Planta Permanente: una película para incomodar

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Por Milagros Vallejos Soto

El pasado jueves 29 de octubre estrenó por CINEAR Planta permanente, la segunda película (aunque primera en solitario) del realizador tucumano Ezequiel Radusky, que también es la última en la que aparece la recientemente fallecida Rosario Bléfari. Con una sátira que parece hablarle directamente a un grupo y personajes que resultan muy familiares en el contexto político argentino, esta historia de dos empleadas estatales irrumpe con una realidad incómoda cada vez más difícil de ignorar. 

Lila (Liliana Juárez) y Marcela (Bléfari) son dos amigas y compañeras que hace años trabajan en el área de limpieza de una dependencia del ministerio de Obras Públicas. Para hacerle frente a la difícil situación económica, y al mismo tiempo, hacer de ese frío edificio un lugar más humano y habitable para todos sus empleados, ambas sostienen un comedor “clandestino” en el depósito del subsuelo. Todas las mañanas le informan a los trabajadores cuál será el menú de ese día, que la misma Lila cocina en el último piso, y anotan a sus “comensales”, que son muchos y las conocen desde siempre. Hasta que un día, producto de un cambio de gestión, hay una nueva jefa que llega con un simpático y entusiasta discurso, que esconde una ola de despidos y caras nuevas. La nueva directora rompe con el sueño de Lila de abrir una cantina en el edificio cuando clausura de inmediato el comedor, dando pie a una batalla entre las dos amigas, que comenzarán a pisarse luchando por sus intereses y su supervivencia.

En una entrevista, el director tucumano explicó que la temática alrededor de “las injusticias” siempre fue algo que le apasionó. En este caso, fueron los derechos de los empleados y las condiciones de trabajo en Argentina lo que le hizo ruido. “¿Cómo es posible que existan trabajos en los cuales uno tiene que pasar una determinada cantidad de horas y no esté contemplado el tema de la comida? ¿A quién se le ocurre eso?”, contó. En comparación con otros países del mundo, donde la hora del almuerzo está mejor reglamentada y existen espacios limpios y amplios para esa actividad, la idea de un “comedor clandestino” en un dependencia estatal suena lo suficientemente descabellada como para hacer una crítica humorística de ello. “Es muy raro el tema ese: siete empleados que trabajan en una oficina chiquita, todos ahí comiendo al tiempo que atienden trámites, y alguno de los que entra se queja por el olor a comida. La aceptación de todo eso me resulta desesperante y es muy característico”, agregó. Además, sobre la idea de usar el cine como una herramienta de difusión y movilización, expresó en un comunicado oficial: «Creo en el cine que explora la condición humana en todas sus caras y que enfrenta las virtudes con las miserias. Porque parece ser que al ver ciertos personajes de ficción y al reflejarnos en ellos, recién ahí nos enfrentamos a nosotros mismos. Recién ahí nos preguntamos qué hacemos y cómo nos relacionamos con los demás en una sociedad que parece no encontrar la forma de achicar las diferencias entre sus miembros, sino más bien, todo lo contrario».

La película, que también está disponible en la plataforma de CINEAR PLAY desde el viernes 30, estuvo el año pasado en la Competencia Internacional el Festival de Cine de Mar del Plata. Además de llevarse el reconocimiento del público, la producción se fue con el premio de Mejor Actriz para Liliana Juárez, que ya había acompañado a Radusky en Los dueños (2013). Bléfari, que co-protagonizó junto a la actriz tucumana, pudo trabajar en su última película con su hija, Nina Vera Suárez, que hace el mismo papel en la ficción.

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