INCAA: El cine argentino en estado de alerta

Por Eliana Fraga, Rosa López, Joel Álvarez y Florencia Rodríguez

Según los últimos cambios estructurales del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) que preocupan a los cineastas argentinos, el número de películas producidas por año con el apoyo del instituto se vería reducido de manera drástica y las condiciones de producción se alejarían del nivel industrial. Algunos filmes, como la reciente Zama (2017), de Lucrecia Martel, precandidata por el país a los premios Óscar, directamente no podrían realizarse. «Con las actuales políticas del INCAA hubiera sido imposible hacer Zama«, señaló Martel en Tiempo Argentino. En su Zama, el cuarto trabajo cinematográfico de la prestigiosa directora salteña, la mayoría de las escenas se rigen por un sistema de producción industrial —hay un gran trabajo de diseño de arte, una trabajada composición de sonido, una participación récord de productoras extranjeras y actores de todo el mundo— que serían impensables con la nueva lógica del INCAA. 

De acuerdo con representantes de Directores Argentinos Cinematográficos (DAC) y de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), además de algunos productores y directores, la nueva medida podría generar un vaciamiento a nivel laboral y en cuanto a la producción podría haber importantes recortes monetarios para el cine independiente, es decir, el mayor porcentaje de cine argentino que se realiza por año. Del otro lado, sostienen que la nueva reglamentación tendría que ver con un «plan de ordenamiento» impuesto por el INCAA a las productoras por manejos presupuestarios pocos claros, y que la situación actual del instituto no es alarmante pero que hay gremios y asociaciones que pretenden llevarlo a un contexto crítico por cuestiones políticas, sobre todo en contra del gobierno de Mauricio Macri.

Miserias. Así se llama una película que pasó casi inadvertida para el gran público como para los críticos de cine argentinos. Se estrenó en 2009 y entre ese año y 2011 sumó subsidios estatales por 667.387 pesos. En total, según estadísticas de Ultracine, una consultora de referencia en el sector, fueron a verla a la única sala en la que se estrenó 13 personas. Sí, 13. Aunque es uno de los casos más extremos, Miserias no es el único en su especie”, explicó el periodista José Crettaz en un informe de La Nación realizado en 2014. Dos años después, Andrea del Boca (también en el centro de una de las principales polémicas sobre el uso injustificado de préstamos estatales) protagonizó un documental –QAC 125– que retrataba la historia del Club Atlético Quilmes pero que jamás se estrenó y fue financiado con fondos del Estado, es decir, del INCAA.

“El tema de las películas que están hechas y que no se estrenan es un problema histórico del cine argentino. Se producen muchísimas más películas de las que el mercado es capaz de absorber”, afirma el periodista y crítico de cine Diego Papic.

El conflicto por la Resolución 942

La nueva medida del INCAA plantea nuevos requisitos para el acceso a créditos y subsidios. Esto pone en peligro al sector de cineastas independientes: se beneficiarían las medianas y grandes productoras que pueden financiarse a sí mismas. Esta nueva política generaría trabas —y en algunos casos la imposibilidad— en la financiación para las productoras independientes y podría provocar una dramática reducción en la cantidad de películas producidas anualmente. Sólo sobrevivirían las grandes producciones cinematográficas asociadas a los sectores corporativos que tienen vinculación con la distribución internacional.

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Alejandro Cacetta y Pablo Avelluto

En 2016, el ministro de Cultura Pablo Avelluto propuso al productor de cine Alejandro Cacetta como titular del INCAA por su perfil en la industria cinematográfica. Sin embargo, un año después, el mismo ministro le pidió la renuncia a la presidencia. A través de un comunicado del Ministerio de Cultura de la Nación, informaron: “El recambio de Alejandro Cacetta obedece a la necesidad de acelerar y profundizar todos los procesos de mejora administrativa en el INCAA”. El trasfondo de la desvinculación tendría que ver con los manejos pocos claros en relación con los gastos del INCAA. Así lo afirmó Avelluto en una entrevista con radio Continental y decidió que la Oficina Anticorrupción (OA) investigue al ex titular del INCAA por inconsistencia en gastos que no tendrían justificación y por presupuestos en publicidad poco claros.

Juan José Campanella fue uno de los que se mostró en contra del pedido de renuncia de Cacetta. ”No hay una persona en la industria del cine, ni una, que tenga dudas sobre la honestidad de Alejandro Cacetta. Horrible y torpe opereta”, escribió el director de cine en su cuenta de Twitter. El apartamiento del ex titular del INCAA provocó la reacción de actores, productores y realizadores que temen las nuevas medidas de Ralph Haiek, el nuevo presidente, quien en la gestión de Cacetta era el subdirector del Instituto.

