Gris de ausencia: un homenaje de Agustín Alezzo al Teatro Abierto

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Por Nicole Giser

El director teatral Agustín Alezzo murió ayer, a los 84 años, después de haber pasado más de un mes internado en el Sanatorio de la Trinidad tras dar positivo al test de Covid-19. El maestro de actores, que tuvo de alumnos a artistas como Julio Chávez, Paola Krum, Oscar Martínez y Leonardo Sbaraglia, escribió y dirigió más de 70 obras que perdurarán en la historia del teatro argentino. Algunas de las más recordadas son: Master Class, con Norma Aleandro, El jardín de los cerezos, con María Rosa Gallo y Roberto Carnaghi o Las Brujas de Salem, con Alfredo Alcón y Leonor Manso. Una de ellas, adaptada al formato de televisión y disponible para ver en Youtube, es su versión de Gris de ausencia, una de las más grandes piezas de Roberto Cossa. Esta interpretación forma parte de un ciclo que presentó Tv Pública en 2013 como homenaje al Teatro Abierto, el movimiento de resistencia cultural ante la dictadura cívico militar de 1976. 

Con las actuaciones de Pepe Soriano (Abuelo), Darío Grandinetti (Chilo), Adela Gleijer (Lucía), Pepe Novoa (Dante) y Natalia Laphitz (Frida), la obra recrea el texto que escribió Cossa luego de una visita por Europa, donde el dramaturgo se reencontró con amigos exiliados del país y también conoció a otros en la misma situación. En su viaje, notó la angustia y la añoranza en los rostros de sus cercanos, que anhelaban volver a sus hogares. Reflejó esas sensaciones en la dramática, que trascendió y ubicó al autor como uno de los mayores referentes de la resistencia artística. 

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En la puesta de Alezzo, la joven Frida (Laphitz) prepara su valija para volver a Buenos Aires mientras que su abuelo (Soriano) canta, entre sollozos, una balada en el bandoneón. La partida de la muchacha pone a cada uno de sus familiares, que tuvieron que instalar una parrilla en el medio de Roma para subsistir, en una confrontación obligatoria a sus recuerdos en la ciudad porteña. En esta versión de la obra, cada integrante de la familia de descendientes de exiliados pasa por un estado de ánimo distinto, como el enojo, la angustia y la preocupación. Pero son sólo diferentes formas de atravesar una misma realidad: la ausencia de identidad del migrante, que no ha logrado integrarse al nuevo medio ni separarse completamente de su tierra de origen, y el estado permanente de extrañamiento al que el exiliado está sometido. La ausencia sobre la que canta el abuelo es la de una identidad, que también aparece en los problemas de comunicación que hay en la familia, donde algunos hablan en castellano, otros en italiano y otros en una combinación de ambos. La ausencia es, también, la de una patria imposible de recuperar ni de construir. La de una vida pasada arrebatada por los militares. O la del orgullo patrio, cuando se lo transita desde otra parte del mundo. Y ese es sólo el comienzo de la obra.

Alezzo, instructor de artistas, logró representar en su versión de Gris de ausencia, el dolor y la nostalgia tan habitadas por los argentinos en el post dictadura. No tengo una técnica. Acompaño un aprendizaje, observo las dificultades e intento enseñarles que sean orgánicos en escena, que no sean falsos”, expresó el director en un comunicado de prensa durante sus años activo. 

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