El costo de hacer música independiente

The Roxy
Ver galería
6 Fotos
The Roxy
El costo de hacer música independiente
The Roxy

The Roxy
El costo de hacer música independiente
The Roxy

The Roxy
El costo de hacer música independiente
The Roxy

Salón Pueyrredón
El costo de hacer música independiente
Salón Pueyrredón

Lucille
El costo de hacer música independiente
Lucille

Lucille
El costo de hacer música independiente
Lucille

Por Julia Santa Ana, Camila Jarsun y Malena Delgado

Los integrantes de Paul está muerto, Atropello Carregal y Acorazado Potemkin hablaron de cómo es ser músico sin apoyo de ningún sello discográfico y de cómo al mismo tiempo intentan mantener vivo el espíritu artístico.

¨Se fue todo a la mierda con el aumento del dólar, y la realidad es que ser músico es caro: los instrumentos son caros, las cuerdas son caras, los parches y los palillos son caros. Yo compraba un par de palillos buenos a 150 pesos, ahora los mismos palillos están a 800 pesos o 1000 pesos, y te duran 3 shows como mucho¨, dice Leonel Cretz, el cantante de Paul está muerto, una banda independiente de zona sur. ¨Los últimos años fueron complicados, creo que todos tenemos menos dinero en el bolsillo¨, cuenta Gonzalo Fernández, cantante de la banda indie Atropello Carregal. La mayoría de los músicos no vive de la música, sino que tienen otros trabajos que les permiten vivir e invertir en la banda. ¨Veníamos de un gobierno que apostó por la cultura, y pasamos a uno que intenta acabarla¨, opina Cretz.

Respecto a la publicidad, algunas bandas, como Atropello Carregal, deciden promocionarse mediante las herramientas que ofrecen las redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter), mientras que otras, como Paul está muerto,  prefieren darse a conocer mediante carteles o flyers en las calles de las localidades en las que están por tocar. Otras bandas, como Acorazado Potemkin, tienen la posibilidad de delegarle ese trabajo a un manager. ¨Tener manager facilita algunas cosas que a los músicos no nos salen naturalmente, es decir, menos naturalmente que hacer las canciones, como por ejemplo conseguir fechas, negociar acuerdos con los lugares o con otras bandas, hablar seriamente de dinero con pares músicos, dueños de los locales, programadores de festivales, o cosas aparentemente simples como conseguir fletes, iluminador, sonidistas, o muy complicadas como armar giras o pensar en varios shows al mismo tiempo. Si el manager es una persona comprometida, responsable y se siente y es percibido desde adentro y afuera como parte de la banda, todas estas cosas se facilitan¨, cuenta Luciano Esain, el baterista de Acorazado Potemkin. 

¨El aumento de combustible es una variable sensible para la banda¨, explica Gonzalo Fernández. ¨Cuando nos invitan a tocar a algún lugar analizamos todas las opciones antes de salir para no quedar en pérdida, son muy pocas las veces que te invitan y te pagan los gastos. De todas formas, nosotros no pagamos por tocar, es una política que tenemos con la banda¨, agrega Leonel Cretz.  Ambos coinciden en que el objetivo es tener la menor cantidad de gastos posibles. ¨Ser independiente es no renunciar a tocar la música que a uno le gusta, a sacar los discos que a uno le gustan en el momento que a la banda o músico le parezca bien, sin atarse a condiciones estéticas comerciales o contractuales¨, dice Esain.

¨No me parece que ´comercial´ sea un objetivo, debe ser una consecuencia. Yo no me puse un negocio ni una empresa, no quiero recibir utilidades ni hago cuentas ni balances. A mí me gusta tocar rock and roll. Luego, si la música se vende o es exitosa, o hay que manejar la autosustentabilidad económica del proyecto, bien, trataremos nosotros de llevar las cosas adelante o nos ayudará un manager, que también nos ayudará a no perder ese espíritu independiente optimizando los recursos de los que disponemos, y que como buenos músicos, no sabemos aprovechar bien¨, agrega el músico.  

