venir a hablar de Alberto Laiseca quien fue mi maestro y falleció hace pocos meses, fue muy movilizante y emotivo.

-¿Cómo encaraste el proceso de escritura de tu último libro El mono en el remolino?
-Fue un libro bastante difícil, los productores de la película me habían invitado al rodaje y a partir de eso tenía que escribir un libro al que podía darle la forma que quisiera. Pero a veces cuando hay tanta libertad uno no sabe para dónde agarrar. Me llevó bastante tiempo encontrarle la forma, pasé por distintas ideas. Primero iba a ser un libro de entrevistas, luego uno sobre la relación de Antonio Di Benedetto con Zama o sobre otro intento que hubo de hacer Zama en los años 80. Finalmente, empecé a repasar mis apuntes de viaje y ahí comencé a dar forma a los textos, desgrabé las entrevistas que había hecho a personas que habían trabajado en la película, tanto a actores como algunos técnicos. A partir de eso se me ocurrió un libro que tuviese que ver más con la nota y el apunte, dándole una forma de pequeñas impresiones sobre el rodaje, el paisaje, los actores, sobre todo los actores no profesionales ya que me parecieron un universo muy rico.

-¿Estás escribiendo algo actualmente o tenés un nuevo proyecto en mente?
-Tengo una novela empezada hace un montón que quiero terminarla en el verano, que todavía no tiene nombre y ahora estoy trabajando en el guión de una película del director Maximiliano Schonfeld.

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