Voces del FILBA: Ignacio Sánchez Mestre, el teatro de la naturaleza

Por Bárbara Ventura

Ignacio Sánchez Mestre es actor, dramaturgo y director teatral argentino. Nació en 1982, en San Juan, se radicó en Córdoba para estudiar Publicidad y luego de graduarse, se mudó a México para trabajar en una agencia publicitaria pero no mucho más tarde sufrió una crisis vocacional que lo trajo a Buenos Aires y lo llevó al teatro. “Si bien no soy de usar disparadores para escribir mis obras, la mayoría siempre terminan tratándose sobre los vínculos entre los humanos”, explica Mestre mientras toma un sorbo del cortado que pidió hace unos minutos en el bar Varela Varelita, en Scalabrini Ortiz y Paraguay. “Lo vincular es algo que todavía me genera dudas y preguntas pero también me entusiasma mucho”, afirma.

Al llegar a la ciudad de Buenos Aires en 2007, consiguió trabajo como redactor en los canales (á), Gourmet y Cosmopolitan aunque su vocación era el teatro. Fue entonces que comenzó a formarse con Nora Moseinco en actuación y Ariel Farace en dramaturgia. “La escuela de Nora es un lugar muy especial y creativo, fue ella la que me dijo que escribiera, y así empecé”, recuerda.

En 2012 estrenó su obra Demo con Inés Efrón. Dos años más tarde hizo Lunes abierto con Martín Piroyansky como protagonista y en 2016, Violeta Urtizberea encabezó su obra Despierto. Su debut en el circuito oficial de teatro fue en el Cervantes con La savia y Mirta Busnelli como principal figura, un año más tarde. El texto surgió del interés que el director desarrolló por las plantas. Mestre juntó a la reconocida actriz con Agustín García Moreno y Constanza Herrera, dos jóvenes revelaciones sin experiencia previa en obras teatrales. Este año, luego de estar casi 24 meses fuera de la cartelera porteña, La Savia  se reestrenó en la sala Dumont con los mismos protagonistas. Otro de los intereses de Mestre es la inserción de los jóvenes actores no profesionales en sus obras. Lo hizo en Demo y se convirtió en una pauta en los elencos que formó tanto en La savia como en Para partir, su última obra, que fue montada en el Teatro Sarmiento. “Es algo a lo que seguiría apostando”, agrega.

Para Sánchez Mestre la escritura teatral es una forma de canalizar sus sentimientos y pensamientos. “Me ayuda a salir un poco de la neurosis en la que estoy, pero también siento que tengo momentos”, cuenta y se sincera: “Hay veces en las que necesito hacerlo y otras en los que siento no me pasa nada como para sentarme a escribir”. Confiesa, también, que para cada obra investiga obsesivamente un tema, al punto de que le queda material para otros textos. De hecho, el proceso de La savia lo llevó del mundo de las plantas a la psicología y el sucidio, y así fue como llegó a Para partir.

El dramaturgo y director participó del Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires 2019 en una performance titulada Si construyera la naturaleza, junto a Maruja Bustamante, Camila Fabbri, Silvia Gomez Giusto, Emilia Peredo, León Prociuk y William Procick en la que durante dos horas le hicieron a niños y niñas una serie de preguntas conectadas con la naturaleza. “Una de las que más me gustó hacer fue cómo la definirían en una palabra porque salían respuestas muy interesantes, la pase bien”, dice Mestre. 

En la actualidad, además del haber re estrenado La savia en la sala Dumont, Mestre está colaborando en la escritura de Separadas, una tira que se estrenará en El Trece.

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