Closeting: El mejor secreto de la industria de la música

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Por Bárbara Ventura

A partir de 1920, el «closeting» (en español, «encerrar en el clóset»)  se convirtió en una de las estrategias de venta en la industria cinematográfica, luego de que los estudios de Hollywood incluyeran ‘cláusulas de moralidad’ en los contratos a la hora de firmar con actores y actrices. Se trata de un método opresivo por parte de las grandes compañías en el mundo del entretenimiento que buscan obtener un beneficio mayor a la hora de promocionar y vender productos como películas y discos que se instaló en los años 30 y 40. En aquella época, existió una lista de 117 nombres de figuras cuyas vidas privadas eran consideradas contra la «moral pública», donde se establecía que debía impedirse que quienes formaban parte de ella pudieran volver a trabajar en el mundo del cine mainstream. Lo que generó que algunos actores y actrices homosexuales ocultaran su orientaciones sexuales y así se sometieron a relaciones públicas con personas del género contrario, mejor conocidas como «bearding» en la jerga del entretenimiento.

Este método no tardó en llegar a la industria musical, porque desde que las grandes discográficas encontraron la manera de generar dinero mediante ella para adquirir y fidelizar públicos, los ejecutivos y managers comenzaron a vender valores a través de sus clientes, difundiendo ideas con las que los consumidores de la música podían identificarse. En el caso de los artistas jóvenes, cuyo público es primordialmente adolescente, esta estrategia de marketing funcionaba para asegurar que la audiencia femenina de 10, 12 o 13 años fantaseara con los clientes de estas empresas y continúe fiel con su fanatismo.

Uno de los casos más conocidos en los últimos años es el de Mark Feehily, ex miembro de la banda irlandesa Westlife, manejada por la agencia Modest Management!,  la misma que manejó a One Direction los últimos 10 años. En el epítome del éxito y fama, era visto con íconos femeninos como Laura Hinton en el ojo público para evadir posibles especulaciones de homosexualidad. “Supongo que estaba paranoíco de que la prensa lo descubriera. Estaba realmente asustado así que pensé que lo único que podía hacer era meterme en el clóset, cerrar la puerta y tragarme la llave”, expresó el cantante. Feehily continuó con esta puesta hasta 2005, tras la disolución de Westlife, aunque también expresó que ´el siempre se identificó como homosexual.

WhatsApp Image 2020-08-24 at 11.03.57 AMLance Bass, ex integrante de la banda estadounidense NSYNC que explotó a finales de los 90, salió del closet en 2006 y disparó contra las discográficas. De hecho, el cantante aseguró: «lo único que les importa a los ejecutivos es generar dinero con el público al que apuntan». Además, explicó que al formar parte de una boy band era imposible que él pudiera siquiera analizar la idea de revelarle al mundo su orientación sexual, porque en aquel entonces las ventas de la banda dependían del consumo del público adolescente femenino.

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Otro de los artistas que también apuntaron contra los ejecutivos de la industria musical fue el cantante y compositor, Justin Tranter que supo formar parte de la banda Semi Precious Weapons en 2008. Tras 10 años en la industria de la música y 4 contratos discográficos, en 2016 reveló que el equipo con el que solía trabajar le pedía que se comportará «menos gay» al menos una vez a la semana. Además, contó que la constante homofobia en la industria lo impulsó a alejarse de los reflectores y escenarios para componer junto a otros artistas como Justin Bieber, Selena Gómez, Kelly Clarkson y Gwen Stefani, entre otros.

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