La película mejor vendida de la historia

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Por Nicolás Mancini

Aunque muchos no lo sepan, Blair Witch, estrenada el pasado septiembre, es la última parte de la saga que comenzó en 1999 con El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project) –sí, se llaman prácticamente igual- y siguió con la penosa Book of Shadows: Blair Witch Project 2, en el 2000. El filme del ’99, dirigido por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez fue uno de los revitalizadores del género de metraje encontrado, también llamado found footage -imágenes a partir de un material descubierto-, y anticipó una catarata de creaciones audiovisuales, más o menos profesionales, destinadas a las plataformas online como YouTube o Vimeo.  Pero su fama mundial no solo recae allí: su estratégica campaña de marketing fue uno de los primeros éxitos de viralización de la historia. Todavía estamos sintiendo las consecuencias de la película”, cuenta Myrick a El espectacular.

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Eduardo Sánchez (izq.) y Daniel Myrick, directores de El proyecto de la bruja de Blair.

Myrick y Sánchez seleccionaron a tres estudiantes de cine -Heather Donahue, Joshua Leonard y Michael Williams- para que grabaran un documental sobre una terrorífica leyenda dentro del bosque de Maryland. Desde octubre del ‘94 hasta días después del estreno, los jóvenes directores le hicieron creer al mundo que los tres protagonistas habían desaparecido durante el rodaje.

La trama de la película puede llegar a ser verosímil: en 1995, un año después de su supuesta desaparición, la policía encontró la cámara de los jóvenes con todo el material grabado hasta ese entonces. Esos videos son los que se ven, sin previas ni epílogos. Donahue, Leonard y Williams no figuraban en ningún medio y, aunque estaban al tanto de lo planeado por los directores, creían que la leyenda de la bruja era real. Myrick y Sánchez crearon una página web donde alojaron datos históricos que explicaban la leyenda de la bruja de Blair. Subieron documentos, fotos, videos, entrevistas con los padres de los “desaparecidos” e informes policiales que cercioraban el caso. Tres días antes del estreno, al que el público acudía pensando que vería una snuff moviecintas que reflejan muertes reales la productora de El proyecto de la bruja de Blair estrenó en televisión un documental que alentaba las teorías sobre el paradero desconocido de los tres jóvenes. Muricl conversó con El Espectacular sobre aquella estrategia.

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El supuesto auto de Leonard, uno de los desaparecidos, descubierto por la policía el 25 de octubre de 1994. Fotografía en la página oficial de la película.

–¿Cómo surgió la idea de realizar un film poco convencional?

–Ed Sanchez y yo nos inspiramos en shows como In Search Of y Legend of Boggy Creek, que fueron filmados como documentales. Nos llevó más o menos un año desarrollar el proyecto.

–¿Cómo consiguieron que todos los miembros del equipo mantuvieran la historia en secreto?

Inventamos toda la mitología, entonces fuimos capaces de controlar quién estaba expuesto a ella. Pero después de un tiempo se corrió la voz y empezó a hacerse viral.

–¿Qué consecuencias tuvo la película?

Nunca nos hubiésemos imaginado que El proyecto de la bruja de Blair se convertiría en algo tan enorme, pero sin duda se popularizó el género found footage e inspiró una generación entera de realizadores para hacer sus propios filmes, lo que encuentro muy gratificante.

–¿Qué películas son exponentes del género found footage?

Actividad Paranormal es una de ellas. También, este estilo de filmar se ha vuelto muy común en otras películas, aunque sea solo como una parte de su proceso.

–Si las redes sociales hubiesen existido en los noventa, ¿la campaña publicitaria hubiese provocado el mismo efecto? ¿Las redes son un medio importante para vender una película?

Creo que hubiera sido igual de efectivo. Ahora las cosas se difunden más rápido con las redes sociales, que se han vuelto una parte esencial en el marketing de una película.

Uno de los más recordados filmes que utilizó el found footage es Holocausto caníbal, de Ruggero Deodato, que presentó en 1980 una historia en la que tres documentalistas eran salvajemente asesinados en ataques caníbales. Así como sucedió con El proyecto de la bruja de Blair, también se creyó que era una snuff movie. Este aspecto generó que los amigos de Donahue, Leonard y Williams llamaran a sus casas para ofrecer condolencias y que IMDB publicara en la ficha de la película que los tres actores estaban desaparecidos. El proyecto de la bruja de Blair aprovechó todas las posibilidades que el género le podía dar a la historia y se convirtió en una de las películas de horror más eficaces de los últimos años en relación al costo de producción y la taquilla. Fue rodada en 8 días con dos cámaras digitales, casi todas las líneas fueron improvisadas y los directores le hacían pasar malos ratos a los actores durante el rodaje.

