Kalakan, el descubrimiento de Madonna

Por Sara Fernández/Fotos: cortesía de Eduardo Fisicaro

El trío vasco Kalakan, formado por Thierry Biscary, Xan Errotabehere y Jamixel Bereau, finalizó ayer su gira latinoamericana en Mendoza. La banda es mundialmente reconocida por haber sido parte del MDNA Tour, de Madonna, en 2012. En Buenos Aires dieron un concierto el pasado 5 de noviembre en la Usina del Arte y también se presentarón en La Plata, Necochea y Mendoza. En esta entrevista, los músicos cuentan sobre sus inicios, su trabajo con la reina del pop y cómo esa experiencia les abrió puertas.

-¿Cómo se formó el grupo?

Biscary: Yo trabajaba con Katia y Marielle Labèque -pianistas francesas contemporáneas- y ellas usaron el trío percusionista en sus conciertos. A partir de esa experiencia, en 2009, decidí armar un grupo con otros músicos para ir experimentando. Al año siguiente, con algunos cambios en la formación, Xan comenzó a formar parte. En el verano de 2010 hicimos unos conciertos para probar la repercusión con la gente. Antes del primer disco, que fue editado mucho tiempo después, entró Jamixel y junto a Xan quedamos como un trío estable.

-¿Improvisan o arman la música en base a los textos vascos antiguos?

Bereau: Cuando compongo intento tener una visión global antes de empezar, un sentimiento de lo que quiero hacer. Después, es sentir la canción y la melodía.
A veces utilizo el rap, porque es un formato moderno, no demasiado largo, entonces no se torna aburrido. Si no, no la pasan en la radio porque es muy larga. A mí me gustan los formatos más cortos, dinámicos y este género te permite decir muchas palabras en poco tiempo. El rap es bastante conveniente a la hora de cantar canciones largas. Además, te permite expresar la violencia. Cuando reversionamos textos vascos antiguos, la principal preocupación es la letra, que tiene que ser fiel a la original. Son canciones muy largas, de catorce estrofas más o menos, hay que hacer mucho esfuerzo con la memoria. Como cantante, tenés que mostrar la potencia de tu voz, porque tiene cierta tradición: antes no había equipos ni micrófonos, había que hacer fuerza, pero hoy nos podemos permitir más cosas con la tecnología, se puede cantar suave delante de mil personas y eso antes era inconcebible.

-¿Cómo fue el momento en que Madonna les pidió que se fueran de gira con ella en 2012?

Bereau: Madonna festejó su cumpleaños en el País Vasco y estuvimos invitados para animar la fiesta y cenar con ella en la casa de Marielle Labéque, pero no sé si la verdad era esa o si estábamos en una especie de audición medio escondida. Nosotros tocábamos el «Bolero de Ravel», con Katia y Marielle, de ahí vino la invitación. Después de la comida, dimos un concierto, nos fuimos a casa y a la mañana siguiente Katia nos llamó para contarnos que ella quería vernos otra vez. Fuimos a otra cena, dimos otro recital y ahí, después de unos tragos, Madonna nos preguntó si queríamos ir de gira con ella. Riéndonos, pensamos que era broma y contestamos que sí. Volvimos a casa y no tuvimos noticia hasta enero de 2012. Nos llamaron para decirnos que teníamos que estar en Nueva York para almorzar dos semanas después. Al principio se nos hizo difícil, porque ya teníamos contratos y conciertos para el año y tuvimos que cancelar varias fechas, sin poder explicar el porqué. Habíamos firmado un contrato de confidencialidad, tuvimos que mentir mucho para estar en el MDNA Tour. Respecto a lo musical, todo fue muy natural. Madonna era muy abierta, nosotros ya conocíamos muy bien la cultura pop americana, sus códigos. Ella estuvo dispuesta a tomar todo lo que nosotros podíamos brindarle, entonces todo fue muy fácil.

