El arte es vital: Homenaje a Julio Le Parc

Julio Le Parc
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Muestra en el CCK
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Por Valentina Quinteros

A finales de los años 20 nació uno de los mayores artistas visuales de Argentina, uno que hasta hoy entiende las tendencias modernas del arte y se adapta a ellas, siempre manteniendo su propio estilo. El mismo artista que en estos días es homenajeado por sus 60 años de carrera en el Centro Cultural Kirchner, en el Museo Nacional de Bellas Artes y en el Centro de Exposiciones del Teatro Colón, simultáneamente.

Julio Le Parc tiene 90 años pero si no fuera por las arrugas en su cara y su cabeza repleta de pelo blanco, nadie pensaría que tiene esa edad. Dueño de una mente y lucidez extraordinarias, Le Parc sigue activo hasta hoy. Lo cierto es que, para un artista con su trayectoria, parece imposible parar de crear.

No hay nada que no destaque de Le Parc, desde sus obras con colores llamativos, hasta sus lienzos en blanco y negro o sus características obras luminosas que hipnotizan al espectador, trabajos que invitan a reflexionar de forma individual o como sociedad. Tal vez sea porque desde los 13 años supo que se quería dedicar a esto y porque a esa misma edad abandonó Mendoza, su ciudad natal, para estudiar artes visuales en Buenos Aires. Sin embargo, no fue hasta el año 1958, cuando viajó a París, por una beca del Servicio Cultural Francés, que comenzó la carrera por la que ganó su reconocimiento.

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Desde su llegada a París, Le Parc no hizo más que acertar en cada obra y en cada proyecto que realizó. En estos años empezó a desarrollar su estilo cinético, con juegos de luces que hacen parecer que obras estáticas están en movimiento. Dos años después de su llegada, fundó el Grupo de Investigación de Arte Visual (GIAV), donde realizó obras extremadamente revolucionarias y creativas para las tendencias de esa época: mezcla de colores, juegos con la luz, el movimiento, el uso de materiales innovadores –como hilos de acero-, y sobre todo la interacción con el espectador. Para ese entonces, repartía folletos a los visitantes de su muestras que decían: “¿El arte es inútil? /¿El arte es vital? / ¿El arte es un lujo? / ¿El arte es libertad? / ¿El arte es creación? /¿El arte sirve a la revolución?” , para que los espectadores se cuestionaran cada obra que veían. Las muestras de este período son las que hoy se exhiben en el Museo de Bellas Artes. A partir de este momento su carrera fue en ascenso, ganó el Gran Premio de la Bienal de Venecia y el Premio Internacional Torcuato Di Tella. Mientras tanto seguía presentando obras en galerías de arte y museos de París e incluso de Buenos Aires.

Sin embargo, para el año 1968 su relación con la ciudad que lo vio consagrarse como artista,  fue en picada. Durante el Mayo Francés,en 1968, Le Parc se paseaba por las calles de París con un panfleto en su auto que decía: “Nosotros somos la revolución”, como apoyo a los obreros de Renault que protestaban y a los que la policía planeaba reprimir. Es por esto, que lo expulsaron de París por seis meses, lejos de su esposa e hijos. Cuando regresó, rechazó una propuesta del Museo de Arte Moderno de la capital francesa para realizar una gran muestra individual. De esta manera, logró poner a los más importantes galeristas y dueños de museos en su contra durante un tiempo, en el que se le impidió exponer sus muestras en los principales museos de toda Francia.

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Le Parc es reconocido por ser un activista en temas sociales. Además de rechazar ofertas de exposiciones como modo de apoyo a sus colegas que habían sido rechazados en otros museos, también fue pionero de acciones antifascistas. Junto a un grupo de artistas chilenos, que emigraron a París por la dictadura de Pinochet, pintó murales en esa misma ciudad, en Venecia y en Atenas. También, con otros artistas latinoamericanos como el brasilero Gontran Guanaes Netto, el argentino Alejandro Marcos y el uruguayo José Gamarra, en 1972, hizo la obra La Tortura, a modo de denuncia por las atrocidades de las dictaduras militares en América latina. Esta obra de escenas violentas explícitas, es una de las que forma parte del homenaje en el CCK.

Las obras de Julio Le Parc se caracterizan, además de las técnicas innovadoras, por la contaste interacción con el público que generan. El busca salir de los lugares comunes, del arte cuadrado y acercarse a la gente. Que el público sea parte de la obra. Por ejemplo, una obra en la que montó una instalación que se volvía inestable y los espectadores tenían que caminar haciendo equilibrio. Esta misma obra también fue recreada para la muestra en el Centro Cultural Kirchner.

El homenaje que se realiza en tres salas diferentes de Buenos Aires, tiene como objetivo difundir el arte y las ideas de este gran artista argentino. La muestra en el Museo de Bellas Artes, cuenta con las obras de la primera etapa del artista. El Centro Cultural Kirchner cuenta con las mejores 160 obras del artista y la del Teatro Colón muestra sus obras más recientes. Todas cuentan con puestas en escena originales, que juegan con las luces, con espejos y con la música. Para lograr que el espectador se sienta uno con la obra.

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