Dennis Smith, el hombre orquesta

Por Antonella Ferretti

A los once años le regalaron un par de rollers. Solía patinar en la puerta de su casa y cuando se cansaba, se sentaba y jugaba a ser un invitado al que le hacían preguntas en una entrevista imaginaria. Otro de sus pasatiempos consistía en armar obras de teatro junto a su prima y su hermana para mostrarle a su familia cada Navidad. Era muy solitario, tenía amigas en el colegio, pero muy pocas. Como en esas épocas, aún sigue cantando las canciones de Valeria Lynch y aún sigue soñando con ser una Spice girl, salvo por el hecho de que hoy aquellas entrevistas que imaginaba son reales y que no tiene que esperar a que llegue la Nochebuena para mostrar sus obras: se lo puede ver todas las semanas en Somos childfree y La madre que los parió.

Sin duda, la actuación y el canto están en su ADN y fueron siempre dos grandes pasiones que empezó a explorar desde muy chico. Cuando todavía era un niño, dio sus primeros pasos en Festilindo, un programa de canciones y breves pasos actorales infantiles, conducido por Nicolás Repetto, a quien volvería a encontrar años más tarde en ¿Querés jugar?, otro show en el que se destacaba como cantante en una tribuna integrada por artistas de todo tipo. Si bien la televisión no le atrae mucho y cuando empezó tenía miedo a quedar demasiado expuesto por ser homosexual (sobre todo por el amplio nivel de homofobia presente en los medios), dejó atrás la época de los programas de Repetto y entró a Latin American Idol, el concurso (famoso por su versión estadounidense) que buscaba al ídolo pop de Hispanoamérica. Ahí quiso probar suerte y ver hacia dónde lo llevaba el destino, pero lamentablemente no llevó a nadie a ningún lado, ya que el programa se canceló por el bajo rating.

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Actualmente se lo puede ver en Somos childfree y La madre que los parió

Tuvo ganas de ir por más y en 2012 participó en La voz argentina, otro talent show para cantantes en el que tuvo de coach vocal al Puma Rodríguez. A pesar de lo mucho que aprendió de la experiencia, también sufrió la discriminación por su sexualidad: “Cuando fuiste excluído de chico siempre tenés un lugar donde te volvés un poco de hielo. A la gente que es agresiva le violenta que el otro pueda, que se permita ser distinto”, se sincera, y agrega que no volvería a audicionar para ningún otro reality, al menos por ahora.

Pero no todo fue televisión en la extensa carrera de Dennis. En un momento se le ocurrió filmar una película y para escribir el guión, comenzó a tomar clases con el director de cine José Martínez Suárez, quien, en el medio del proceso le dijo: “Esto lo tiene que dirigir usted”. Empezó con cortometrajes hasta que finalmente se animó a dirigir dos filmes: Roud Movi y El ayuno.

“Cuando fuiste excluído de chico siempre tenés un lugar donde te volvés un poco de hielo.»

En teatro, las primeras obras que escribió y dirigió fueron Negra, una despedida a su abuela; Vos y yo, el adiós a una pareja, y Boyscout, en la que el protagonista es el bullying. Las tres tienen en común el haber nacido a partir de experiencias personales. A pesar de que disfruta más dirigir actores en cine que en teatro, porque requiere un trabajo más minucioso y siente que todavía le faltan herramientas, eso no parece notarse. No le gusta que en escena parezca que hay descuidos o errores de los que se olvidó, sino que se asegura que el espectador note que todo fue premeditado y decidido previamente, que es así por una razón. Lee muchas críticas de teatro y se educa en función de ellas. Es información que luego vuelca en las correcciones de sus propios textos o puestas. «No hago espectáculos para que me feliciten pero soy cuidadoso, sobretodo dramatúrgicamente», afirma.

Llegó al teatro musical hace poco tiempo. Su primer acercamiento fue en 2009 con Fascinario, el ensayo, en la que interpretaba al líder de una banda pop que preparaba su próximo show, y que fue dirigida por Maruja Bustamante. El mismo año y bajo la misma dirección estuvo en Nena, no robarás, de Dani Umpi, la que planteaba una risueña historia de amor en un ambiente lleno de prejuicios e inseguridades. Este año decidió poner en escena Sally, una farsa, el primer musical de su autoría (en el que también actúa) y por el que la actriz Alejandra Perlusky ganó el rubro “Mejor intérprete femenino en musical off” en los Premios Hugo. La obra también estuvo nominada a dos ACE en las categorías “Musical y/o music hall” y “Dirección de musical”. El espectáculo es una especie de precuela del film Cabaret que gira en torno de su protagonista, Sally Bowles, y se pregunta cómo habrá sido su vida antes de llegar a Berlín. “Lo que siempre me llamó la atención de ella es que es un personaje prácticamente amoral, está con cualquiera, hace cualquier cosa, no le importa si es nazi, si no es nazi. Es una tonta encantadora”, cuenta Dennis.

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Alejandra Perlusky, su coprotagonista en Sally, una farsa, ganó un Premio Hugo.

Hoy se lo puede ver en Somos childfree, su primer protagónico en el Paseo La Plaza, una obra sobre parejas que no quieren tener hijos, dirigida por Marcos Carnevale y Mauricio Dayub, en la que comparte escenario con Gabriel Goity y Eugenia Tobal. Participa también de La madre que los parió, un espectáculo en el que sube a escena junto a los actores de Chicos católicos, apostólicos y romanos (Federico Barón, Juan Guilera, Lucas Merayo, Juan Paya y Agustín Sierra) en una comedia con tintes policiales que pone en juego la amistad de un grupo de jóvenes y que dirige Héctor Díaz en el Teatro El Cubo. ¿Y después? ¿Dónde se ve en el futuro? ¿Haciendo musicales en Broadway o en el West End londinense, quizás? Por ahora le gusta imaginarse en París, en el festival de Cannes, algún día. Pero sostiene que la carrera que eligió es muy insólita, que es la vida la que lo va llevando por distintos caminos. Sea donde sea, para él lo más importante es mantenerse fiel a sí mismo siempre.

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