Rebecca: reversión de un clásico en el gigante del streaming

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Por Gastón Cuneo

Está disponible desde ayer en Netflix y rápidamente se convirtió en tendencia. Quizás el
nombre, para algunos, sea conocido: «Rebecca». Es que es otra adaptación de la novela
escrita por Daphne du Maurier que en 1940 llevó al cine Alfred Hitchcock, con Lawrence
Olivier y Joan Fontaine en los papeles protagónicos. Fue la primera película en los
Estados Unidos del “maestro del suspenso”, producida por David Selznick, que venía de
estar al frente de la histórica Lo que el viento se llevó. A pesar de no pertenecer entre las
favoritas de su carrera, «Rebecca» ganó el Oscar a mejor película en 1940 y se convirtió en
un clásico del cine que, al día de hoy, se analiza en las universidades. Además de haber
construido y catapultado la carrera de un imprescindible del séptimo arte.

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La remake es muy similar en el terreno narrativo: casi no presenta variaciones, salvo en el
final de la historia. Está dirigida por el británico Ben Wheatley (High Rise) y relata la
historia de una joven (Lily James), que trabaja como secretaria de una dama de la alta
sociedad. Un día, conoce en Montecarlo al señor De Winter (Armie Hammer), un hombre
que recientemente quedó viudo. El amor no tardará en aparecer: apenas se cruzan
sucede un flechazo, y rápidamente la ignota secretaria se convertirá en la señora de
Winter. Ya convertidos en un matrimonio, se trasladan juntos a la mansión de él, conocida
como Manderley -de ahí la frase más emblemática, con la que da inicio la película de
1940: “Anoche soñé que volvía a Manderley”-. Allí tendrá que luchar contra el recuerdo de
la primera esposa, Rebecca, que a pesar de que hayan pasado varios años desde su
muerte su legado persiste en la casona. A esto se suma la presencia de la señora
Danvers (Kristin Scott Thomas), un ama de llaves bastante peculiar, intimidan y
misteriosa, que fue una gran confidente de la fallecida Rebecca.

Las críticas fueron variadas: algunos sostuvieron que, a pesar de su prolijidad y su
profesionalismo y aún sin arruinar la adaptación de Hitchcock, era una versión
innecesaria. Variety, por ejemplo, escribió: “Si Ben Wheatley parece una elección inusual
para rehacer la 'Rebecca' de Daphne du Maurier, se sentirá aliviado de saber que no
arruina el clásico de Alfred Hitchcock que vino antes”. Otros, como el argentino Diego
Batlle, fueron menos benévolos: “(…) todo es demasiado básico, superficial y efímero. Un
reciclaje de un clásico de la literatura (y del cine) que -con el diario del lunes- queda claro
que no era necesario y resulta incluso un poco frustrante”.

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