La era de las sagas

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Por Rocío Llano y Nicolás Mancini

Las películas en celuloide están en desuso, las nuevas tecnologías se apoderan de las salas. Pero en una época en la que los cines compiten con la piratería y las nuevas plataformas, muchas de las historias se enfocan en el pasado. Tanto las precuelas como las secuelas expanden universos conocidos y aceptados por el público, y las remakes recuperan el espíritu de algunas obras de años anteriores.

En lo que va de 2016 hubo 30 estrenos que califican como remakes, precuelas y secuelas. De todos las películas estrenadas en Argentina entre enero y septiembre, la más vista fue Buscando a Dory, la precuela de Buscando a Nemo (2003). El filme animado de Pixar está cerca de los 3 millones de espectadores. En la taquilla la siguen La era de hielo 5 y El conjuro 2, que también pertenecen al fenómeno de las sagas.

Este fenómeno no es nuevo y está ligado a la industria hollywoodense. Hace cien años, Hollywood ya producía sagas cinematográficas. En 1917 se estrenaron 10 secuelas, y en 1937 se produjeron alrededor de 20, la cifra más alta hasta comienzos de los 80. El boom explotó en la década del 90, en la que llegó a haber 50 secuelas o precuelas en un mismo año. La tendencia no siempre fue pareja, especialmente a partir del cambio de siglo, pero desde el 2010 hay alrededor de 30 nuevas secuelas o precuelas cada año.

Otra manera de volver a historias conocidas es a través de remakes y reboots, dos términos diferentes que suelen confundirse. Las primeras son versiones de una película que pueden ser copiadas plano por plano (la reciente Cabin Fever, casi idéntica a la original de 2002) o sólo compartir su historia (como sucede con El secreto de sus ojos (2009) y Secretos de una obsesión, la versión norteamericana estrenada en 2015).

Por otro lado, los reboots plantean el reinicio de una saga y solo comparten algunos elementos con la obra original. Algunos de los ejemplos más recientes son Cazafantasmas  (2016) y Mad Max: Furia en el camino (2015). Si los reboots prosperan, se generan precuelas y secuelas, como ocurre con Las tortugas ninja 2 y Star Trek 3, ambos estrenos de 2016. Los reboots son recurrentes en las películas de superhéroes. Luego de que Spider-Man tuviera tres películas entre 2002 y 2007, Marvel lanzó el reinicio de la franquicia en 2012, que contó con dos partes, y ya se está rodando un nuevo reboot llamado Spider-Man: Homecoming.

Al igual que con los reboots, la tendencia de las remakes disminuyó en los últimos años, pero el concepto es casi tan antiguo como el propio cine. The Haunted Castle, realizada en 1897, es el cuarto filme de terror de la historia, y es una remake del primero de terror, Le Manoir du diable, dirigido un año antes por Georges Méliès.

Tanto en la taquilla argentina como en la internacional, las secuelas y precuelas se posicionan en lo alto de la tabla de recaudaciones. 33 de los 50 filmes más vistos de la historia están relacionados con uno ya existente, estadística que confirma que el éxito de este grupo de películas es una tendencia que se mantiene firme con el paso de los años.

La película más taquillera de 2015 en Argentina fue la precuela Minions -casi 5 millones de espectadores-, seguida de la séptima parte de la saga Rápidos y furiosos. Aunque 2014 fue un año excepcional a causa del sorprendente éxito de Relatos salvajes, tres de las seis más vistas de ese año fueron Rio 2, Transformers 4 y Cómo entrenar a tu dragón 2, todas arriba del millón de espectadores. En 2013, en cambio, las dos más convocantes fueron Monsters University (precuela de Monsters, Inc, de 2001) y Mi villano favorito 2.

2016 no será la excepción al promedio de estrenos anuales de secuelas, precuelas y remakes de los últimos años. Y mientras este tipo de películas se mantenga en lo alto de la taquilla, el fenómeno continuará.

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