Mar del Plata: los primeros cortos en competencia

El Festival Internacional de Cine de Mar del Plata inauguró anoche su 34 edición con un homenaje por demás especial: fue dedicado íntegramente a  José Martínez Suárez, quien fuera el presidente del Festival desde 2008 y falleció en agosto pasado. Los muchachos de antes no usaban arsénico, una película suya de 1976, abrió el encuentro. Ralph Haiek, el presidente del INCAA, fue el encargado de entregar el Ástor de Oro (que lleva el nombre del marplatense Piazzolla) póstumo a la hija de Martínez Suárez, María Fernanda: «Es una noche muy emotiva en la que celebramos a una persona como José, que me marcó mucho. Su humildad e integridad fueron los valores que lo llevaron a ser un maestro que nos enseñó que lo más importante del cine son las películas”. Martínez Suárez hija, en tanto, expresó su emoción: «José estaba orgulloso de trabajar en nuestro festival, porque quería mucho al público marplatense. Agradezco a Ralph Haiek y al Instituto y quiero compartir este reconocimiento con la ENERC y todas las escuelas de cine del interior, de donde mi padre decía que venían los mejores guiones”. La ganadora al Premio Astor a la trayectoria, en esta oportunidad, fue Graciela Borges.

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La primera exhibición de la Competencia Argentina de Cortometrajes fue el domingo en la sala 1 del Cinema (Rivadavia 3050). Fueron cinco los cortos proyectados: El fuego que viene, de Pilar Condomí y Candelaria Gutiérrez; La enorme presencia de los muertos, de José María Avilés; Persona 5, de Ulises Conti; Pinball, de Nicanor Loreti y Una película hecha de, de Nicolás Zukerfeld y Malena Solarz.

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Condomí y Gutierrez definen así El fuego que viene: “Tiene más de ensayo que de documental. Hay una transformación, empieza en un registro muy documental y después se va convirtiendo en un tono mas poético, que era lo que buscábamos nosotras». En su búsqueda por conseguir un testimonio sobre un desastre natural vinculado con el fuego, viajaron a la Patagonia. «El corto surgió de una foto de un incendio muy grande en la Patagonia, ese fue el disparador que teníamos desde lo visual. Lo que sucedió fue que vimos esta foto y tuvimos ganas de viajar en busca del fuego, nos convocó la idea de una naturaleza que es amenazante y poderosa y al mismo tiempo, fascinante». Desde los términos formales, explicó Condomí en la función, su búsqueda esencial era generar una idea de tiempo muerto: «Usamos paneos de cámara muy lentos y música original compuesta por Candelaria, que toca el arpa. Para nosotras ese tiempo detenido era el corazón del corto».

En La enorme presencia de los muertos, un pintor paraguayo envía su sueldo a su país de origen y abandona su celular en el banco de un parque. Al verlo, una joven se acerca y lo retiene. «Este corto acaricia muchos temas, pero nunca los termina de atrapar. Toca las relaciones con el dinero, las atracciones físicas y las atracciones virtuales. Trata de unir y relacionar algunos temas que en principio parecen totalmente opuestos pero hay un elemento muy delgado que tienen en común», explicó un integrante del equipo, editor de sonido, durante la proyección.

Nicanor Loreti es un director que, con pocas películas en su haber, supo desarrollar una estética personal: mezcla un tono kitsch con personajes de los suburbios, marginales con un lenguaje llano y sin matices. No es la primera vez que Loreti presenta una película en Mar del Plata: en 2012, Diablo, su ópera prima, fue premiada. Después de cuatro largometrajes, el director de Kryptonita y 27, el club de los malditos sintió la necesidad de abandonar -al menos un rato- ese mundo: «No sentia la necesidad de hacer una película y tener todo lo que conlleva hacer un largo: la taquilla, las ventas, que hace que incluso cuando estas en el rodaje pierdas la concentración de lo que estás haciendo». En Pinball, su nuevo cortometraje, vuelve a hacer gala de su estilo autoral: es la historia de un secuestrado y un secuestrador -interpretados por Diego Cremonesi y Demian Salomón- frente a una situación limite, sazonada con una dosis de humor negro. «La idea fue hacer un relato lo mas minimalista posible. incluso en un principio jugué con la idea básica de que no sea vea al coprotagonista. Y también necesitaba poder contar una historia sin tener ningún problema de presupuesto ni estar atrapado por las órdenes de ningún productor. Tuvimos una libertad absoluta, así que decidí hacer una película donde pueda tener todo el control: dadas las circunstancias del país, descubrí que eso tenia que ser un cortometraje», comentó. Loreti en diálogo con el público. Además, explicó que tiene un guión largo escrito en base a esos dos personajes, pero que primero quiso probar con un cortometraje para comprobar si funcionaba o no en términos narrativos.

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«Filmé con un teléfono y gasté doscientos dólares», expresó el músico Ulises Conti. Su cortometraje, Persona 5, transcurre íntegramente en un salón japonés de videojuegos y documenta la vida de un grupo de adolescentes adictos a las arcades. «Es una película que yo proyecté pero no imaginé con anterioridad, la encontré una tarde sin saber que la iba a filmar. Estaba caminando, entré a un salón de videojuegos, vi a esos chicos y a esas chicas y quise filmar». Narrada íntegramente con una voz en off, Conti mezcla realidad y ficción. Y también se sinceró sobre su relación con el mundo del cine: «Ni siquiera pensaba que la iba a terminar. Siempre fracaso con los proyectos audiovisuales».

«Un cineasta español camina por las calles de Vigo y piensa en una posible película –que termina siendo filmada por dos cineastas argentinos–. En el medio, es Navidad o Año Nuevo, hay gaviotas y patos, se busca un barco pesquero, alguien gana la lotería y suena un tema de los Kinks». Malena Solarz y Nicolás Zukerfeld son pareja. Ambos egresados de la Universidad del Cine -actualmente también ejercen la docencia en la misma institución-, estrenaron su ópera prima, El invierno llega después del otoño, en la edición 2016 del mismo festival en el que hoy presentan Una película hecha de. «Surgió la posibilidad de un viaje y teníamos una cámara Super 8 de mi abuelo guardada. Nunca habíamos filmado en Super 8 y teníamos ganas de probar cómo era eso. Y además el Super 8 nos permitía filmar sin demasiados conocimientos técnicos de exposición fotográfica», explica Solarz. Y también comenta sobre cómo germinó la historia: «Viajamos sin ninguna idea precisa. No sabíamos todo lo que podía llegar a aparecer, sólo sabíamos los lugares que íbamos a visitar y que no queríamos hacer con eso un diario intimo de nuestro viaje. No teníamos guion ni storyboard”

Hasta el 18 de noviembre, Mar del Plata es una ciudad que respira cine: se proyectan más de 300 películas, entre cortos, largos y mediometrajes. Las entradas están disponibles en miboleteria.com o en los complejos. El valor general es de $60, mientras que para estudiantes y jubilados está en $30.

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