Se achica la porción de la torta de las distribuidoras locales de cine

Por Cristian Fernández

La mayoría de los estrenos en el país están a cargo de distribuidoras que tienen la envergadura de compañías internacionales como Disney, UIP (United International Pictures), Fox y Warner Bros. Las cuatro majors son dueñas de la distribución mundial, y la Argentina no es la excepción: según el sitio Ultracine, solo una de las veinte películas más vistas de estos últimos dos años no se distribuyó con algunas de esas empresas norteamericanas.

La Cámara Argentina de Distribuidores Independientes Cinematográficos (Cadicine) informa que la presencia del cine de autor -o independiente- se redujo en más de la mitad en relación al año pasado. Según los números que manejan las empresas distribuidoras, las películas independientes apenas alcanzan el 10% de lo que se exhibe en todas las salas porteñas. La Cámara reúne a más de 18 distribuidoras encargadas de toda la circulación de cine en nuestro país que no está en manos de las compañías americanas. Las salas de cine a las que apuntan Cadicine son los lugares donde se pueden ver otro tipo de películas, lejos de los grandes tanques de Hollywood. 

“Nuestras compañías son responsables de casi 200 estrenos por año, entre los cuales se cuentan muchas de las películas de mayor aporte cultural y un alto porcentaje del cine argentino que a las majors no les interesan, es decir un gigantesco 90% del total de películas argentinas estrenadas por año”, dice Patricia Primón, presidenta de Aura Films. Hace menos de una década la distribución de películas de autor conseguía una participación del 20,41% en el total de la cartelera nacional. Lo relevante no es solo la estrepitosa caída del porcentaje, sino que además hoy aparece como el más bajo de la región. Antes, las distribuidoras argentinas marcaban tendencia respecto de otros países latinoamericanos. 

Un estudio realizado por la empresa independiente Cinetren -encargada de la distribución de Sueños de Florianópolis, de Ana Katzindica que las filiales locales de las majors de Hollywood acapararon en un casi 80 por ciento los estrenos en las salas argentinas el año pasado, a costa de las distribuidoras independientes más pequeñas. “Creo que se dan un par de cuestiones coyunturales, como un año muchas películas muy comerciales extranjeras (como Avengers), sumado a la crisis económica que afecta al consumo en general y al cultural en particular. Esto se mezcla con los cambios en los hábitos de consumo audiovisual, una tendencia que ya lleva algunos años. El descenso en la taquilla, de hecho, es sostenido desde 2015. Y la ausencia del Estado lo agrava aún más”, asegura Lucía Tebaldi, empresaria a cargo de la distribución y ventas de Cinetren. “A nuestro favor -o desgracia- existen salas de cine de autor, concentradas en el tipo de cine que distribuyen las empresas nacionales”, agrega Tebaldi. A más de un mes del cierre del BAMA Arte, la cartelera de las salas más pequeñas ofrece una variedad de películas aparte del mainstream.

El año pasado, la más importante distribuidora independiente de capital nacional, Distribution Company -empresa que tuvo éxito con El Secreto de sus Ojos, la película de Juan José Campanella ganadora de un Oscar- cerró por la crisis económica y la difícil situación de la industria cinematográfica. Buena parte del catálogo del cine argentino estaba en sus manos. Recién este año apareció un éxito taquillero de la distribuidora local BF París. Se trató de El Cuento de las Comadrejas, también de Campanella, que logró cortar 500.000 entradas. 

En las estadísticas de 2019 se lee que la situación de la distribución sigue estancada y concentrada en empresas norteamericanas. La película argentina más taquillera, La Odisea de los Giles (1.228.242) fue distribuida por la compañía estadounidense Warner Bros. Detrás aparecen Mi Obra Maestra (715.000) y El Ángel (1.329.000). La primera fue distribuida por la filial local de Disney y la segunda, por su equivalente de 20th. Century Fox. 
Estos últimos años consolidaron esta tendencia de un modo tan fuerte que parece casi imposible vislumbrar cambios profundos para las distribuidoras argentinas. Un informe publicado en junio de 2017 por la revista especializada Haciendo Cine indicó que las majors se quedaron con el 76% de las entradas vendidas en el cine argentino. A la cabeza está la multinacional del ratón Mickey Mouse, con el 33% del mercado nacional, seguida por Fox y Warner. En quinto lugar está la ya mencionada BF París, con un 3,8 por ciento, muy lejano de los porcentajes y las ganancias de las empresas norteamericanas. 

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