Muere Monstruo Muere: la nueva apuesta del cine de terror local que sigue creciendo

Por Milagros Vallejos Soto

Muere, monstruo, muere es una de las películas más ambiciosas del cine argentino reciente”, dijo el periodista y crítico de cine Diego Batlle, en su sitio Otros Cines. La segunda película de Alejandro Fadel estrenó este jueves en el país, después de haberse presentado por primera vez el año pasado en la sección Un certain regard del Festival de Cannes y luego en la Competencia Internacional del Festival de Mar del Plata.

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En un pueblo pequeño de Mendoza, comienzan a aparecer mujeres asesinadas brutalmente, con la particularidad de que a todas les falta la cabeza. El único sospechoso es el marido de Francesca, la segunda víctima, quien entró en un estado de shock y sostiene durante todo el film que fue todo obra de “el monstruo”. Quien deberá encargarse del caso será el policía Cruz, que además mantenía una relación romántica con Francesca, y que aunque no puede evitar sentir un desmesurado odio por el sospechoso, cree que puede estar diciendo la verdad.

Con escenas crudas y viscerales de cuerpos en descomposición que parecen propias del cine de clase B, y el elemento fantástico del monstruo, Muere Monstruo Muere se suma a la breve lista de películas de terror de producción local. El género se introdujo en el país en 1935 con El hombre Bestia o La aventura del Capitán Richard de Camilo Zaccaría Soprani, conocida como la primer película de terror argentina. A partir de ahí continuó desarrollándose con historias más clásicas inspiradas en Edgar Allan Poe o en las obras del español, nacionalizado argentino, Narciso Ibáñez Menta. Después de la década del 70, donde ya habían aparecido algunos clásicos como Placer Sangriento (1967) y Nazareno Cruz y el lobo (1975), comenzó a perderse hasta casi desaparecer.

Pero en la última década regresó con una gran oferta y variedad: en ese tiempo se estrenaron más de 20 películas. De hecho, con Muere Monstruo Muere también estrenó Abrakadabra de Luciano y Nicolás Onetti, película argentina independiente, también del género terror, aunque en muchas menos salas. Una de las más populares fue No dormirás (2018) de Gustavo Hernández, una coproducción con España y Uruguay que durante sus primeras dos semanas logró ubicarse en el top 10 de películas más vistas en el país. Otra fue Aterrados (2017), que se estrenó en 80 salas y llegó a los 20 mil espectadores, alcanzando el puesto de la cuarta película de terror argentina más vista de la historia.

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Una de las razones por las que se recuperó el género fue la aparición de festivales locales que lo celebran y difunden. En el año 2000 nació Buenos Aires Rojo Sangre (BARS), el primer festival dedicado al cine de terror “fantástico y bizarro”, orientado al sector independiente, y aún hoy continúa vigente como una cuna para los nuevos artistas del género. El año pasado se realizó la primera edición del Blood Window Festival Pinamar, dedicado al cine fantástico y de terror, que hace menos de un mes volvió a ocupar la ciudad balnearia.

A pesar de su trayectoria en Cannes y en el Festival de Mar del Plata, Muere Monstruo Muere, como las otras 6 películas argentinas que estrenaron el jueves 9, se vio fuertemente afectada por el “fenómeno” Avengers: Endgame. La película de Marvel, uno de los tanques de Hollywood que más arrasan con las cifras, ocupó más del 80% de las salas locales, mientras que la película de Fadel sólo llegó a 16. Y únicamente a dos en la Ciudad de Buenos Aires. Esta condición impactó significativamente en el primer fin de semana: en el top semanal quedó en el puesto 14 con tan sólo 2.074 espectadores. Muy por debajo de las últimas de su género que escalaron mucho más, pero que no se vieron opacadas por un estreno que sería considerado un “evento cinematográfico”.

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