Las mil y una: el retrato de la adolescencia correntina de Clarisa Navas

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Por Ornella Saitta

Las Mil y Una, de la directora correntina Clarisa Navas, acaba de ganar el premio a mejor película en el 21º Festival de Cine de Jeonju en Corea del Sur, luego de ser elegida en febrero para inaugurar la prestigiosa sección Panorama de la Berlinale, en Alemania. Sin embargo, aquellos no eran los únicos festivales a los que se dirigía la película – y con Navas siguiéndola por detrás – antes de que el mundo haga un parate y que todo a lo que estábamos acostumbrados a ver se haga a través de una pantalla.

“Cambiaron mucho los festivales. Tenía viajes programados para Corea, México, República Checa, España, y ahora se volvieron virtuales”, reprocha Navas, que quedó varada en Buenos Aires sin poder regresar a su provincia natal. Originalmente, Las Mil y Una iba a estrenar en Argentina en el Festival Internacional de Cine de Mar de Plata, a realizarse en la última semana de noviembre, pero debido a la cuarentena es probable que éste no sea presencial y los cines no abran hasta fin de año. “Se estrenó en Berlín, después en Toulouse (Francia) y en Jeonju (Corea del Sur), y ahora tiene que ir al de Lima (Perú). La  mayoría de las veces fue online, es un bajón porque se pierde el contacto”, cuenta la directora. “Es muy importante la presencia, genera un ida y vuelta donde se pueden constatar las devoluciones e impresiones de las personas con respecto a lo que significa una película argentina hecha en Corrientes, que son imágenes que no están asociadas a lo que es el país”, continúa.

Directora y equipo en el Festival de Berlín
Directora y equipo en el Festival de Berlín.

En Las mil y una, la historia sigue a Iris, una joven de 17 años que, luego de ser expulsada del colegio, pasa sus días jugando al baloncesto con sus primas en un barrio periférico de Corrientes, donde predomina la violencia y la sexualidad efervescente de los adolescentes. “Desde que empecé a estudiar cine en la UNA dije que siempre iba a filmar en Corrientes. De alguna manera, mis historias, mis sensibilidades y toda la dimensión de lo que imaginaba estaban ligadas a Corrientes,” explica Navas. Su primera película, Hoy Partido a las 3 – que también llegó a diversos festivales -, es contada desde otro barrio humilde de la provincia, con el fin de mostrar lugares no tan visibles. “Hay momentos del año en los que vivo allá y estoy muy relacionada. Es un lugar de defensa y del hacer político de las imágenes que tiene que ver con construir desde ahí”, agrega. 

IMG-20200728-WA0021En medio del descubrimiento de su sexualidad, Iris conoce a Renata y queda hipnotizada. En el barrio hay rumores sobre el pasado de Renata, pero eso hace que a Iris solo le crezca el interés por ella, y no pasa mucho tiempo antes de que comiencen a coquetear en una historia de amor, ciberacoso, violencia y toxicidad. En ambas obras, Navas escribe sobre la homosexualidad y las críticas a las heteronormatividad. Sin embargo, insiste que las películas no hablan sobre “salir del clóset”, sino que toca temáticas por las que pasa un adolescente que vive en un barrio periférico, como cuestiones de clase y opresiones. “Creo que puedo hablar desde lo que a mí me toca particularmente y de lo que han sido mis experiencias del mundo del que tengo más noción”, explica. “Siempre presento personajes más chicos, entre adolescentes y veintialgo porque es la memoria que tengo. En este momento mis preguntas y las cuestiones problemáticas que veo en la juventud y la adolescencia rondan alrededor de la idea de que son mucho más vulnerables a un montón de cosas. Me interesa pensar un cine que problematice eso y genere nuevas maneras de existir y ser disidentes en un lugar que no los acepta. Hay muchas cosas que en Corrientes son muy complejas todavía y me interesa trabajar desde ahí”, cuenta la directora sobre como en su provincia la comunidad LGBT+ aún no es completamente aceptada.

Clarisa Navas actualmente da clases en la ENERC de Formosa y de esa manera logra ver frente a frente qué problemas atraviesan los adolescentes en la actualidad. “Todos hemos atravesado la adolescencia, es una etapa muy difícil porque estamos construyéndonos con la sociedad que te dice cómo tenés que ser, y a la vez está el deseo en el medio. Han cambiado muchas cosas. Ahora el problema no es tanto ‘asumirse cómo’ sino de intentar vivir en medio de eso”, dice la directora.

Mientras que Las Mil y Una fue producida por Varsovia y con ayuda de subsidios del INCAA, Hoy Partido a las 3 fue completamente independiente. Sin embargo, en medio de una discusión sobre qué cae bajo aquel término, Navas presenta un problema mayor. “Las dos fueron a festivales y son de bajo presupuesto, pero igual consideramos a una independiente y a la otra no. Es una tema pensar dónde circulan las películas, en qué circuito se introducen. Si hablamos de un festival de Clase A, que es lo más esperable para el mercado del cine, quizás ahí deja de ser independiente. Pero para mí lo más importante con las películas es llegar a las personas que la necesitan”, explica. “Por un lado, me gustan los festivales porque legitiman las películas. Pero no está bueno que si no llegas ahí después es más difícil en Argentina cuando llega a las salas. La gente se fija dónde estuvo y si recibió un premio o no. Me encantaría que mis películas se vean en barrios de La Rioja o de Catamarca, en barrios donde el cine no llega. Esos son los lugares por los que hay que luchar y para que sean recepcionados, porque que la gente está muy formateada para ver un tipo de cine”, añade.

Hace años que los directores y creadores de cine nacional luchan por tener mayor presupuesto y lugar en las salas comerciales, y la directora se suma en apoyo a la postura: “siempre se está compitiendo contra los grandes tanques. El circuito en Argentina no está bien construido para albergar cine nacional. En Buenos Aires está el Gaumont o el MALBA, a los que tienen acceso los de Capital, pero en las afueras no hay nada. En las provincias están los Espacios INCAA que funcionan muy mal, porque no los sostienen ni ponen mucha plata. No sé cómo será la distribución después del Covid-19, pero no hay que dejar de pensar en alternativas”.

Con tiempo de sobra y planes desechados, Navas proyecta su futuro hacia cuando todo vuelva a la normalidad. “Estoy filmando un documental hace cinco años en la frontera entre Formosa y Paraguay, con un nene que se llama Ángel y ni bien pueda salir de acá pienso volver a filmar con él. También estoy escribiendo otro guión y quiero volver a las clases presenciales, por zoom es complejo. Además tengo que seguir acompañando a la peli que todavía le quedan algunos festivales más, que quizás sean presenciales, pero a esta altura del partido no creo que pueda ir”, cuenta apenada.

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