Emergentes: Rosie Riva, moda y militancia en un negocio emprendedor

Por Celeste Sablich

 

¿Cuántos años tiene? 29

¿Qué hace? Diseñadora gráfica y maquilladora profesional. Creadora de la marca cosmética Karma Pink.

¿Qué come? De todo. Intenta cuidarse en la semana pero el finde desbarranca.

¿Quiénes son sus referentes? No tiene, pero admira mucho a Lady Gaga y a Rupaul.

Un libro: La saga de Harry Potter de J. K Rowling. Fueron parte de su adolescencia, nunca dejó de gustarle y siempre los puede volver a leer.

Una película: Entrevista con un vampiro de Neil Jordan (1944) con Tom Cruise y Brad Pitt. Le encanta la historia, la época en la que está hecha y los vampiros.

Un lugar en el mundo: Brighton o Amsterdam.

Una canción: Just a girl de No Doubt. Siempre amó cantarla a los gritos y le encanta el mensaje que tiene.

Instagram: @rosieriva
Facebook: Rocio Riva

look karmaRosie con paleta personalizada de Karma Pink

Viste pantalón de jean negro y sandalias de plataforma del mismo color. Camina como si las baldosas sobresalidas de la calle Artigas, en el barrio de Villa Pueyrredón, estuvieran en perfecto estado. De tez clara, con el pelo castaño oscuro y ondulado que supera los hombros, aparece Rocío cruzando la calle. Tiene ojos grandes, almendrados y aunque estén perfectamente maquillados, denotan cansancio y el trajín de un miércoles laboral que aún a las 19, no termina. “Vamos a comprar tabaco, el quiosco de la otra cuadra vende el que me gusta, es una marca orgánica que no usa aditivos, después vamos a comprar birra”, dice con una sonrisa que deja ver el blanco de sus dientes y señala el recorrido de compras.

Rocío “Rosie” Riva nació el 13 de diciembre en la Ciudad de Buenos Aires y convivió desde entonces con su madre, Estela, en un departamento de dos ambientes en el barrio de Villa Pueyrredón. Desde su pre adolescencia se sintió interesada por el arte, le gustaba dibujar, la música, cantar y maquillarse. Se divertía escuchando las Spice Girls, copiaba las coreos, e imitaba los vestuarios con sus amigas. Además, creaba juegos con sus propias manos y le gustaba armar accesorios que pudiera usar.

 

En el secundario era una alumna aplicada y creativa, cumplía con todos sus deberes y llegó a tener uno de los promedios más altos de su curso. Sin embargo, no siempre se sintió cómoda con el ámbito social escolar, si bien tenía (y mantiene hasta hoy) su grupo de amigas con quienes comparte los mismos gustos. “Yo siempre fui una freaky. En el colegio nos decían ´darkies de mierda´ y esas boludeces. Siempre me sentí excluida y muy outsider de un montón de cosas”, explica. 

 

Ro FX
Rosie con maquillaje de efectos especiales

Cuando terminó el secundario, pasó por varias experiencias hasta encontrar lo que realmente la apasionaba. Estudió diseño de indumentaria y lo abandonó. Al año siguiente se anotó en la escuela de efectos especiales FX, donde se recibió como maquilladora profesional, pero luego de conseguir su título, se dio cuenta que no quería vivir sólo de eso.

A sus 20 años empezó diseño gráfico en la ORT: “Ahí encontré mi norte. Me permitió crear a partir de lugares distintos, es muy amplia la carrera, todo es diseño. Sentí que era una forma de expresar todo lo que tenía en la cabeza. Todo lo que me gustaba lo podía englobar en diseño gráfico. Si me preguntás qué más me siento hoy, es diseñadora gráfica”.

Un año antes de recibirse comenzó a trabajar en la empresa cosmética Arbell, la compañía que dirige su padre. Allí conoció a Sergio, su jefe, quien luego se transformaría en su “mentor y padre espiritual de su profesión”. Hace ocho años que trabajan juntos: “Le tengo mucho cariño, hoy tiene el rol de padre en mi vida y en lo creativo”, también acepta que fue una de las personas más influyentes en su vida personal y profesional, “me ayudó a pensar y a poder abrirme”.

