Emergentes: Manuel Ramos y el éxito espontáneo

Por Noelia Ríos

 ¿Cuántos años tiene?: 21

¿Qué hace?: Actúa, canta y baila.

¿Quiénes son sus referentes?: Nietzsche, Diego Milito, Di Caprio, Amy Winehouse, Rodrigo de la Serna, Luca Prodan, Gustavo Cerati y Charly García.

¿Qué come?: “Lo que haya. Me gustan mucho la carne y las harinas.”

¿Cuál es su lugar en el mundo? : “No sé. No creo que haya ninguno en especial porque quiero conocer todo el mundo.”

Un libro: El libro de los abrazos de Eduardo Galeano. “Esta historia me tocó el corazón y siempre quiere contar una historia que se enfoca en cómo es el mundo en realidad. Es bastante crudo y realista.”

Una película: Charlie y la fábrica de chocolate. “La vi por primera vez a los ocho años y gracias a esa película descubrí un mundo audiovisual increíble, además de que me conmovió mucho la historia del chico.”

Una canción: Under Pressure, de David Bowie y Queen. “Cuando escucho esta canción me despejo por completo porque han roto las reglas y ese tema es majestuoso.”

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Hasta los 10 años, Manuel Ramos vivió en el barrio 9 de julio en Rafaela, Santa Fe, y después llegó a Buenos Aires con su mamá, mientras que su papá se fue al sur, aunque ahora vive en Coronel Suárez. Hoy, con 21, además de cumplir con sus trabajos profesionales, toma clases de canto, baile y actuación.

fede kaplan

 

En su vida se dio todo de una forma muy espontánea, porque cuando ya estaba instalado en Buenos Aires se le ocurrió, como chiste, mandar sus fotos de cuando se fue de vacaciones a una agencia y así fue como entró a su primera tira. “De chico nunca pensé en actuar, aunque siempre fui medio personaje y después de mandar mis fotos me llamaron para un casting en Consentidos en 2009 y quedé, por eso cuando empecé a grabar me puse a estudiar actuación”, dice Manuel en un bar de Almagro.

Con la motivación de la actriz y profesora Mónica Bruni, a la que él considera su gran mentora, Manuel se sigue formando para crecer en la actuación porque “uno tiene que tratar de ser más completo todos los días”, dice. Toda su formación, su carisma y su entusiasmo, lo llevaron a interpretar papeles al lado de actores de gran trayectoria como Mariano Martínez, Isabel Macedo o Eleonora Wexler. “Del elenco de Amar después de Amar me quedó un aprendizaje excelente porque son terribles actores. Por ejemplo, me tocó ser el hijo de Isabel (Macedo) y descubrí que además de ser una actriz magnífica, es muy buena persona y hablar con ella me ayudaba mucho”, cuenta el artista.

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Lo imposible solo tarda un poco más,perri

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Además de ser un actor en crecimiento, Ramos siempre tuvo otras pasiones en las que se enfocó, como cuando empezó a estudiar periodismo deportivo en el Círculo de Periodistas en 2015, un año después de terminar su ciclo escolar en Nuestra señora de la Misericordia. Aunque, entre risas y un poco sofocado por el calor de Buenos Aires, dice: “No terminé con mis estudios periodísticos por trabajos profesionales, pero siempre me consideré una persona que arranca las cosas porque siento que me ayudan a crecer a pesar de hacerlas un tiempo y ya está. Lo bueno es que tuve la iniciativa de haberlo arrancado”.

No es fácil combinar un ritmo de rodaje televisivo o cinematográfico con uno de estudios, por eso Manu, como le dicen sus amigos, cuando encontró esta pasión actoral, decidió dejar todo para poder seguirla. “Lo valoro porque soy consciente de que hay pocas personas que pueden hacer lo que les gusta y, además, interpretar un personaje, poder sentirlo, es algo de otro mundo”, dice. A pesar de estar en el inicio de su carrera, Ramos tiene distintos papeles encima que lo marcaron, como Toto en Consentidos, Federico Kaplan en Amar después de Amar o Santiago en Esperanza Mía: “No es fácil cambiar de un personaje infantil (Toto) a uno de drama (Kaplan). En lo personal me gustan las historias dramáticas, pero cuando se trabaja con chicos, uno tiene que buscar atención permanente porque ellos son muy puros y transparentes, entonces cuando algo les aburre van y cambian de canal”.

Manuel se adapta a las situaciones, a los personajes que le toca interpretar y por eso se está ganando su lugar en el mundo del espectáculo, porque, si bien en esos espacios siempre hay rivalidades, él tiene su estilo propio en el que juega, se divierte y aprende: “Siempre hay que sacar el lado aniñado de uno”, comenta. A pesar de ya haber trabajado con actores de trayectoria, para él todavía hay cosas por hacer y uno de sus más grandes sueños es actuar con Rodrigo de la Serna porque, según su opinión, es lo mejor del país al igual que Oscar Martínez.

“Gracias a mi película favorita (Charlie y la fábrica de chocolate) entiendo el mundo audiovisual y lo que me pasa con Argentina es que siento que tiene obras, actores y actrices muy buenos y eso no se tiene que perder, el cine argentino no tiene que morir, más allá de estar pasando por una crisis económica que nos afecta a todos, porque no hay que dejar de producir material pero sí dejar de traer latas”, cuenta Manuel. Y agrega: “Esto no solo me indigna en el ámbito del trabajo, sino que cuando voy a comprar una leche me gustaría que a los tres meses no me salga el doble”.

Mientras el sol de las 11 empieza a darle de frente por la ventana del bar, Ramos se siente un poco tímido al hablar de sus nuevos proyectos, entre los que se encuentra una serie que grabó en enero para una plataforma digital junto a algunos actores extranjeros que vinieron a la Argentina y sigue con las clases de comedia musical. A su vez, el actor participó en el festival de cortometrajes más grande del mundo, que tuvo su cuarta edición en octubre de 2018 en Córdoba y como él y su equipo fueron ganadores en mejor dirección, mejor corto, premio al público y mejor casting, ahora el corto se va a competir a Orlando.

El joven actor disfruta de construir una relación personal con sus compañeros de trabajo. Su anécdota más divertida es cuando vinieron los actores extranjeros a hacer la serie para la plataforma digital: “A pesar de no entender mucho inglés, los pude llevar a re lindos lugares y los hice conocer el asado argentino”, cuenta entre risas al recordar. Para él, “lo más lindo de ser actor es poder llevarte algo de las personas con las que trabajás”.

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