POST, Imaginar el después: el proceso del arte es la obra central

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Por Nicole Giser

“POST” se relaciona al después de algo, o al correo postal, o también a las publicaciones en las redes sociales. Todas esas expresiones fueron parte de una búsqueda por responder las interrogantes: “¿Cuáles serán las marcas que dejará el aislamiento en nuestros cuerpos?, ¿Cómo se reconfiguran las ideas de proximidad y afecto en tiempos de inmunidad y asepsia?, ¿Qué lugar ocupa lo impreso en un contexto de primacía de lo virtual?”, que se hicieron Silvia Dolinko y Cristina Blanco, las curadoras de POST.

Imaginar el después es un proyecto de experimentación gráfica creado en cuarentena, donde cuatro artistas de diversas poéticas comparten sus procesos creativos de intervención a través del sitio web y las redes sociales de la Casa Nacional del Bicentenario (CNB).

En la muestra participan los artistas visuales Ivana Vollaro, Pablo Rosales, el colectivo gráfico Fábrica de Estampas integrado por Delfina Estrada y Victoria Volpini, y el grupo editorial de arte contemporáneo Boba, formado por Alicia Valente, Dani Lorenzo, Lucía Álvarez, Marina Panfili, Matías David López, Tatiana Staroselsky y Verónica Capasso. El proyecto, que empezó en junio, consta de una serie de sesiones de experimentación artística pensadas para el formato virtual, donde los artistas prueban diferentes vías de producción y proponen nuevas formas de indagar las problemáticas actuales. “Pensamos en incorporar tanto propuestas individuales como colectivas que dieran cuenta de cómo se vieron afectadas las dinámicas de trabajo y los modos de producción en tiempos de confinamiento”, explica Dolinko en relación a los artistas. Cada miércoles y viernes hasta el 28 de agosto, una nueva sesión por participante estará disponible para ver en el canal   de YouTube del museo.

La muestra refleja el presente. En tiempos donde nada está definido y el futuro es pura incertidumbre, los procesos artísticos se convierten en las obras centrales. El resultado final de una pieza simboliza un “después” que ahora es incierto. Se trata de exhibir el proceso de experimentación, en contraste con las muestras de arte tradicionales donde sólo se ven los resultados. En POST los cambios y modificaciones de un procedimiento gráfico son las obras principales, que no sólo juegan el rol de bocetos ya que aparecen junto con reflexiones: los artistas piensan en voz alta mientras producen, citan a autores y/o prueban diferentes alternativas sobre el papel. El público tiene la chance de ser testigo de las etapas de desarrollo de cada pieza. “Comenzamos a idear formatos alternativos al de la exposición presencial y nuevas dinámicas de vinculación entre los públicos y la producción artística, que posibiliten trabajar sobre estos interrogantes en tiempo presente”, cuentan las curadoras. Las obras desarrolladas en el marco del encierro formarán parte de una futura exhibición sobre gráfica que tendrá lugar en la CNB, y que dará inicio al proceso de apertura del Museo Nacional del Grabado hacia la escena contemporánea. 

“Este nuevo contexto trastocó nuestros planes, pero también abrió un intervalo propicio para replanteos y nuevos interrogantes”, dicen las creadoras, que planeaban presentar una muestra en la CNB a fines de agosto. “El presente es un tiempo entre paréntesis, un tiempo extraño, incierto y suspendido, por lo que es difícil pensar respuestas para el post desde la certeza de una afirmación unívoca. El subtítulo de este proyecto, Imaginar el después, aparece como un eco de diversas voces que conjeturan futuros posibles como deseo y como acción en potencia. Así, apostamos a la imaginación de los artistas y a la respuesta desde lo sensible como camino a sostener. El arte como vía privilegiada para pensar, imaginar y comunicar”, expresan. POST toma a la gráfica y al arte como medios donde plasmar expectativas sobre el futuro y, a la vez, para tomar esa proyección del “después”, como disparador para trabajar sobre las problemáticas del presente. Además de apostar a la potencia y al valor de lo impreso, en tiempos de primacía de lo virtual -que fue otro de los temas que movilizó a las curadoras, y las impulsó a iniciar con el proyecto-.

“Me interesa el texto en las obras, sus mensajes y qué pasa con ellos en un momento como este en el que todo está tan comunicado, que parece que el misterio del arte no alcanza. Pienso en el texto y en las tipografías como gráficas sin soporte físico, así como son los títulos de una película, los flyers que sólo circulan en las redes sociales o los memes”, dice Pablo Rosales, uno de los artistas participantes, sobre su trabajo de experimentación. 

POST. Imaginar el después, estará disponible hasta el 28 de agosto en las plataformas virtuales, propone diversas miradas sobre lo que vendrá e invita al público, de ese modo, a reflexionar sobre el presente. 

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