Ser feminista en tiempos de Beyoncé

Por Joel Álvarez

Ya lo dijo Karl Lagerfeld: ser feminista es cool. Según las declaraciones del padre de la moda para los millennials, abogar por los derechos de la mujer, manifestarse en contra de la violencia machista y creer en la igualdad política, social y económica de los sexos es cool. Claro que sus declaraciones podrían haberlo convertido en víctima de un escándalo, o al menos en el autor de una frase algo desacertada, si no las hubiera dicho hace sólo tres años. Ser feminista es un hecho únicamente perceptible como cool en este tiempo, en tiempos de Beyoncé. El término que nació en la Revolución Francesa con las primeras células del movimiento defensor de los derechos de la mujer y que atravesó cambios, adhesiones y reformas hasta la actualidad, abandonó el estatus de mala palabra y se convirtió en algo que se escucha todos los días, que se pronuncia casi sin prejuicio. Es un fenómeno que eventualmente atraviesa cada aspecto de la vida y que puede asimilarse, por ejemplo, con la historia del rock: pasó de ser contracultural a instalarse en la idiosincrasia.

Lo curioso de la declaración de Lagerfeld es que no parece darse cuenta de que, si hoy el feminismo es cool, lo es en parte gracias a él y a ese tipo de comentarios por parte de personalidades de todo el mundo. La pérdida de la condición de contracultural para el feminismo se logra sólo mediante su popularización: es necesario “bajar la línea” y trasladarlo a las grandes masas. Concientizar al pueblo. El primer gran ejemplo de feminismo mainstream, es decir, de feminismo cool, se dio en los 90 en Londres con las Spice Girls y su girl power: ellas lograron que la lucha por la liberación de la mujer sonara asequible, amena, incluso divertida. De las cuatro pop stars parecen haber aprendido las estrellas que alumbran este nuevo milenio, desde Beyoncé  — con sus enormes escenarios decorados con la palabra feminist en mayúsculas y plateado brillante —  hasta Ariana Grande  — que se declaró explícitamente feminista en un programa radial conducido íntegramente por hombres que cuestionaban el movimiento — , pasando por personalidades influyentes de medios ajenos a la música, como Shonda Rhimes, Ryan Murphy, Lena Dunham, Tina Fey, Ellen DeGeneres y Chelsea Handler, entre otras y otros. Un poco más acá, la referente más famosa es Malena Pichot.

Feminista. Al igual que en todos sus shows, Beyoncé cantó delante de un luminoso y gigante "feminist" en los VMAs de 2016.
Feminista. Al igual que en todos sus shows, Beyoncé cantó delante de un luminoso y gigante “feminist” en los VMAs de 2016.

Todos estos nombres pertenecen a industrias mainstream diferentes pero comparten una característica esencial: su condición de feministas 2.0 y su mecanismo para serlo y, al mismo tiempo, lograr que otros lo sean. El feminismo 2.0 se trata de la naturalización de la lucha contra la violencia machista pero también sobre el uso y la transformación artística de esa lucha, una suerte de transformación y denuncia. Es ser feminista sin marco teórico, sin explicaciones. Beyoncé lo hace en su álbum Lemonade desde el primer minuto: la lucha por la liberación de la mujer  — y sobre todo de la mujer negra—  está presente en prácticamente cada tema musical. Del lado de la industria televisiva, Shonda Rhimes (la mente detrás de Grey’s Anatomy, Scandal y How to Get Away with Murder) se ocupa de garantizar la contratación constante de mujeres y la construcción de personajes femeninos redondos. En la tevé de entretenimiento estadounidense, Ellen DeGeneres y Chelsea Handler utilizan el sentido del humor para protestar contra Donald Trump y parodiar cada una de sus apariciones. Aquí, Malena Pichot ofrece “un show travesti y feminista” en el que se vale del stand up para exponer la violencia, los micromachismos y la cultura de violación.