La originalidad a la hora de vender una película alcanza límites insospechados. En los últimos diez años, Los juegos del hambre: Sinsajo parte 1, Prometeo, Hombres de negro III y Poder sin límites son claros ejemplos de filmes que utilizaron internet para agitar a los fans y atraer nuevos espectadores. Pero aunque hayan seguido el legado de El proyecto de la Bruja de Blair, no es el film de Myrick y Eduardo Sánchez el primero que le hizo creer al público una mentira: un caso similar -estudiado y contado miles de veces- ocurrió hace 78 años.

Un joven Orson Welles montó el 30 de octubre de 1938, en la cadena de radio CBS, un espectáctulo que engañó y alteró a los ciudadanos norteamericanos. El director de Sed de mal y Ciudadano Kane adaptó la novela La guerra de los mundos, de H.G. Wells, a guión de radio: narró en formato de noticiero los incidentes de una invasión alienígena en pleno Nueva York y Nueva Jersey. En el video, la dramatización de Welles.

Otro caso reciente de campaña publicitaria creativa es Poder sin límites (Chronicle). El director Josh Trank aprovechó las posibilidades que brindan las cámaras de los celulares y, gracias a la ayuda de la empresa Thinkmodo, mandó a volar al cielo de Nueva York tres aviones RC con forma humana. Los transeúntes, asombrados, capturaban con sus teléfonos a estos humanos voladores que en pocos minutos aparecerían hasta en los noticieros.

El exitoso film sudafricano District 9 -en el que un grupo de extraterrestres aterriza en la ciudad- utilizó la viralización y los espacios públicos como estrategia. En los bancos de cemento, las paradas de colectivos y en columnas de las veredas aparecieron carteles con la leyenda: “Solo para humanos. Reporta a los no-humanos 1-866-666-6001. Cuidado: secreciones no humanas pueden corroer el metal. D-9.com”. Cuando la gente visitaba el sitio web se encontraba con algo aún más intrigante: el usuario debía contestar si estaba del lado extraterrestre o humano. La curiosidad aumentaba porque el sitio no explicaba que esos mensajes formaban parte de la promoción de una película.

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El filme District 9 fue escrito y dirigido por Neill Blomkamp, quien cuatro años mas tarde estrenó Elysium.

Chronicle gastó 12 millones de dólares y recaudó 126.600 millones. District 9 gastó 30 y recaudó 210.820 millones. El proyecto de la Bruja de Blair gastó 35.000 euros y recaudó 300 millones de dólares. Quizás, gracias al morbo o la incredulidad del espectador, Myrick y Sánchez hayan sido los pioneros de una fórmula ”creadora de éxitos”. Su proyecto fue el rey de la taquilla de la década del noventa. Hubo y habrá incontables imitadores.

En la Argentina

Este año diferentes campañas publicitarias tuvieron éxito en la Argentina. Si bien no se trató de la promoción de una película, a comienzos de marzo apareció un extraño camión en la Plaza del Congreso. Se trataba de una “campaña política” de Frank Underwood, presidente ficticio de los Estados Unidos en la serie de Netflix House of Cards. Tres cocineros y un par de promotoras regalaban choripanes y gaseosas a la gente. Pero todo había comenzado unos días antes, cuando la cuenta de Twitter de la serie mencionó a Mauricio Macri, haciendo referencia a un discurso que había dado el presidente argentino en la Asamblea Legislativa del Congreso.

Otras serie que aprovechó la redes sociales para llamar la atención de los argentinos fue Orange Is the New Black. Para ello, Netflix contrató a Moria Casan, quien había estado presa en Paraguay a fines del año pasado: OITNB transcurre en un penal de mujeres, y sus protagonistas llevan el famoso uniforme naranja de presidiarias. La diva grabó un spot publicitario y posó en una sesión fotográfica. 

Otra tendencia que creció este año fue la publicidad a través de memes. Películas como La última fiesta y Permitidos crearon y publicaron en redes sociales fotografías y videos paródicos, con chistes orientados al público joven.  El ex secretario de medios Enrique Pepe Albistur ideó para Operación México, un pacto de amor una campaña de marketing un poco más jugada. Pocos días antes de su estreno aparecieron en la Capital Federal afiches con la leyenda: «17 de noviembre. Patria o Muerte». La unión entre la dureza de las palabras y el día de la lealtad peronista generó polémicas en Twitter, en donde se habló de una posible operación política. Atención, que cualquier cosa puede estar promocionando una película.

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