Los fans de Gilda no se arrepienten de este amor

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Por Sofía Montaña y  Florencia Albornoz

Subía al escenario y conquistaba al publico con su dulce voz, una corona de flores, botas largas de cuero y polleras cortas. A pesar de que no esté presente, su nombre es motivo de devoción y sus canciones tropicales son un recuerdo para sus seguidores. A 20 años de la muerte de Miriam Alejandra Bianchi, los fanáticos demuestran que su ídola sigue en el corazón de cada uno de ellos.

“Gilda fue una luchadora incansable, se brindaba al público completamente. Entregaba su corazón de manera sencilla y fresca a quienes presenciaban sus shows. Era muy solidaria”, cuenta Emanuel Herrera, uno de sus fanáticos marplatenses. Comenzó a seguirla a los 10 años cuando acompañaba a su madre a los espectáculos. Hoy con 42, recuerda que los shows más significativos fueron los que estaban presentados por la última compañía discográfica de la cantante, Leader Music. No olvida los shows masivos que hizo en Capital Federal y alrededor del país.

Algunos fanáticos están conformes con el resultado de Gilda, no me arrepiento de este amor, película que repasa parte de la vida de la cantante. “Era un buen momento para trasmitir quién era Gilda, sobre todo para quienes no la conocieron. Me gusta que hayan elegido a Natalia Oreiro como protagonista. En las novelas que actuó, siempre hizo notar su fanatismo por Gilda”, dice Nathaly Saboya, una seguidora peruana. Recuerda que bailaba al ritmo del hit «Fuiste» desde pequeña y que su madre y su tía son las responsables de su fanatismo. En los 90 su familia viajó a la Argentina y regresó a su país con discos de la cantante. A pesar de no haber tenido la oportunidad de presenciar un show, considera que Gilda es de las personas que dejan huellas en la vida de otras.

Oreiro encaró la transformación del personaje con características de santa, maestra, bailantera y chica de barrio. La actriz reveló que previo a las grabaciones se reunió con las mejores amigas de la cantante, quienes le aportaron su costado más familiero. Le prestaron ropa que solía usar en su carrera, como polleras rojas que finalmente no le quedaban como ella esperaba. Empezó a ensayar y debió bajar siete kilos con una dieta balanceada, acompañada de entrenamiento físico para afinar piernas y caderas.

Pero es imposible conformar a todo el público: “Me parece un buen guión, pero no estoy de acuerdo con el personaje que hace Oreiro porque no la representa como la verdadera Gilda. Como dijo en un reportaje, está perfecto que no se logre una imitación, pero si le dieron ese papel tendría que haberse preocupado un poco más por la caracterización física. Humanamente no creo que sea un papel para ella, hay actrices mejores”, opina Emanuel.

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Para construir al personaje, Natalia Oreiro habló con los músicos, el personal de seguridad y las amigas de Gilda.

Hoy Gilda tendría 54 años. Nunca nadie creyó que detrás de esa maestra jardinera se escondía una cantante que causaría revolución desde sus comienzos. Sus fanáticos la consideran una artista muy diferente a otras del mismo rubro, ya que sus letras son distintas a las de sus contemporáneas. Por eso siempre luchó para lograr estar en el ambiente tropical, su propuesta no era más de lo mismo. “Es todo lo contrario a lo que se estilaba en aquel entonces, por ejemplo, con Lía Crucet. Físicamente ella era más pulposa, en cambio, Gilda, muy flaquita. Logró conquistar más cantidad de público, siempre cuidando su imagen. Si bien usaba minis cortas, jamás insinuó ni mostró nada, no tuvo necesidad, por eso la gente la adora. Su imagen transmite algo especial”, dice Emanuel.

A lo largo de su carrera aprovechó reportajes en los medios para contar que su principal sueño era seguir siempre adelante con su profesión, con el fin de crear una fundación para niños en situación de calle y gente de la tercera edad. En varias ocasiones tuvo la oportunidad de mostrar su lado solidario. Con el paso de tiempo, sus seguidores la consagraron como una “santa milagrosa”.

Natalia Oreiro reveló que durante el rodaje del filme, cuando algunos fans de Gilda la veían personificada, lloraban y le decían «¡volviste!’», y le pedían que los tocara para curar enfermedades como la diabetes.

