La popularidad del universo drag queen

Por Florencia Rodríguez, Jonatan Dalinger y Joel Álvarez

¿Qué son las drag queen? ¿Qué hacen? ¿Desde cuándo existen? ¿Cuántos espectáculos hay en la Ciudad de Buenos Aires? Estos son algunos de los interrogantes que responden Matías Madala (34) y Facundo Hernan (21), dos de los máximos exponentes del movimiento. Fue hace menos de de dos meses que el actor y humorista Jey Mammon se presentó en la pista de Showmatch con una perfomance en la que incluyó un mensaje en favor de la diversidad: “Ser libres. Ser desobedientes. Ser fuertes. Ser”.  A Jey lo acompañaron cinco drag queens que participaron de la coreografía y brindaron un espectáculo en el que predominó el brillo, trajes de lentejuelas, zapatos con plataforma, pelucas y un make-up exagerado.

 

Es que cuando se habla de drag queens se las relaciona con una elección sexual pero es un error. “No tiene que ver con tu sexualidad o con quién te acuestes”, dice Madala, cuyo seudónimo es Le BrujX. Con influencias musicales como Marilyn Manson y David Bowie, su vestimenta es glamorosa y rockera. En cambio,  Hernan parió a Lest Skeleton hace seis años. Su alter ego pasó por diferentes etapas de maduración personal y profesional. La influencia de artistas como Marilyn Manson –al igual que Le BruX– o Anna-Varney Cantodea, la alemana pionera del movimiento dark wave, se presentan en su maquillaje y en su perfomance. Cada drag es diferente a otra porque la construcción del personaje depende de la historia y las vivencias de cada persona. “En el drag podes hacer lo que quieras, no hay reglas”, agrega Madala.

 

Matias Nadala y Facundo Hernan personificados como drags.
Matias Nadala y Facundo Hernan como drags

Una drag queen es un hombre que se viste y actúa estereotipos de mujeres con la intención de brindar un entretenimiento artístico. Físicamente, se exagera la apariencia de una mujer con maquillajes que resaltan los rasgos femeninos, peinados exuberantes y una vestimenta llamativa. A partir de ahí, cada uno crea su propio personaje. “Cuando estoy armado tengo otro poder”, confía Hernan. Con 21 años, recorrió buena parte de la noche porteña y del Gran Buenos Aires. Estuvo en fiestas de clase alta por la zona de aeroparque y en bailantas del conurbano. “Hubo una época en la que no quería bailar cumbia, pero con el tiempo crecés y empezás a ver el trabajo de otra manera”, dice y agrega: “La drag es un personaje ficticio, elaborado, y hasta puede no tener género. Son personajes más caricaturescos y estridentes”,

Facundo debutó en el escenario a los 15 años. Vio un aviso en el que buscaban drag queens y se postuló. “¿Qué hizo la loca? Se mandó”, relata. Recuerda haber tenido miedo de que no lo eligieran por la edad. En las Marchas del orgullo LGTBQ conoció a los que hoy en día son sus colegas. “Cuando fui por primera vez a la marcha y vi como lucían me explotó la cabeza”.

El primer acercamiento que tuvo Madala con la temática fue hace tres años en el boliche América, donde trabajaba como fotógrafo. Allí conoció a cinco drags que eran bailarinas del lugar. “Tuve la oportunidad de ver todo y hay un montón de cosas que tenés que aprender, desde saber pararte o maquillarte hasta dónde comprar la ropa. Tuve la suerte de contar con información hasta que un día me ofrecieron en un boliche heterosexual porque necesitaban una drag para Halloween y esa fue la primera vez que me pagaron”, cuenta Matías y explica que ser drag es un oficio en el que se aprende constantemente. Tiene, dice, la suerte de vivir de ese oficio.

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Le BrujX, junto a su pareja, son los fundadores de Trabestia, la primera fiesta exclusiva de drag queens: “El drag siempre estuvo en las fiestas como decorado y la idea de Trabestia es que puedas ir montado, que no seas raro y que el raro sea el que no va montado”, dice Nadala.

El evento se realiza una vez por mes y los que integran Trabestia son cinco personas que arriba del escenario son libres de hacer lo que quieran. “No hay reglas, obviamente todo hecho artístico concluye cuando el otro lo ve. El show en sí es su estética”, señala. El espectáculo varía de acuerdo al personaje de cada una pero generalmente se realiza un lipsing –la fonomímica de una canción– con coreografía y los que participan en la fiesta tienen la posibilidad de subir al escenario mostrar lo suyo. Skeleton juega con la vida por fuera del planeta tierra. “Me gusta incorporar el mundo Alien, pero como lo dice mi nombre también entro en el mundo del vampirismo”, comenta y sigue: “Cuando estoy armado ya no soy Facundo, soy Lest. Mido dos metros y tengo otra personalidad”. No obstante, “son dos identidades en el mismo cuerpo, pero es imposible que no se crucen”, dice Facundo.