A veces tildado de light, lo cierto es que el feminismo 2.0 tiene también sus detractores. La escritora nigeriana Chimananda Adichie, cuya famosa charla TED titulada We should all be feminists terminó convertida en un pequeño libro, se mostró en contra del “feminismo de Beyoncé”. Todo estalló cuando Queen B sampleó parte de aquel discurso para su anthem feminista, “Flawless”. “Su tipo de feminismo no es el mío: el suyo es el tipo de feminismo que le da bastante espacio a las necesidades de los hombres. Me parecen encantadores, pero no creo que las mujeres tengamos que relacionar todo lo que hacemos con los hombres. ¿Me lastimó? ¿Me dolió? ¿Lo perdono? ¿Puso un anillo en mi dedo?”, llegó a decir la ensayista nigeriana, utilizando el leitmotiv de “Single Ladies (Put A Ring On It)” a modo de chiste.

Extremos. A la cantante de "Boomerang" y "Único" no le gustan, y comparó al feminismo con el machismo.
Extremos. A la cantante de “Boomerang” y “Único” “no le gustan”, y comparó al feminismo con el machismo.

Otras artistas directamente no se sienten identificados con ninguna “versión” del movimiento feminista, ya sea por ignorancia o por precaución. Una de las que declaró su neutralidad en el asunto fue Pampita. Durante una entrevista por el estreno de su debut cinematográfico, Desearás al hombre de tu hermana, Ardohain comentó: “No soy tan feminista que puedo sola con todo, me gusta tener un hombre al lado, me hace bien y me potencia”. Antes de sus declaraciones, la polémica respecto de las estrellas de la Argentina y el feminismo se dio primero con Lali Espósito y luego con Oriana Sabatini. Espósito en un acto de desconocimiento del significado y los objetivos del feminismo, opinó que no es feminista, “porque sería tan grave como ser machista”. Los dichos de Espósito, comunicadora cuyo principal público son niñas y adolescentes, fueron repudiados inmediatamente en Twitter. Sabatini, en cambio, en una entrevista para Revista La Nación se mostró mucho más cercana al movimiento. “Las mujeres sufren mucho más la mirada del otro”, expresó. “Me refiero a los comentarios horribles que se hacen cuando aparece una chica asesinada. Esos que dicen que tenía la pollera muy corta o que salía todas las noches, eso viene del machismo que está muy instalado en nosotros. Nada te da motivo para matarla”, concluyó.

De una forma u otra, y si bien el camino por recorrer aún es largo, las mujeres continúan ganando terreno en espacios históricamente conquistados por hombres. En palabras de Beyoncé: ¿Quién domina el mundo?

El escándalo y la sororidad tras los abusos de Harvey Weinstein

220px-Harvey_Weinstein_2010_Time_100_ShankboneEn Hollywood, el feminismo y la sororidad son noticia de último momento pero no precisamente por un buen motivo: varias actrices —y algunos actores— tuvieron que salir a respaldarse y defenderse entre ellas ante la revelación de los múltiples abusos sexuales de Harvey Weinstein, uno de los productores estadounidenses más influyentes de la industria cinematográfica. El escándalo estalló gracias a un artículo de The New Yorker, en el que tres mujeres denuncian abusos por parte de Weinstein. A partir de allí, decenas de actrices han decidido exponer el acoso a las que fueron sometidas: Rose McGowan (Scream, Planet Terror) afirmó que fue violada por el productor; Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow, Cara Delevingne, Kate Beckinsale, Eva Green, Asia Argento, Lena Headey y Léa Seydoux son sólo algunas de las artistas que integran la larga lista de denunciantes públicas.

Los abusos de Weinstein —que fue separado de su cargo en la compañía multimillonaria que lleva su propio nombre y, además, fue expulsado de la Academia de Hollywood— dispararon una cadena de denuncias y también de apoyo, principalmente entre actrices, en la costa oeste estadounidense.

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