La previa del FILBA sorprendió en la calle Florida

Por Celeste Sablich y Rosario Jiménez Calabrese

Hace 22 grados en la Ciudad de Buenos Aires. Las calles cercanas a espacios verdes en el barrio de Retiro, se invaden de pelusas blancas y amarillas que desprenden los árboles. Atravesar la Plaza San Martín para llegar a la peatonal Florida, puede ser una odisea de estornudos y picazón para ese grupo de treinta personas que van camino a realizar una lectura en voz alta sobre el paseo comercial más transitado y conocido del país.

Son pasadas las cinco de la tarde y casi en la esquina de Florida y Paraguay, un guitarrista y un percusionista empiezan a entonar algo que, en principio, parece una chacarera; los transeúntes siguen caminando mientras un policía en bicicleta observa la situación. Un hombre con gorra se acerca al micrófono y empieza a leer unos versos: “A mí no me matan penas, a mí no me matan penas. A naides le debo nada…”. Su voz empieza a llamar la atención de los que pasan por esa esquina, se detienen, miran. Se suma el primer grupo de voluntarios de los tres que hay organizados para leer en sinfonía coral. La gente empieza a preguntarse qué está pasando cuando otro grupo aparece incorporándose al texto. El tercero aparece desde el otro lado de la calle de forma sorpresiva, cruzando al canto de “esto naides nos responde”. La gente se detiene, algunos sacan sus celulares para grabar el momento inesperado que les tocó vivir y otros se acercan a leer los versos con ánimo de curiosidad pero no de participar. La música y los versos ordenados alfabéticamente por el autor Pablo Katchadjian, hacen revivir el Martín Fierro que, aunque no esté en versión original, no pierde su sentido ni espíritu.

El Festival Internacional de Literatura adelanta su décima edición con un Flashmob de lectura en la Ciudad de Buenos Aires.
En la puerta de Galerías Pacífico, los voluntarios leen el Martín Fierro ordenado alfabéticamente

La lectura se transforma en fiesta, energía y emoción al ritmo de “va cayendo gente al baile, va cayendo gente al baile!”, mientras que la directora Silvia Gómez Giusto marca con sus manos los tiempos e intensidades que los voluntarios deben respetar. Se acerca el final con la última estrofa, “mi gloria es vivir tan libre, mientras hay sangre en las venas, mientras tenga el cuero sano”. Los lectores se miran entre ellos y al público transitorio, guardan sus papeles y al grito de “Ni me falte la palabra!”, desaparecen entre la gente.

El Filba Internacional festeja sus 10 años y la temática de este año es “FIESTA”. Se reclutaron voluntarios que participaran de un Flashmob de lectura en la apertura, con un único requisito: querer experimentar la literatura de una manera distinta.

¿De qué se trata un Flashmob? Es una intervención artística que se hace en un espacio público sin previo aviso, conformado por un grupo de personas que se presentan en el lugar y luego se dispersan rápidamente. El objetivo es jugar con lo inesperado, romper una rutina y participar de un momento único e irrepetible.

“La primera interpretación estaba pautada en la estación de tren de Retiro, pero por cuestiones burocráticas y la falta de autorización de uno de los sectores, no lo pudimos hacer”, cuenta la directora del Festival, Gabriela Adamo. Se la ve contenta con la resolución de la lectura y admite que “hace varios meses venimos pensando en hacer algo así. Por eso la llamé a Silvia que es amiga mía y es grosa para estas cosas; ella ya dirigió otros Flashmobs, pero es la primera vez que se hace uno de lectura”.

De esta forma, llega el final de la previa que da comienzo a un Filba 2018 cargado de paneles, talleres. lecturas y, especialmente, festejos.

 

 

 

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