Martel sostuvo que Cacetta estaba tomando buenas decisiones: «No tuvo una posición mezquina a pesar de que cuando entró al Instituto había funcionarios de la gestión anterior. Para mí era un ejemplo de funcionario que no estaba fomentando la idea de la grieta tan absurda”. Ricardo Darín también habló sobre la decisión de Avelluto: «Todas las referencias que tenía de Cacetta eran muy buenas».  Sobre la financiación de las producciones nacionales, aclaró: «La actividad no se nutre de los impuestos de la gente. La entrada no saldría 10 por ciento menos si se saca esto. El fomento del cine proviene de esos cánones que vienen de las empresas y del 10 por ciento de las entradas».

Camilo Moreira Biurra, delegado general de ATE en el INCAA dice sobre la decisión de Avelluto: “Cacetta cumplió con todo lo que tenía que hacer. Fue despedido por no haber limpiado al INCAA. Avelluto le pidió que saque a los gerentes de la gestión K y como Cacetta no quiso, lo echó”.

También explica la preocupación actual que se vive en la comunidad audiovisual: “Hay una política de ajuste con acciones recientes, por ejemplo con Pantalla Pinamar, un festival sumamente importante que se realiza hace 13 años. Muchos productores argentinos lo ven como una oportunidad de convenio con Europa pero este año se corrió el rumor de que se iba a ajustar. Todos los años, al cierre de la edición del festival se anuncia la fecha del año siguiente y este año no se anunció oficialmente. Solamente dicen que se va a tener continuidad por la presión de los trabajadores. La edición anterior tuvo un presupuesto de once millones, este año la gestión del INCAA pidió que si se realiza en 2018 se haga con un recorte de dos millones”. Esto dejaría al festival con un presupuesto de dos millones de pesos. Finalmente, hace dos semanas la Junta Interna del INCAA informó que no habrá una nueva edición de Pantalla Pinamar por una reducción presupuestaria.

Norberto Gonzalo, actor, director, y militante de la cultura -como elige definirse- quien terminó su mandato en 2009 en la Asociación Argentina de Actores (AAA), opina que “la Resolución 942 prioriza la financiación en lugar del fomento. Esto se traducirá en favorecer a los grandes productores sobre el cine independiente, que es la mayoría”.

Según el director y productor Juan Villegas (Sábado, La tercera orilla, Una semana solos) para opinar sobre la gestión de Haiek que «hay que esperar un tiempo aún para entender cuál es el proyecto. Por un lado, veo un énfasis muy grande en la idea de ordenar al INCAA, de ser más riguroso con la producción en el cumplimiento de la ley, en limitar la cantidad de películas para evitar que haya tantas producciones que solo engrosan el número final de películas pero no aportan mucho a la cinematografía argentina en ningún aspecto». Además, agrega que «sería inminente una rectificación de la Resolución 942».

Sin embargo, para el ministro de Cultura este año hay más rodajes que el año pasado y el año que viene habrá incluso mayor cantidad. Así lo confirmó esta semana Avelluto en la presentación del Festival de Mar del Plata que se realiza entre 17 al 26 de noviembre.

La reacción en la industria

En abril de este año, distintos representantes de la industria cinematográfica realizaron una protesta en la sede del INCAA pidiendo que no haya intervenciones en el Instituto, que no se realicen recortes y que se mantenga la misma producción que en los años anteriores. Además, exigieron que el nuevo presidente sea elegido de manera consensuada.

 

El guionista y director de cine Juan José Jusid, que integra la comisión directiva de DAC, habla sobre la reciente Resolución 942: “Por modificar las reglas del juego de la ley vigente y su reglamentación hasta la fecha, pone en serio peligro los proyectos y las películas en proceso de rodaje, especialmente del cine independiente, que depende de los aportes del Estado”.

Según un comunicado oficial de la asociación de Directores, “La Resolución 942 establece todas las exigencias para el productor, inclusive con multas, previendo únicamente producciones que duren máximo 1 año, desconociendo todos las demoras administrativas que la propia nueva resolución origina o las características de la animación o el documental, sin obligar nunca al INCAA a ningún cumplimiento u otorgándole al presidente 90 días hábiles administrativos para firmar una resolución, lo cual vuelve prácticamente unilateral el contrato que solo el cineasta debe cumplir. Interpone trámites absolutamente innecesarios como que la Gerencia de Fomento analice la conducta financiera del solicitante de créditos, cuando la Gerencia de Administración al emitir su informe, ya inhabilita al productor que estuviera en mora”.

