Corralito: La crisis reflejada en las pantallas

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Corralito: La crisis reflejada en las pantallas
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Por Ornella Saitta, Valentina Quinteros y Guillermina Gatti

“En la película queda muy claro el trasfondo de lo que fue el corralito: un robo del sistema bancario a los ahorristas. Se ve claramente la complicidad de abogados, escribanos y gerentes para estafar a las personas”, dijo Rodrigo Pulpeiro, director de fotografía de La odisea de los giles. Aunque pasaron 18 años, el famoso “corralito”, la inmovilización de los depósitos bancarios que se dispuso en la Argentina a fines de 2001, es un tema todavía atractivo para la industria audiovisual. En agosto de este año se estrenó La odisea de lo giles, una película que relata cómo un grupo de vecinos pierde los ahorros de toda la vida

El largometraje, basado en la novela La noche de la usina de Eduardo Sacheri (quien fue el co-guionista del film), tiene la justicia por mano propia como eje troncal de la trama y el costumbrismo en la narración de la historia. Corre el 2001 en una zona rural de la provincia de Buenos Aires. Un grupo se reúne para formar una cooperativa para reactivar la economía local. Pero la implementación del corralito no solo le complica el proyecto sino que además transforma a sus participantes en víctimas de la estafa de un abogado oportunista. Sin abandonar las esperanzas, esta banda planifica recuperar el dinero y, sobre todo, la dignidad. “Lo que tiene de diferente esta película es que muestra cómo afectó esta medida a las zonas rurales del país y cómo la gente se manifestaba no sólo en el microcentro”, destacó Pulpeiro sobre el filme.

Frente a la crisis que atravesaba el país en 2001, la gestión del presidente Fernando De la Rúa impuso el corralito, la medida económica que impidió a los ciudadanos sacar del banco más de 250 pesos por semana. Esto desencadenó una ola de protestas y cacerolazos.  Y a lo largo de los años posteriores, “el corralito” apareció en historias de ficción.

En 2006 el director Juan José Campanella realizó una de las series más importantes en la historia de la televisión argentina. Vientos de agua es considerada una de sus mejores producciones y en ella se representa el sufrimiento de los afectados por el «corralito» de 2001.

La serie, de 13 episodios, narra la historia de José Olaya (Héctor Alterio), un asturiano que trabaja en una mina de carbón en 1935 y se exilia en la Argentina al ser perseguido por la guardia civil, en los años previos al franquismo español. Paralelamente, transcurre una historia situada en 2001, la de su hijo menor, Ernesto (Eduardo Blanco), un arquitecto porteño que sufre la crisis económica. Junto a su esposa e hijos, decide emigrar a España, pero el corralito bloquea sus depósitos bancarios y no puede comprar los pasajes. Con ayuda de José, Ernesto decide viajar solo en busca de una mejor vida para su familia.

Las historias de José y Ernesto muestran cómo las crisis y la emigración se repiten, y despliegan temas como la lucha por abrirse camino en un lugar desconocido, la dificultad de dejar atrás a los seres queridos y la capacidad para seguir adelante y ser feliz. Ahora, se estrenará en Netflix este 25 de noviembre.

Otra película vinculada con esta temática es Acorralados (2012), coproducida por Argentina y España, dirigida por Julio Bove y protagonizada por Federico Luppi. Cuenta la vida de Roglich, un jubilado que va al banco con una granada y toma rehenes para exigir que le devuelvan sus ahorros de toda la vida luego de la retención de los depósitos bancarios impuesta por el Ggobierno durante diciembre de 2001. Una comedia dramática que retrata la desesperación en medio de la crisis.

La crisis de 2001 se recicla en la ficción, vuelve una y otra vez como referencia de un hecho traumático en la economía del país y a la vez como una forma de aludir a un escenario de crisis financiera y dependencia del dólar que se repite en loop a lo largo de los años.

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