Cómo es trabajar en la Feria del Libro

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Por Ornella Saitta y Valentina Quinteros

En la 45° edición del uno de los eventos más importantes del país, los empleados de la Feria del Libro cuentan cómo es trabajar allí..

La Feria del Libro es uno de los eventos más importantes del país, y como toda exposición necesita empleados para mantener organizado todo lo que implica. La 45° edición, que arrancó en La Rural el 25 de abril y se extiende hasta el 13 de mayo, tiene trabajadores que ocupan lugares de atención al público, limpieza, seguridad y puestos de comida para cerciorarse de que todo funcione correctamente en lo que dura el evento. De acuerdo a la labor que les toque, tienen distintos horarios de trabajo, salarios, tiempos de descanso y francos. Generalmente, todos trabajan desde que empieza  hasta que termina la feria, de 14 a 22.

“No me dan ningún descanso para comer ni nada, solo me cubren para ir al baño”, cuenta Fabiana (29) empleada de un kiosco. Ella trabaja en el catering Azulado y una conocida, empleada de La Rural, le consiguió una entrevista y entró. “No pude recorrer nada porque entro temprano y salgo cuando cierra todos los días”, continúa. Fabiana trabaja los 20 días del evento sin ningún franco. Enfrente del kiosco está el stand de la editorial Santillana, donde trabaja Micaela (21), especializada en libros de inglés. “Puedo tomarme recreos cuando quiero, es bastante flexible el tiempo”, expresa la joven. Ella sí puede tomarse el tiempo que quiere para comer, ir al baño o recorrer. Solo trabaja cuatro días del evento y en el horario que le correspondería trabajar dentro de la editorial. Muy diferente del trabajo que tiene Fabiana en su kiosco.

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En un costado del pabellón azul, Juana (19), trabaja por segunda vez en un stand de la Zona Explora. “A mí no me contrata la Fundación El Libro o una editorial, me contrata una empresa que participa todos los años”, explica. Juana no trabaja para la empresa pero un conocido le consiguió el trabajo en la feria y la llamaron al año consecutivo. Su trabajo es atraer gente al stand para que participen de los juegos, talleres, charlas y exposiciones que la empresa realiza. “Trabajo todos los días de la feria pero solo cuatro horas y media, porque a la mañana estudio cine”, expresó Juana. No recibe recreos debido al poco tiempo de trabajo pero si obtiene un 20% de descuento en libros de la feria, aunque decide no recorrerla porque no le interesa.

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Al igual que Juana, a Tobías (20) cuyo trabajo es controlar la facturación, higiene y capacidad de los locales gastronómicos de todos los eventos de La Rural, no le interesa la feria. Por eso, en sus descansos de una hora decide comer y dormir en su oficina dentro del recinto. De los 20 días de la feria sólo tiene dos francos. A pesar de que no recorre la feria, le parece la exposición más interesante y estéticamente más linda dentro de La Rural, además de la más organizada. Sin embargo cree que este año se ve cierta decadencia. “El primer día siempre es una locura de gente y este año fue muy tranquilo. Sigue siendo llamativo la cantidad de chicos que vienen. Las generaciones mayores siempre dicen que los chicos ya no leen o que no les interesa pero yo que estoy todos los días acá veo que siempre está lleno de jóvenes comprando o al menos vienen y se interesan”, cuenta Tobías.

“A mí no me interesa en lo más mínimo trabajar en la feria, lo hago por necesidad porque no tengo otro trabajo fijo”, confiesa Iván (30) empleado en el stand de la Coop. Él se va turnando con su compañera para tomar descansos, pero aun así dice que le parece un ritmo muy alienante y que al estar encerrado en el recinto pierde la noción del tiempo, no sabe si es de día o de noche, si hace frío o si llueve. “Me parece uno de los peores trabajos, por la cantidad de horas, la cantidad de gente y la explotación”, concluye Iván.

Macarena (23) forma parte del equipo de limpieza de la Feria del Libro. “Trabajo en una empresa de limpieza que contrató la feria y me mandaron acá”, explica Macarena sobre la empresa elegida para la limpieza de varios eventos importantes como el Lollapalooza. Trabaja todos los días sin francos ni descansos, y a pesar de que le interesa la feria y el gustaría recorrerla, le resulta imposible.

Del otro lado de la feria, en el mostrador que delante de la Sala Rodolfo Walsh están Tomás (19) y Carolina (23). Este será su puesto los 20 días que dura la feria. Su trabajo consiste en atender a cualquier persona que se acerque a preguntar, informarles sobre las actividades dentro de la sala e invitarlos a participar. También tienen que controlar el ingreso a la sala y asegurarse de que no se llene de más. Pero su función más importante en cuidar a los expositores que protagonicen alguna actividad y que su experiencia en la feria sea agradable.

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“La jornada se hace ágil”, acuerdan los dos, porque pueden ir rotándose y cada uno tener un descanso más o menos extenso. Cuentan con descuentos dentro de la feria, pero solo algunos días.

La Feria del Libro dura un total de veinte días. Los días de semana cuenta con descuentos o bien entradas gratis para estudiantes, jubilados o personas con discapacidad. Los fines de semana el ingreso es pago para todo el público. La entrada tiene un valor de $180 o bien se puede abonar un pase de tres visitas a $270.  La fundación El Libro y las editoriales que participan de la Feria empiezan a convocar empleados desde dos meses antes que inicie el evento.

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