El lujo de comprar un libro en medio de la crisis

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Por Rocío Lohnert y Valentina Quinteros

“Si la leche ya está cara y buscamos segundas marcas, imaginate lo que pasa a la hora de comprar un libro. Nadie tiene como prioridad gastar en literatura”, dice Victor Malumian, dueño de la editorial independiente Godot. La crisis económica afecta a todos los sectores culturales, sin embargo las editoriales independientes sufrieron más las consecuencias que las comerciales. Según la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP), en 2018 las ventas en medios independientes bajaron en un 50% comparado con el año anterior.

La crisis en estas editoriales se basa principalmente en que los costos de producción, edición e impresión son cada vez más caros y al no vender la cantidad suficiente de libros para sustentarse, los editores tienen que modificar el plan de edición. Esto implica reducir la cantidad de libros a editar y publicar porque no les rinde el trabajo. “Nuestra organización son post-it pegados en la pared. Eso ya da una idea de cuánto tenemos que modificar el plan editorial a lo largo del año”, agrega Malumian. Según el último Libro Blanco, el libro de estadísticas editoriales argentinas que publica la CAP todos los años, una editorial comercial publica de forma anual más de 100 títulos mientras que las editoriales independientes publican 20 libros como máximo. “Las editoriales independientes no solo toman decisiones en qué publican y qué no, sino que también piensan en lo económico. Si no vendemos, no publicamos. No hay plata detrás, sino que sale de nuestro bolsillo, y es una pena”, dice Marcos Almada editor del sello Alto Pogo y miembro de La Coop, cooperativa formada por 13 sellos editoriales independientes.

Ante la caída de las ventas, los editores se ven obligados a buscar nuevas estrategias para subsistir. “Hace un par de años no había tantas editoriales independientes, lideraban los grandes sellos editoriales. Hoy hay más. Pero la situación sigue siendo complicada”, explica Almada. Las editoriales tienen fines de lucro, pero ningún editor logra llegar a fin de mes con el dinero que gana. “Nuestro objetivo es mostrar una curaduría de sellos nacionales y latinoamericanos”, cuenta Almada y dice que la cooperativa se formó para resolver el tema de la distribución, ya que los sellos no podían ir individualmente a las ferias y cubrir muchas librerías. Es decir que el objetivo principal de La Coop es hacer más fácil la llegada de libros independientes al público. “Logramos que nuestros libros estén en las librerías que queremos”, agrega el editor. Sin embargo, esto no fue suficiente para sustentar gastos. “Ninguno de los editores que trabajamos en La Coop vivimos de esto, tenemos otros trabajos”, concluye Almada.

Todos los años, alrededor de 200 sellos independientes nacionales se reúnen y organizan su propio espacio de difusión y comercialización: La feria de editores. Es el espacio que tienen los editores para relacionarse con libreros de otros países, promocionar sus libros y encontrarse con sus lectores. “Mucho no cambia lo que vendemos en la feria de editores a nuestro día a día. La gente antes venía y se llevaba 5 o 6 libros. Ahora tienen que ahorrar para comprarse uno, como si fuera un lujo”, manifesta Malumian.

La crisis en las ventas se ve también en las librerías que eligen vender literatura independiente. “Las ventas son una mierda”, dijo Malena Saito, dueña de la librería Luz Artificial y escritora. La librería online Banana libros que maneja Natalia Romero, también sufrió una gran baja en sus ventas. “Como mucho vendo 10 libros por mes”, se lamenta la librera. “La gente me habla para pedirnos best sellers del ámbito comercial, y están dispuestos a pagar precios elevados por ellos. Pero yo apunto a la literatura independiente, y a la gente no le interesa. Y a los que sí, no cuentan con los recursos para pagarlo”, agrega Romero. Marcos Almada coincide con el testimonio de las libreras. “Los que compramos libros por el hábito de la lectura, antes comprábamos cinco, hoy dos y mañana vamos a comprar uno”, dice el editor sobre la gente que consume literatura. “El contexto nos está matando. Afecta a la tirada directamente: antes hacías mil libros, después 500 y ahora 300” agrega Almada.

En la última Feria del Libro, el stand de La coop registró grandes bajas en las ventas, que disminuyeron alrededor de un 30% con respecto al año anterior. La crisis atraviesa profundamente a los sectores culturales. Editores y autores independientes coincidieron en que la solución está en que el gobierno fomente políticas que beneficien y apoyen al mercado editorial.

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