Clubes de lectura y escritura: el lugar de encuentro durante la cuarentena

clubes de lectura

Por Valentina Quinteros
Hace casi seis meses que Argentina se encuentra en cuarentena, un periodo donde la propagación del coronavirus obligó a la mayoría de las personas a cambiar sus rutinas diarias y adaptarlas a una nueva modalidad. La virtualidad apareció como la salvación de las actividades sociales y recreativas que, en un mundo sin pandemia, se realizaban en un espacio físico. Así como los centros deportivos, cines y teatros cerraron, los clubes de lectura y escritura también se enfrentaron a la incertidumbre de no saber qué sería de ellos.

Frente a la necesidad de generar ese lugar de encuentro, donde lectores y aficionados de la escritura se reunían para intercambiar ideas, expresar emociones y compartir el gusto por la literatura, algunos clubes de esta índole buscaron la manera de sobrevivir puertas adentro mientras la pandemia sucede en el mundo exterior.

Ariel Pavón es profesor de literatura y dicta talleres de escritura y lectura. Cuando el coronavirus atravesó su realidad, trató de buscarle la vuelta a la manera de difundir la literatura. En medio de trabajos prácticos, tareas y correcciones, Pavón decidió crear un espacio de encuentro a través de YouTube. Todas las semanas comparte un cuento, de autoría propia o no, que le parezca adecuado para subir a esta plataforma. De esta manera, todos tienen acceso a lo que oscila al formato de audiolibro y pueden conocer nuevos autores e historias.

Desde Inglaterra, Juana Sagarduy, escritora argentina, eligió conectarse con su país a través de un taller de escritura. En el mes julio, más de 75 personas se unieron a su club de escritura creativa. “Hubo mucha gente que confió en mí para darle un lugar prioritario a la escritura”, dice Sagarduy. En la mañana argentina y tarde inglesa, Juana se conecta con sus alumnos para romper la diferencia de horario en un encuentro para desarrollar el lado creativo de cada uno. “Pude reunir mi amor por la enseñanza y la escritura en una forma qu e le hizo bien a mucha gente. Ese era mi sueño desde hace mucho tiempo y jamás pensé que podría cumplirlo con tanta facilidad”, agregó la escritora. El jueves 6 de agosto iniciará el segundo taller dictado por la autora.

Mientras invita a sus alumnos a sumergirse en el mundo de la literatura, Sagarduy trabaja en un proyecto de escritura propio. “No voy a mentirte” es una historia de amistad, la cual se relata a través de 14 posteos de Instagram (@nvamentirte): una foto por carta, en cada una se conoce en profundidad a los personajes y el conflicto que los une.

juana

En contraposición a Ariel y Juana, existen talleres que desde “la vida normal” se dictaron de forma virtual. De esta manera, podría generarse un punto de encuentro entre personas de diferentes partes del país que, de otra forma, no podrían haberse cruzado jamás. Este es el caso del club literario Decime un libro (DUL), dictado por Rosario Pozo Gowland: cada mes un libro distinto reúne a los participantes a debatir, e intercambiar sensaciones e ideas. “Desde octubre de 2018 que hago el club de manera virtual, asique no noté cambios en el formato con la cuarentena. Pero ahora lo hago a través de un Zoom y de manera arancelada y se anotó muchísima más gente”, explicó Pozo Gowland.

El club de lectura DUL es una actividad que se trabaja todo el mes. Los participantes que se inscriben, reciben a principio de mes un newsletter con información para acompañar la lectura. Después se realiza el encuentro en Zoom, espacio en el que se intercambian opiniones y sensaciones, y para finalizar, Rosario ofrece una entrevista con el autor, editor o un especialista en el tema que trata el libro. “El club es un espacio de encuentro. La literatura es una actividad netamente personal, entonces cuando uno se encuentra con alguien que leyó el mismo libro que uno es muy satisfactorio, y la actividad grupal es muy buena. El encierro no cambio las ganas de encontrarnos”, contó Pozo Gowland.

decime

La web está repleta de opciones para los amantes de la literatura, desde bookstagrammers hasta clubes y talleres para todas las edades y gustos. También, se encuentran diferentes suscripciones literarias que cada mes traen una novedad editorial. Bukku es una de las que más crecimiento tuvo en estos últimos meses: una suscripción de $650 que trae, a principio de cada mes, un libro nuevo en la industria. Además, siempre llega junto a algún regalo más que concuerde con la temática del libro elegido. Aunque esta suscripción nació en una época pre pandémica, su crecimiento fue masivo en los meses de confinamiento. “Creo que hay mucha gente que necesita que alguien le recomiende que libros leer”, contó Ana Brandstadter, creadora de Bukku en una entrevista con Infobae.

bukku

En estos meses donde la desconexión es necesaria en la vida de todos, los clubes de lectura funcionan como el intermediario perfecto para despejar la mente de la realidad atraviesa el país, pero a la vez, mantenerla activa a través de estímulos creativos. Una forma de mantener los pies en la tierra.

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