Algunos fans de Madonna se encontraron con Kalakan en Unplug Bar. Foto: Eduardo Fisicaro
Algunos fans de Madonna se encontraron con Kalakan el lunes en el Unplug Bar.

-¿Estaban acostumbrados a irse de gira por tanto tiempo?

Bereau: No, pero estaba todo muy organizado y teníamos que cumplir el contrato. Hay que dejarse llevar y aceptar eso. Nos tuvimos que adaptar un poco

Biscary: Todo está dado para que hagas tu trabajo lo mejor posible.

Bereau: Creo que lo más difícil es cuando volvés a tu casa, porque te acostumbrás a vivir en una burbuja. Hay gente que te hace todo, que te cuida, vos solo tenés que ir y cantar. Cuando regresás a tu hogar y ya no hay nadie para lavarte la ropa, armar tu cama o preparar la comida, entonces la realidad puede ser un poco difícil.

«Las discográficas le hicieron mucho daño a la música.» Jamixel Bereau

-¿Tenían libertad musical en el MDNA Tour?

Bereau: Nosotros podíamos proponer, pero la decisión final era de Madonna. Creo que está bien así, porque era su show. Ella pedía que sugiriéramos cosas y después seleccionaba lo que le viniera bien para su concierto. Por ejemplo, Madonna quería para la apertura del show algo como el «Ave María» y yo encontré en Internet la canción de la Virgen María, un tema viejo al que le tuve que cambiar la letra y hacer algunos arreglos de voces, pero quedó. Había una psicóloga que nos ayudaba a trabajar de una manera que hacía que llegáramos a sitios donde nunca hubiéramos ido por nuestra cuenta. No queríamos cantar cosas religiosas, pero ella nos dijo que no era cuestión de religión, sino que teníamos que imaginar que hace 3.500 años estos eran los principios del arte, de la música. Cuando llegué a casa lo pensé y al ensayo siguiente decidí cantarlo, pero solo. La primera vez que lo hice fue con bastante presión, en un cementerio judío: la canción de la Virgen María es del siglo XIX y tuve que presentarla frente al profesor de Kabbalah de Madonna, que quiso saber por qué había elegido ese canto; él me corrigió la pronunciación de algunas palabras y después aceptó que la incorporáramos al show. Madonna nos pedía lo que se le ocurría en el momento. Antes de comenzar la gira, nos encerramos quince días en una casa, para ensayar y proponer. La fusión de “Open Your Heart» con “Sagarra Jo!“ fue fácil.

-¿Después de trabajar con Madonna se les abrieron más puertas? ¿Se hicieron más conocidos?

Bereau: Fue como una luz sobre nosotros. A la vez, nuestros mundos son tan distintos que no tuvo tanta repercusión. Volvimos de allí mucho más artistas, aprendimos mucho y ganamos más confianza en nosotros mismos. Nos abrió algunas puertas, pero no nos transformó tanto.

-¿Por qué no editan sus discos en una discográfica y solo los venden al final de los shows?

Bereau: Es una elección de autoproducción. La música existe desde los orígenes del mundo y la humanidad. El disco apenas tiene 60 años y creo que las discográficas le hicieron mucho daño a la música. Pensamos que el disco es una herramienta exclusiva del vivo: si vas a ver algo, te gustó y querés llevarte un recuerdo a tu casa, ahí tiene sentido el objeto. Hoy, hay veces que no se vive: cuando alguien graba con el celular, está mirando la pantalla. En el MDNA, en el triángulo, que era una especie de VIP, se armó un bosque de brazos levantados que miraban pantallas. La gente no se da cuenta cuando está haciendo eso, no están con nosotros en verdad. Hay que estar consciente, sentir las cosas, ver, oler, escuchar con todos los sentidos y estar al 100%. De eso se trata la sensación real, no del disco que tenés en casa, eso solo es un recuerdo que puede ayudarte a pensar en algo que viviste.

-¿Cómo proyecta Kalakan su futuro?

Errotabehere: Tenemos algunas ideas, a fin de año tendremos novedades relacionadas con 2017.

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