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Matías cuenta que Trabestia comenzó hace un año en Sitges, uno de los primeros bares gay: “Hoy en día hay miles de bares gay, antes no. Empezamos ahí porque ellos estaban buscando gente nueva para nuevos shows pero ahora estamos en Hipólito Yrigoyen 847, que es el ex Morocco, que fue un boliche mítico en el under de los 90 que después cerró por el tema de Cromañon y ahora abrió de nuevo. El ambiente es super amigable, pero, como en todos lados, hay competencia. A mí no me interesa”.  Hace diez años también se realiza en Tucumán la Elección de la mejor Drag Queen. A Facundo nunca le intereso competir pero no critica a quien lo haga. “A mi me interesa subirme a la tarima, hostear y hacer mi show”. La próxima fiesta será en diciembre y luego en febrero. Además de Trabestia, también están la Fiesta Whip, que reúne a drags con una temática pop y la Fiesta Plop, que invita a figuras del espectáculo como Moria Casan o Lizzy Tagliani.

Las drag tardan alrededor de cuatro horas en maquillarse. “Lo que más me gusta de ser drag queen es maauillarme. Busco hacerlo tranquilo, lleva mucho trabajo porque no es solo maquillarse, hay que transformar la cara”, dice Matías. Y concluye: “Antes me hacía mi ropa, ahora me la mandó hacer, desde que me volví profesional y me hice más exigente. Gasto la mayor cantidad de la plata que gano en vestuario”. A continuación, un video donde Matías muestra el proceso de transformación estético para convertirse en Le BrujX.

 

Drag Kings

Hoy en día, en la Ciudad de Buenos Aires hay más de cinco fiestas exclusivas de drag queens. En los boliches porteños es habitual verlas y hasta hay una fiesta que premia a la mejor, en la provincia de Tucumán. Es por esto que, a raíz de la creciente popularidad de este arte, se empezaron a ver también más drag kings: mujeres que hacen interpretaciones masculinas. “El drag king está medio verde en Argentina. Es una comunidad más cerrada y por ahí lo que pasa es que es menos ostentoso por el hecho de la estética”, opina Matías. Las drag kings personifican estereotipos masculinos y también brindan un espectáculo de lipsing con coreografía. En general, imitan a artistas internacionales como Elvis Presley o Tim McGraw. En Argentina, una de las más conocidas es Roxy Foxy.

Roxy Foxy, drag king
Roxy Foxy, Drag King

 

El fenómeno RuPaul’s Drag Race

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“Gracias a RuPaul’s Drag Race se popularizó mucho el drag en la comunidad gay. Lo que pasa es que en los Estados Unidos es que no hay diferencia entre transformismo y drag queen. Acá en la Argentina, sí”, dice Matías Nadala. La industria pop estadounidense no tardó demasiado en captar el fenómeno de las drag queens: desde 2009, RuPaul’s Drag Race reúne millones de telespectadores por semana para ver los desafíos a los que un grupo de talentosas drag queens se somete en cada emisión. Conducido por RuPaul –o Ru, una auténtica estrella drag que además funciona como máximo jurado de la competencia–, el reality ya acumula nueve temporadas, dos especiales y 129 episodios.

Participantes del programa
RuPaul’s Drag Race sigue la estructura de los clásicos programas de telerrealidad estadounidenses: cada semana, los concursantes –siempre personificados como sus drag queens– enfrentan una serie de retos que van desde sesiones de fotos y monólogos hasta el icónico “lipsync for your life”, una sección en la que deben demostrar que dominan el arte del playback. Además, en cada emisión deben confeccionar un atuendo y demostrar sus habilidades para el modelaje en la pasarela. En base a todas estas actuaciones, una serie de jueces debate y elige quién tendrá inmunidad en el siguiente programa y quién abandonará el espectáculo. Al igual que en los certámenes de la televisión local, la demostración de talentos no es el único atractivo de RuPaul’s, sino que hay especial atención a los conflictos y tensiones que se generan entre los participantes. Buena cantidad de memes y gifs utilizados todos los días en Twitter tiene su origen en la competencia drag.

En la Argentina, RuPaul’s Drag Race se convirtió en un éxito inmediato gracias al alcance de Netflix. El servicio de streaming permitió que el público local, acostumbrado a las limitaciones del cable, se acercara a las histriónicas performances de las drag queens de Ru. El éxito en el país es tal que, al menos cada tres meses, varios ex participantes del programa ofrecen espectáculos en fiestas y discos de Buenos Aires, como en la fiesta Plop –que este año ya recibió a Detox, Naomi Smalls y Sasha Velour– o el boliche Human.

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