Política y espectáculo: cuando dos mundos se fusionan

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Por Nicolás Mancini y Nicole Geringer

Daniel Scioli y Karina Rabolini; Carlos Menem y Cecilia Bolocco; Esther Goris y Alberto Rodríguez Saa; Adriana Brodsky y Tata Yofre. Cada una de estas parejas está compuesta por una celebridad y un político. Diferentes personajes del espectáculo se introdujeron en el ámbito de la política y viceversa. En los últimos años, Martín Insaurralde y Jésica Cirio e Isabel Macedo y Juan Manuel Urtubey demostraron que este tipo de uniones persisten a través del tiempo. En una época en la que el marketing político se encuentra en esplendor, las opiniones del docente e investigador de la UBA Martín Romeo -creador de la consultora Es Viral-, el politólogo Nicolás Tereschuk y el periodista Augusto Tartu Tartúfoli ayudan a comprender cómo una celebridad puede influir en la vida de un político.

La otra zona

El reconocimiento del público es un factor importante para el político que resuelve estar en pareja con una personalidad del espectáculo. De acuerdo con los especialistas entrevistados, la popularidad puede adquirirse a largo o a corto plazo. El primero requiere de un proceso de construcción de la imagen a través de las buenas acciones: “Hacerse conocido de buena manera es difícil, hacerse conocido por las malas es más fácil”, opina Romeo, conocido en las redes como @queruzo.

Aumentar el nivel de conocimiento a corto plazo puede ir de la mano del show business. “(Juan Manuel) Urtubey tendría que haber invertido en una buena campaña publicitaria para llegar a la población masiva. En cambio, así lo resolvió de otra manera, se casó con una famosa y a otra cosa”, afirma Tartu. El periodista también asegura que la boda es muy importante porque resuena en el ambiente popular. Según Romeo, si el político toma el camino corto, ingresa en «la otra zona».  Por ejemplo, Insaurralde -hoy intendente de Lomas de Zamora- empezó a rebotar en diferentes programas de espectáculos y, como consecuencia, obtuvo conocimiento a través de la importancia y la popularidad de Cirio en este ambiente.

Falso casamiento

En una nota de la revista Noticias relacionada don la boda del gobernador de Salta y Macedo, un funcionario de la provincia afirma que la relación entre ambos es falsa y que forma parte de una campaña para que el político se haga más conocido. Romeo dice que la veracidad de las parejas puede ser cuestionada por alguna parte del electorado. La pregunta latente es: ¿Estará todo arreglado? Los entrevistados en esta nota no están tan seguros. Todos mantienen dudas sobre si la relación es verdadera y se enfocan en las diferentes formas de aprovechar esta cuestión. “¿Cuántos te pueden decir que es trucho? ¿Dos, tres? La relación va en función del nivel de conocimiento que provee y el nivel de compromiso con el cuento simbólico que están contando y que de alguna manera resuena en aquel que lo vaya a consumir”, opina Tartu. Romeo, en cambio, afirma que si estas relaciones son mentira, tanto el político y la celebridad “la sostienen bastante bien”. El director estratégico de Es Viral opina que los asesores políticos no obligan a nadie a casarse, pero sí guían la situación según su conveniencia. “Hay casos en los que un posible efecto negativo se pone en la balanza con el hecho de aumentar el nivel de conocimiento”, dice Tereschuk. Tartu sostiene que las críticas vienen de parte de una militancia externa compuesta por unos pocos.

Construir la imagen

La consultora de opinión pública Es Viral analizó, mediante una encuesta, la imagen de los candidatos de las últimas elecciones presidenciales en la Argentina. Un par de meses antes, los entrevistados contestaron preguntas del estilo de «¿A quién le dejarías el cuidado de tus hijos?» o «¿Quién le cedería el asiento a una embarazada?». Se enfocaron en cuatro dimensiones de análisis: la personalidad, la capacidad de gestión, la comunicación con la gente y la habilidad política. La dimensión que tuvo en cuenta la mayor cantidad de entrevistados a la hora de “crear” a su político ideal fue la de los atributos de personalidad. Esto quiere decir que, para la mayoría, el funcionario debe ser trabajador, honesto y cumplidor. Demostrar eso, para Romeo, requiere de tiempo, coherencia y trayectoria, construir una buena imagen se relaciona con los valores que tiene la sociedad.