La pasión por la cantante trasciende generaciones. A través de su música logró una conexión fuerte con el público. A metros del escenario en Jujuy, una nena lloraba porque su madre estaba en terapia intensiva y creía que la música de Gilda iba a sanarla. Al poco tiempo, la paciente se recuperó. En otro recital, una seguidora le pidió a gritos que le curara la diabetes. La cantante hizo silencio, sus músicos le pedían que continuara cantando, pero ella miró a la fan y le dijo: “No hago milagros, pero si el poder de mi música te puede ayudar, bienvenida sea la música”.

Sobre su santificación, el fanático marplatense, cuenta: “Ella es un ser protector que me ayuda en lo que le pido. Siento que es un alma buena de luz de paz y creo que se ganó estar al lado de Dios, espiritualmente hablando”. Cristina Celis, una admiradora de 56 años, coincide: “Es un ángel que cuida y protege a los que creen en ella”.

El 15 de septiembre se estrenó Gilda, no me arrepiento de este amor en homenaje a la cantante de cumbia. Las protagonistas son Oreiro y Ángela Torres, ambas en el rol de Gilda; la primera en su adultez y la segunda en su juventud. La película de Lorena Muñóz busca profundizar la historia de vida en relación a su familia y faceta artística.

En una de las escenas revive un show de la cantante acompañada por fanáticos reales de Gilda como público. También participaron Cristian Bonano y Sebastián Mendoza, dos músicos que tocaron junto a la artista.

El 17 de septiembre de 1996, la cantante murió en un accidente de tránsito. Un camión embistió al micro en el que viajaba junto a parte de su equipo en la Ruta Nacional 12. Contrario a como se titula una de sus canciones más conocidas “No es mi despedida”, ese sí fue el adiós. Hoy, sus fieles seguidores transformaron el micro en un santuario al que acuden con flores, imágenes, pedidos y promesas.

“Estaba en un cumpleaños y tenía todo listo con mi grupo de amigos para ir a ver a Gilda en Chajarí, provincia de Entre Ríos. La televisión estaba encendida cuando anunciaban su muerte. Al ver eso quedé helado frente al televisor, no lo podía creer, mis sueños por verla se desmoronaron por completo”, relata Hugo Alberto Pastorini, de 38 años.

Pasa el tiempo y la artista sigue despertando admiración en su público, por su carisma, talento y humildad. Entre sus grandes éxitos musicales están: «Fuiste», «No me arrepiento de este amor», «Se me ha perdido un corazón», «Paisaje», «Ámame suavecito».

La doble chilena

Gilda por Alejandra Quezada
Quezada canta en pubs, hogares, geriátricos y casinos, entre otros lugares.

Es común escuchar a Gilda en eventos, medios de difusión y hasta en una cancha de fútbol. Otros, intentan recordarla con homenajes y tributos, como la artista chilena Alejandra Quezada.
“Hacerle homenajes a Gilda es un sentimiento, es conectarme con mi mamá, es agradecerle, es ganas de llorar, tomarle la mano a las personas que me escuchan y sentir que están emocionados. Gilda es la historia de mi vida, es todo para mí.”
Quezada comenzó con sus tributos cuando su mamá falleció. Se vio obligada a dejar el colegio para cuidar a sus hijos. Para mantener a su familia comenzó a trabajar de costurera, hasta que un día le propusieron cantar música tropical en un pub. Tenía que comenzar con temas lentos mientras la gente comía y luego hacer que ellos bailaran. “El dueño del lugar me dijo que tenían pistas de Gilda y me preguntó si conocía a la artista. Respondí que sabía todas las canciones, entonces me quedé trabajando en ese bar”. Todo comenzó sin buscarlo, pero encontró el reconocimiento y cariño del público. Hasta ahora siempre se sintió muy acompañada por los seguidores y resalta que cuando la ven, la abrazan y lloran. Comparten el mismo sentimiento.
Considera que Gilda es una cantante única, muy talentosa y un ser humano excepcional. Habló en nombre de los fanáticos argentinos que siguen a “Gil” y cuenta que la reconocen como una santa que hace milagros. “Ellos cierran los ojos y sienten su presencia. Es única y ha traspasado los límites de la figura de cantante”, explica.

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