Loli Laboureau: una fotógrafa argentina en la cumbre de la moda

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Por Julia Santa Ana

Dolores Laboureau, de 25 años, es fotógrafa de moda y arte y vive entre Buenos Aires, Nueva York y Los Angeles “Decime Loli”, pide. Trabaja para la agencia fotográfica Spring Studios, que es la encargada de la fotografía de la Semana de la Moda de Nueva York. “Fue por recomendación, tuve un mes de prueba y quede para la Semana de la Moda”, agrega. 

Laboureau no se formó en ningún curso ni carrera: se nutrió como asistente de fotografía y lo considera la mejor forma de especializarse en el oficio. De éste mismo modo ingresó a la industria de la moda, aunque aclara: “La respuesta más honesta es que fue a través de mi hermano” (Federico Laboureau, @freaklance, productor de moda, estilista y director de arte). Él me insistió bastante en que hiciera moda”. De todas formas, Loli no se considera una fotógrafa del fashion.  “Lo mío son los retratos o lo artístico. Eso que ves cuando entras a mi Instagram y decís ´que carajos?´, eso me sale súper natural”, aclara. 

La artista también fue nominada en la categoría de “fotógrafa de moda”, en los Premios Veganos de la Moda. “Me estoy convirtiendo al veganismo de a poco, mientras más me concientizo sobre el tema. Trato de comprar la menor cantidad de ropa posible y, en el caso de que lo haga, se trata de ropa usada o de marcas que garantizan lo sustentable y cuidado ambiental”, declaró en un posteo en su cuenta de Instagram, cuando anunció que era una de las nominadas al premio. 

Cubrir la Semana de la Moda exige buen estado físico, Loli se entrenó para hacerlo desde aproximadamente un mes antes . “Son 8 días en los cuales hay de 10 a 14 horas de laburo, 2 a 4 desfiles por día, a veces 5, y siempre después del desfile nos sentamos a editar, y tal vez te das cuenta de que es de noche y no almorzaste”, relata. “Según la experiencia, yo creo que esta sobrevalorado. No es algo mucho más especial o distinto a los otros laburos que hago,  aunque sí es más intenso”, comenta. “Tal vez a ciertas personas les resulte interesante tener ciertas modelos enfrente, pero yo nunca fui muy cholula, así que no sé si soy la mejor referencia para destacar eso”, agrega la artista. 

“La fotografía es algo que siempre estuvo en mi”, cuenta Loli. “Desde muy chica se me inculcó, mi vieja siempre me llevó a museos y mi viejo siempre me incentivó a que usara su cámara”, recuerda. “Me decían ´ah mira que buenas fotos que saca Loli´ y eso me llegó un poquito al ego. Me gustaba mucho sacarle fotos a mis amigas. Desde los 12 hasta los 19 les sacaba fotos todos los fines de semana en el balcón y con el tiempo lo profesionalice”, agrega. 

Loli se emociona cuando responde sobre su rutina persona: “Sacar a pasear de noche a Canela, mi perra, sin el celular; volver, tomarme una cerveza y ponerme a editar”. “Hacer el kilómetro extra que otros no están dispuestos a hacer. Siempre con una sonrisa en la cara y amable, porque nunca sabés con quién te vas a cruzar ni sabés por qué situación está pasando el otro. Valorar el trabajo de asistente de otros fotógrafos, que cuando son buenos te pueden enseñar muchas cosas”, son los consejos que Loli considera fundamentales para quien quiera vivir de la fotografía. Y labourar para llegar adonde se quiera llegar. 

 

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