El papel de las redes sociales también es importante. Tanto Tartu como Romeo están de acuerdo en que la gestión de Mauricio Macri maneja de manera interesante la conexión con la gente a través de estos medios. “Lo que se está buscando es presentar ante los ciudadanos un producto”, dice Romeo. Que muchos de los ciudadanos sepan que la hija de Macri se llama Antonia y que el presidente haya sido grabado arriba de un colectivo -aunque se haya descubierto que se trataba de un montaje- es porque todo está estudiado y es allí cuando entra en juego el concepto de “producto que se tiene que vender de la mejor manera posible”. Que la gente deposite en otro lo que quiere tener, también es un aspecto que debe manejar el político para mejorar su imagen y conseguir votos. Tartu admite que “la agenda todavía la siguen marcando las redacciones de los diarios porque allí hay gente que piensa en la política, en qué es lo que se puede decir y contar respecto a la historia”. Tereschuk, en cambio, cree que “hay una sobredimensión de este tema por parte de un sector del PRO”. Le parece que “los resultados en política (como ser electo, hacer una buena gestión, que un presidente sea apoyado por una mayoría) depende de muchos factores” y no solo de las redes sociales.

Las rutas del amor: Insuarralde-Cirio y Urtubey-Macedo

En 2013 se conocieron las primeras fotos que vincularon a la modelo Jesica Cirio y al candidato a primer diputado nacional del Frente Para la Victoria Martín Insaurralde. En octubre de ese mismo año, en la inauguración del local de ropa del periodista Jorge Rial, blanquearon su relación amorosa, pero prefirieron no mostrarse juntos públicamente. A pesar de que ellos aseguraron que no pretendían hacer campaña política con su relación, las repercusiones no tardaron en salir a la luz. Ambos pasaron por el programa de Marcelo Tinelli: ella bailó y el se dedicó a «jugar» con quienes lo imitaban -hasta le permitió a su novia hablar de un próximo casamiento-. Aunque hoy se habla poco de la pareja, los rumores siempre aparecen: en enero de este año la modelo desmintió un supuesto distanciamiento. Estuvo varias semanas instalada en Miami, en compañía de algunas amigas y, según señalaron varios medios, la pareja no atravesó el mejor de sus momentos.

La misma situación viven Isabel Macedo y Juan Manuel Urtubey. La actriz dudó al momento de confirmar su relación con el gobernador. Diferente fue la situación de él, quien luego de evitar a los medios reafirmó el romance y se mostró muy enamorado. Ya en marzo de este año la pareja publicó su primera foto juntos. Macedo intentó mantener silencio, pero tras la confesión del gobernador, subió a su cuenta de Twitter una imagen donde se los ve tomados de la mano. No había terminado el asombro del noviazgo, y ya se había puesto fecha de casamiento, que se realizó el pasado 24 de septiembre en Salta. La ceremonia fue en la finca Las Costas, al aire libre. Entre los invitados destacados estuvieron el actor Mariano Martinez y el futbolista Ezequiel «Pocho» Lavezzi. «Estoy enamorada, pero no sé proyectar, vivo el hoy», dijo la actriz, en ese entonces, en la revista Gente.

Los deportistas en los 90

Daniel Scioli y Carlos Reutemann, nombres reconocidos del deporte, se involucraron en la política en los 90. «Esta década fue el momento más álgido de la espectacularización de la política», opina Romeo, que también asegura que «en ese momento se planteaba que alguien que no viene de la política no tendría la carga ni los valores negativos que están asociados a las prácticas de la profesión».  Carlos Alberto Reutemann, ex corredor de Fórmula 1, se sumó al Partido Justicialista y llegó rápido a la gobernación de Santa Fe. Ejerció poder en esa provincia entre 1991 y 1995 y volvió a hacerlo entre 1999 y 2003. También fue electo para la reforma de la Constitución en 1994 y se convirtió en senador entre 1995 y 2001; volvió a la Cámara alta en 2003 y fue reelecto en 2009. Daniel Scioli, exitoso en la motonáutica, ganó ocho torneos y se retiró en 1997. Ese mismo año incursionó en la política y fue electo diputado nacional en Capital Federal. Saltó a la función pública cuando Eduardo Duhalde lo puso al frente de la Secretaría de Turismo y Deporte de la Nación y su ascendente carrera continuó en 2007 con la llegada a la gobernación bonaerense. 

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