Rosie hoy vive en una casa estilo ph con mamá Estela, su novio Eric y sus hijos perrunos y gatunos: Tinker, Penny y Misfits.

Sentada en una mesa del patio, fuma un cigarrillo armado y recuerda el día que surgió la idea de crear un emprendimiento propio, Karma Pink. “Estaba a las puteadas en la oficina, muy frustrada. Me sentí ahí sentada, haciendo lo mismo todos los días y durante tanto tiempo.Mi oficina es compartida con mi jefe. Y le digo, ‘estoy harta. ¿Sabes que haría? Sacaría mi propia línea de maquillaje, que se vaya todo a la mierda’. Fue un comentario. Mi jefe me dijo, ‘¿y por qué no?’. Y le dije, ‘porque no, no tengo plata’. Y él me contestó, ‘pero no es imposible lo que vos estas planteando, se puede sacar un préstamo, conocés gente con contactos en todos los laboratorios del país, podés conseguir las cosas, sacás un préstamo y ya está’. Yo me quedé y dije bueno, sí.”

 

Ro con karma
En el lanzamiento de Karma Pink

Después de todo un año terminó de gestar la idea y Karma Pink nació el 29 de abril de 2018. En ese tiempo muchas cosas se pensaron, surgieron y cambiaron. Pero había algo que su creadora tuvo claro desde el principio, “ser una marca de maquillaje inclusivo”.

 Los productos de belleza han sido publicitados de forma heteronormativa y con estándares de belleza inalcanzables que provocan, en algunos casos, que muchos y muchas se sientan excluidos.

Rosie se cuestionó los parámetros hegemónicos dentro del mundo del maquillaje y así creó el concepto de Karma Pink en base a sus convicciones, “sentía que todo era muy igual. Yo quería hacer algo que tuviera un mensaje y transmitiera algo más allá. Conjugué las ganas de hacer algo innovador con las de mostrar una gran parte de la sociedad que está invisibilizada en las campañas publicitarias”. 

 

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Campaña “different is good”, con Edu Beber, Jean Barret y Natalí Jordan para Karma Pink.

 

En sus primeras campañas formaron parte varones, modelos plus size, asiáticas y mujeres mayores de 60. “Me gusta jugar con esas diferencias que tenemos como seres humanos y decir “todos podemos sentirnos bien”. Estamos bombardeados con imágenes por todos lados que nos termina consumiendo. Entonces fue “ok, ¿que puedo hacer yo desde mi lugar para romper un poco con esto?”, y espera en su próxima sesión incorporar alguna chica o chico trans.

 

La cosmética para Rosie es vivir una forma de arte y expresión personal. Sus estados de ánimo los manifiesta con lo que desea hacer ese día con su aspecto, o no. “Hay días que me siento mal y ese dia elijo no ponerme nada. Esta es mi obra de arte hoy, blank. No tengo nada que comunicar porque no tengo ganas”.

Ro perfil karma
Rosie estudió canto 7 años y tiene en sus planes futuros grabar un disco

En un depósito de su casa guarda todas las exhibiciones de sus productos, donde también prepara los pedidos con su socia, y espera tener dentro de algunos años, un espacio físico para su empresa a la que ella considera “millenial”. Sueña con tener empleados que trabajen con objetivos y no cumpliendo horario riguroso, “que las cosas lleguen en tiempo y forma. Como quieras hacerlas, en el tiempo que quieras, es indistinto. No quiero que nadie se pierda el acto de sus hijos o lo que tenga que hacer con su vida por estar metido en una oficina. El trabajo es el medio que te da a vos para vivir, no la vida misma”.

 

Con todas sus fases artísticas y emprendedoras, Rosie, forma parte de un mundo de jóvenes mujeres emergentes, que buscan cambiar el paradigma del consumo estético y que en definitiva, aportan para tener un futuro más inclusivo y menos discriminatorio.

 

 

 

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