Rottemberg “El actor merece relación de dependencia”

Por Abril Chiesa

Carlos Rottemberg, uno de los empresarios teatrales más importantes del país (produce espectáculos hace más de cuarenta años), se declaró en contra de algunos puntos de la Ley del Actor que se sancionó hace dos años: “Yo me opuse a la ley del actor que salió en 2015. Claro que siempre para cierto sector es sospechosa la opinión parcializada de un empresario. Pero es una ley que salió de la noche a la mañana, un escollo en la interna del barrio teatral muy importante”.

La normativa, que comenzó a reconocer a los trabajadores de las tablas como empleados en relación de dependencia, fue impulsada por la Asociación Argentina de Actores (presidida por Alejandra Darín) y se aprobó de manera unánime en el Senado. Ahora, los empleadores debían realizar contratos de forma escrita y otorgar a los actores los beneficios que posee cualquier asalariado (jubilación, asignaciones y descuentos en las remuneraciones).

En abril de 2016, el Gobierno de Mauricio Macri reglamentó la ley y dispuso que los Convenios Colectivos de Trabajo establecidos para cada rama de las actividad (cine, teatro, televisión y publicidad) establecieran los alcances de las categorías laborales.

En una charla con alumnos de la escuela de periodismo TEA Arte, Rottemberg argumentó sobre algunos puntos de la legislación: “La ley no sirve en su versión de 2015 porque prácticamente dice que ser actor es exactamente igual a ser metalúrgico y eso es desconocer la profesión. Doy una prueba del verano pasado, que me parece dura pero real: en diciembre de 2016 murió el actor Santiago Vázquez, cuando faltaban dos semanas para que estrenara una obra en Mar del Plata. Ese espectáculo, que ya estaba programado, bajó de cartel. Se hubiese podido tomar como una falta de respeto hacia Santiago realizar la temporada, así que la levantaron. Yo me pregunto ¿qué metalúrgica deja de fabricar bulones porque un operario falleció? Esta profesión es distinta, es discontinua. Traté con los dos lados del escritorio y con conocimiento de causa digo que es una profesión totalmente diferente a las demás. Hay disparidad entre tiempo trabajado y lo que se gana cuando se trabaja, no es una cosa pareja como puede ser en un empleo habitual.”

Sin embargo, el empresario se manifestó a favor de una reforma laboral que contemple al actor como trabajador en relación de dependencia. “El actor merece la relación de dependencia. Nunca entendí si el boletero que te vende las entradas es dependiente, el que tira el telón es dependiente, el acomodador, el que trabaja en administración del teatro es dependiente, ¿por qué el actor no? Para eso se necesita una ley de corresponsabilidad gremial, como la que tienen los jugadores de fútbol. La ley sancionada en 2015 perjudicaba la producción teatral porque las cargas sociales que debía afrontar el productor eran más altas que las utilidades. Pero en la actualidad pasamos al otro extremo. El poder ejecutivo impuso un tope de aportes de un sueldo básico. Fuimos de la exageración que pidió el gremio de actores y aprobó el gobierno anterior a la sobreactuación de este gobierno. Con lo poco que trabaja un actor, su discontinuidad laboral y el tope para jubilarse de un sueldo básico, nunca llega a cumplir ni la cantidad de años ni la cantidad de aportes que necesita. Por lo tanto, es dinero que queda en las arcas del Estado y no le sirve al artista para jubilarse.”

 

 

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