“Cuando a la gente no le alcanza el mango lo primero que recorta es lo que no es vital para vivir, como los consumos culturales”, dice Cecilia Díaz, manager de la banda de rock independiente Acorazado Potemkin. 

Las bandas independientes enfrentan los mismos desafíos que las grandes, pero al no ser comerciales no cuentan con tanto dinero para invertir ni gozan de los mismos beneficios , como estar en la radio todo el día o participar de festivales masivos. “No se puede invertir en merchandising como nos gustaría y realizar giras al exterior o interior” agrega Díaz. Todas las inversiones se producen de las ganancias que generan los recitales y las ventas. Esos son los fondos que usan para invertir en la sala de ensayo, sesiones de fotografía y merchandising. 

Acorazado Potemkin es una banda autogestionada. Sin embargo, para los integrantes los ingresos no son suficientes para vivir de eso. El cantante principal, Juan Pablo Fernández, ejerce como diseñador gráfico y la manager, como periodista, mientras que el resto de la banda da clases o participa de otros proyectos musicales. Aún así, para todos es una prioridad la banda, así que se dedican a ensayar tres veces por semana. Es la primera experiencia como manager para Díaz y para la banda, luego de que ella se sumó al equipo en 2017, ocho años después de su formación. Esto le permite a la banda ocuparse exclusivamente de la parte artística .

Otro factor del que depende el círculo independiente son los espacios en donde se presentan las bandas. Además de que muchos lugares cerraron por problemas económicos, a la mayoría les está costando pagar las cuentas a tiempo.

El Salón Pueyrredon, ubicado en Avenida Santa Fe 4560, es uno de los más conocidos dentro del ambiente. “Nos gusta renovar el público, meter bandas que no tocan generalmente acá y que vengan a mostrar lo que hacen”, dice Matías, el encargado del espacio. Él también se encarga de seleccionar qué bandas se presentan. “Le doy la oportunidad a cualquiera que suene bien y quiera hacer algo por el rock”, explica.

La mayoría de los espectáculos es con entrada paga, de 100 pesos. En el verano el Salón Pueyrredón hizo una excepción en la que organizó un ciclo “antiverano” en donde la entrada era un alimento no perecedero. “Al principio era para ayudar a los comedores, pero con toda la mierda que está pasando en el país, los alimentos se lo llevan amigos míos que no tienen para comer” comenta Matías. 

Otra de las dificultades es el precio de las consumiciones. “Esta todo re mal, la gente no tiene plata, no sale. Los costos están caros pero hay que bancar la movida, los lugares y cómo aumenta todo: el dólar, la sociedad el gobierno y la concha de dios”, dice el encargado. Agrega que muchos se quejan por algunos precios, como el de la cerveza a 100 pesos. 

Otros de los espacios donde los músicos se presentan es the Roxy Live en Avenida Coronel Niceto Vega 5542. Las bandas independientes o del under pueden alquilar el local para hacer shows de metal, rock, folclore o cualquier otro género.

“El año pasado trabajábamos de lunes a lunes, y ahora solo viernes y sábados” explica José, encargado de la entrada. “El consumo en general bajó, antes el horario era hasta las 4 free, ahora se reduce hasta las 2 porque no hay efectivo, la gente no está entrando.”

Sin embargo la cantidad de bandas no baja. El precio de la entrada también lo ponen ellos. Si bien hace unos años era de 150 pesos, ahora la mínima está 450 pesos. 

El mundo del rock no es el único afectado. Lucille es un lugar temático de blues y jazz, en Gorriti 5520. Cuenta con un bar donde se presentan bandas de manera gratuita, donde la gente puede tomar tragos y cenar. “Aunque cada vez viene más gente, no siempre factura más el lugar”, cuenta uno de los empleados de la barra. Al lado se encuentra la sala en la que el público tiene que pagar la entrada para ver el show, ya que el espacio es más grande. 

No hay comentarios todavía

Los comentarios están cerrados

 

Una revista de TEA Arte

Seguinos

 

 

TEA Arte - Periodismo de Arte, Cultura y Espectáculos

Seguinos