Graciela Borges, Natalia Oreiro, Dolores Fonzi, Griselda Siciliani, Leo Sbaraglia, Luciano Cáceres, Pablo Rago, Juan Minujin, Julieta Cardinali y Julieta Zylberberg fueron algunos de los actores que realizaron un spot a cargo de la Asociación de Directores de Cine (PCI) con un texto del director y guionista Luis Puenzo, donde dicen que «la destitución del presidente del INCAA es una cortina de humo que esconde una operación y detrás de esa cortina mediática están los fondos del cine». «Está en juego nuestro cine. Ayudanos a luchar por la cultura y el cine», alertan.

 

Protagonistas durante la era K

Durante los doce años de la gestión kirchnerista por el INCAA pasaron cuatro presidentes. Están vinculados entre sí no solo por compartir el mandato del instituto, o por su trabajo en el ámbito cinematográfico, sino porque los cuatro mantenían una buena relación tanto con Néstor como con Cristina Kirchner, y también porque en la actualidad, la mayoría de ellos, fueron denunciados por corrupción por gastos sin justificación durante sus mandatos en el INCAA.

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El crecimiento del cine argentino

Gracias a la Ley de Cine sancionada en 1994, en los últimos veintitrés años, el cine argentino creció muchísimo. En 2012 hubo en cartelera 23 películas argentinas y desde entonces hasta el 2014 creció un 17% la producción local, al igual sucede con el público actual que cada vez llena las salas de cines para ver películas nacionales.

El Oscar que ganó El secreto de sus ojos por Mejor película extranjera reinyectó al cine argentino de atención e interés del público.
El Oscar que ganó El secreto de sus ojos por Mejor película extranjera reinyectó al cine argentino de atención e interés del público.

Uno de los hechos que también ayudó a que esto sucediera fue el Oscar a El secreto de sus ojos, que se estrenó en 2009. Relatos salvajes, de Damian Szifrón, rompió los récords del Goya para una película argentina cuando alcanzó las nueve nominaciones y finalmente se llevó el premio a Mejor película iberoamericana. Por el lado de la taquilla, de las diez películas nacionales que más recaudaron en la historia del cine argentino, cuatro fueron estrenadas entre 2013 y 2017: Metegol (2013) llevó 2.100.000 espectadores al cine; El clan (2015) sumó 2.613.000; y el primer lugar lo ocupa Relatos salvajes, con 3 millones y medio de espectadores.

Cuando se termine 2017, se habrán estrenado 51 películas argentinas y, si nada cambia, La cordillera se consolidará como la más vista. Detrás le siguen Mamá se fue de viaje, El fútbol o yo, Sólo se vive una vez Desearás al hombre de tu hermana. Sin embargo, con las nuevas políticas del INCAA, la cantidad de películas que se podrían producir anualmente sería un porcentaje menor que en los últimos años. Por el momento, la diferencia es evidente: para fin de año, se habrán estrenado un 28% menos de películas respecto del año pasado.

La financiación antes de la 942

La mayor parte de la actividad de la producción cinematográfica en el país está financiada por el INCAA, que maneja el otorgamiento de préstamos o subsidios a proyectos, elegidos por concurso, que deben reunir una serie de características técnicas y artísticas para dar cuenta de la viabilidad del trabajo. La gran mayoría de productoras reciben financiamiento del INCAA y estos préstamos se dan a películas independientes y también a producciones comerciales. El apoyo financiero del INCAA se traduce en grandes subsidios, prestamos o pequeños subsidios que tienen como objetivo difundir la película o su distribución comercial.

Durante la década del 80 y la primera mitad de los 90, se redujo de forma significativa el número de salas, como consecuencia, entre otras cosas, del boom de la televisión por cable o el alquiler de películas. En muchas ciudades y pueblos de las provincias, al igual que en barrios de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, numerosas salas de cine fueron cerradas. De esta manera, de las más de 2.000 salas abiertas en el país en los años 70 se llegó a 280 en 1992. Esta reducción de la cantidad de salas disponibles contribuyó al debilitamiento del sector de la producción de películas.

Por otra parte, la sanción de la Ley de Fomento y Regulación de la Industria cinematográfica de 1994, hizo posible que los recursos del INCAA se incrementaran de forma significativa, al modificar y ampliarse las fuentes de recaudación de del organismo. Este aumento de fondos disponibles para el financiamiento de las películas posibilitó un aumento de la cantidad de productoras que pudieron acceder al financiamiento por parte del INCAA y esto finalmente generó una mejora en el sector que comenzó a percibirse a partir de 1995, cuando entró en vigencia la ley.

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