Emergente: Mateo Sujatovich, un pasaje directo a Rusia

Por Julieta Galiano

Mateo Sujatovich

¿Qué hace?: Músico, compositor, cantante y guitarrista de su proyecto solista Conociendo Rusia.

¿Cuántos años tiene? 27 años

¿Cuál es su comida favorita?: Varenikes (una especie de ravioles de papa y cebolla de origen judío súper recomendable para quien no conozca).

Una película: Tonto y Retonto, desde la infancia.

Canción preferida: Smoke on the Water de Deep Purple, “la primera canción que aprendí a tocar”.

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Deezer: Conociendo Rusia

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Un niño de cinco años observa el piano de la casa de sus tíos, mientras su abuela, Pichona, repasa las teclas en una melodía exquisita. Es casi la hora de su clase. Pichona toca y toca. El niño sabe que su primo Ezequiel forma parte del alumnado de su abuela, al igual que algunos de los amigos de su papá, Leo. Amigos como Pedro Aznar, Charly García, y Celeste Carballo. 22 años más tarde, el niño de cinco años atiende el teléfono desde Córdoba. Acaba de tocar en un festival de bandas emergentes bajo su seudónimo Conociendo Rusia. Mateo “El Ruso” Sujatovich todavía habla de aquel piano en la casa de sus tíos como su primer recuerdo musical.


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Pisteando como un campeón – 📸 @tomasamante

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“Claro que me hinché los huevos muy rápido y dejé de tomar clases con ella”, admite entre risas, refiriéndose a Pichona, su “abuelita divina”. “Pero sí, ese fue el primer acercamiento, y ya de más grande lo empecé a buscar sólo al piano, me divierte mucho”. El Ruso repasa su historia mientras camina por una calle de Córdoba, en busca de un lugar relajado para tirarse al sol. A pesar de su ansiedad por llegar a donde aún no sabe, se escuchan sus pies sobre el ripio a paso tranquilo mientras habla de su educación musical primaria en casa. Desde Pichona, su padre Leo Sujatovich -tecladista de Spinetta Jade y PorSuiGieco-, hasta su primo Ezequiel Silberstein quien hoy es el subconductor de la academia orquestal del Teatro Colón. Lo lleva en la sangre.

Si bien no reconoce similitudes estilísticas en ninguno de sus familiares músicos, especialmente en su padre, sí habla de toda una vida de influencias directas que son parte de su ADN compositivo. A pesar de jactarse de no tener referentes, de un segundo para el otro abre un abanico amplísimo de ídolos. “Vengo obsesionado con Juan Pablo Vega, un músico mexicano. Pero bueno, ¿qué te puedo decir? ¡Los referentes de todo el mundo, en verdad! Charly, el Flaco Spinetta, con quienes compartí gran parte de mi vida.” Hoy Mateo es íntimo amigo de Vera Spinetta, la hija más joven de Luis Alberto. Entre el canto de los pájaros cordobeses, el Ruso ofrece recortes de memorias en camionetas, viajes compartidos entre la familia Sujatovich y la familia Spinetta. Música, mucha música y canciones. Y aunque apenas lo menciona, es sencillo imaginarse un micromundo psicodélico de creatividad neta en alguna ruta.

Mateo se para desde su actualidad, llamada Conociendo Rusia, y admite que esta etapa solista no podría haber llegado sin Detonantes, la banda que nació en la secundaria y que llegó a pisar con fuerza en el ámbito del under porteño, hasta escalar en los line-up de festivales como el Cosquín Rock y el Lollapalooza Argentina. El Ruso define Detonantes como su “escuela de rock”, en la que aprendió a tocar y desempeñarse como guitarrista. La dinámica grupal, el perfeccionismo de las cabezas pensando con un mismo objetivo es algo que no pierde aún hoy como solista. “Trabajar solo no es trabajar en soledad, estoy todo el tiempo escuchando sugerencias y críticas para lograr hacer lo que me gusta.” Como el nombre de su proyecto lo indica, conocer Rusia es conocerse. El Ruso emprende un viaje retrospectivo para volver al presente y volcar lo mejor de las etapas anteriores en un disco que mejor lo representa.

“Todavía me acuerdo del primer show de Conociendo Rusia”, cuenta, ya con los sonidos de la naturaleza apaciguados en el fondo. (¿Acaso llegó a ese paraíso que buscaba?) “Armamos la banda e hicimos, más o menos, 10 ensayos. Un montón. Y salió bien, salió fresco. Toda la energía que habíamos acumulado para salir a tocar se vio desde arriba y abajo del escenario. Vino mucha gente, y gracias a ese show, con esa energía, pasaron un montón de cosas.”

Mateo describe los shows de Conociendo Rusia como “de rock nacional, de canciones”, al igual que su disco debut, catalogado por el artista como un álbum “de estribillos”. Pegadizo, apto para el paladar de cualquiera, basado en una canción llamada Bruja de Barracas que habla de una mujer del barrio porteño del sur cuya identidad El Ruso no está dispuesto a revelar. De aquella pequeña pieza se desprendió un disco de siete canciones que lo catapultaron hacia la escena emergente nacional.

 

Este mes se llevó a cabo el Festival Nueva Generación en Córdoba, donde Conociendo Rusia se presentó ante un público reunido en el centro neurálgico del país para celebrar a las nuevas bandas que llegaron para cambiar el paradigma del rock. La escena se transforma constantemente, y la música muta con el surgimiento de nuevos artistas. “Las bandas nuevas parecen estar muy unidas, celebro eso. Hay mucha gente que el recorte del festival no pudo incluir, somos muchos más de los que nos subimos a ese escenario”, asegura. “Con Detonantes no vimos mucho de la escena que hoy da paso a las nuevas generaciones, pero es una cuestión de años. Cada cinco o seis años cambia todo. Así que aplaudo el hecho de que se arme un festival como este, con la producción que tuvo y el espacio que brindó.”

 


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Inolvidable ayer en Cordoba @lngfestival ♥️ Por más festivales así en la Argentina 🇦🇷 Fotos de @leafrutosmusica

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Conociendo Rusia ofrece un recital rico en visuales, con un clima íntimo y merchandising original que ameniza la entrada y la salida del show con sorpresas fuera de lo convencional: riñoneras de Conociendo Rusia, pines, tatuajes temporarios, y vales por consumiciones de vodka. “El que venga va a pasarla bien”, asegura Mateo, y se despide desesperado por alcanzar el rayito de sol junto a las sierras cordobesas. Próximo destino: Lollapalooza 2019.

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