Bafici: la brecha de género se reduce año a año

Por Julieta Galiano, Lucio Frascini y Milena Moyano

De los casi 400 títulos que se presentaron este año en el Buenos Aires Festival de Cine Independiente –107 de ellos en estreno mundial–, un tercio son películas dirigidas por mujeres. En sus veinte años, el festival ha logrado incrementar la presencia femenina en su programación y si bien aún no se observa paridad, las mujeres del Bafici hablan de transición y de lucha. En cuanto a los premios, en los rubros de mejor película y mejor dirección en las distintas competencias (nacional, internacional, latinoamericana, menciones especiales, premio especial del jurado y del público) las mujeres tuvieron una representación similar: se llevaron cuatro de once.
Albertina Carri ganó el premio a mejor película de la competencia nacional con Las hijas del fuego; Lola Arias fue la mejor directora por Teatro de guerra en la misma sección; el reconocimiento del público fue para Foto Estudio Luisita, de Sol Miraglia y Hugo Manso, y en el certamen internacional, la segunda mención fue para As boas maneiras, de Juliana Rojas y Marco Dutra.

Las estadísticas demuestran que la mujer es una minoría en la industria, todavía más sub-representada que en el festival. Un reciente informe del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) muestra que, de 1627 películas hechas en Argentina en la última década, sólo 284 de ellas fueron dirigidas por mujeres. Menos del 20 por ciento.
Hollywood tampoco es un modelo de paridad. En 2008, el Centro para el Estudio de la Mujer en la Televisión y el Cine de la Universidad de San Diego, Estados Unidos, llevó a cabo un estudio basado en las 250 películas filmadas en el país ese año. Sólo el 9 por ciento de ellas fueron dirigidas por mujeres. Para 2017, el mismo estudio reveló que la proporción de directoras llegaba al 11 por ciento y que el total de mujeres que ocuparon otros puestos de trabajo detrás de escena (producción, guión, edición, etcétera) fue de un 18 por ciento.
En la edición del 2010 del Bafici la diferencia estaba aún más marcada que hoy: de 394 directores que participaron, sólo 94 fueron mujeres, un 23,8 por ciento .
Lenta pero firmemente, la programación del festival se transforma gracias a la lucha feminista. La directora Jimena Blanco, quien participó de la competencia internacional en esta edición, habla de números que, lejos de ser estáticos, representan la transición hacia la igualdad en el reconocimiento. Blanco llegó a la competencia internacional con su ópera prima Paisaje. “Hay más directores que directoras, pero es así desde hace muchos años”, domenta la cineasta. “Creo que es un paradigma que está cambiando gracias a nosotras, y a las productoras y productores que se arriesgan al cambio”.
Ser directora mujer entre cientos de hombres. Habla de diferencia, sí, pero ¿existe una gran distancia entre géneros a la hora de contar historias? Según Blanco, es todo una cuestión de perspectiva. “Las mujeres no crecemos igual que los hombres, no miramos igual, no sentimos igual, ni tenemos los mismos conflictos. Tenemos otra manera de ver, otra sensibilidad y otras historias que contar”. Las capacidades para contar historias son las mismas, aunque con apoyaturas diferentes. “A mí Paisaje me surgió porque estoy cansada de ver películas hechas, contadas y protagonizadas por hombres”.
El arte como herramienta de transformación social penetra la estadística con mujeres que en sus películas reflejan conflictos contemporáneos. Como es el caso de Las hijas del fuego, cuyo tema central es la liberación del cuerpo de la mujer y la ruptura con los cánones de belleza hegemónicos. El de Carri, el de Arias y el de Miraglia y Manso fueron los tres largometrajes con mujeres en la dirección que participaron de la competencia argentina. Y los tres se llevaron los premios principales.

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