Adela Montes, la primera cholula

La Adelita de hoy. A la hora de aclarar su edad dice: "uno menos que Mirtha".
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La Adelita de hoy. A la hora de aclarar su edad dice: "uno menos que Mirtha".
Adela Montes, la primera cholula

La Adelita de hoy. A la hora de aclarar su edad dice: "uno menos que Mirtha".

Montes junto a Olga Zubarry y una de las Cazadoras, Esther Álvarez, el 30 de octubre de 2003.
Adela Montes, la primera cholula

Montes junto a Olga Zubarry y una de las Cazadoras, Esther Álvarez, el 30 de octubre de 2003.

Adelita y Mirtha Legrand.
Adela Montes, la primera cholula

Adelita y Mirtha Legrand.

Entre las personas de esta fotografía se encuentran Carlos Thompson, Genaro Salinas, Paula Darlau, Alejandra Targa y algunas de las Cazadoras.
Adela Montes, la primera cholula

Entre las personas de esta fotografía se encuentran Carlos Thompson, Genaro Salinas, Paula Darlau, Alejandra Targa y algunas de las Cazadoras.

Montes y Jorge Fontana en 1976. Recibió el premio Bamba a los pioneros en la ciudad de Córdoba. Los acompaña el publicista Tito Bajnoff.
Adela Montes, la primera cholula

Montes y Jorge Fontana en 1976. Recibió el premio Bamba a los pioneros en la ciudad de Córdoba. Los acompaña el publicista Tito Bajnoff.

Cumpleaños sorpresa de Adela en 1981. Aparecen Nelly Beltrán, Alicia Márquez, Aldo Kaiser, Violeta Rivas, Carlos Vanoni, Beatriz Taibo, Alberto Mazzini, Luis Dávila y Miguel Jordán.
Adela Montes, la primera cholula

Cumpleaños sorpresa de Adela en 1981. Aparecen Nelly Beltrán, Alicia Márquez, Aldo Kaiser, Violeta Rivas, Carlos Vanoni, Beatriz Taibo, Alberto Mazzini, Luis Dávila y Miguel Jordán.

Por Sara Fernández y Santiago Llurba/Fotos: Cecilia Salas

Las paredes de la sede de APTRA están repletas de fotos de figuras de la radio y la televisión argentina. A lo largo del salón central, se puede ver a los más reconocidos ganadores del Martín Fierro posando junto a los miembros de la Asociación durante las entregas del premio. En una de esas imágenes, entre las pocas exhibidas en blanco y negro, se la ve a Adela Montes con sus compañeros fundadores de APTRA.

“Me han pasado cosas bastante malas. Pero en los días siguientes, cuando se me venían a la mente, me convencía de que las había soñado. Que fueron sueños y nada más. Entonces pasé por la vida sin demasiado sufrimiento”, cuenta la periodista de 88 años («uno menos que Mirtha», aclara), dueña de una vitalidad sorprendente.

A pesar de que la avergüenza dar entrevistas, Adelita  -tal como pide que la llamen- hilvana una historia con otra a toda velocidad. Y en ese anecdotario nombra a una infinidad de artistas y periodistas de todas las épocas. Desde Mirtha Legrand hasta Tita Merello. O sus amigos Duilio Marzio y Olga Zubarry. “Cada vez que pienso los lugares  adonde fui no lo puedo creer”, agrega.

«Nunca pensé en hacerme famosa contando cosas de caradura.»

Montes nació en un hogar humilde. Su familia alquilaba una habitación en un conventillo. Allí vivía con sus padres y hermanos. Trabajó en varias fábricas y estudió algunos oficios, pero encontró aquello que la apasionaba en el camino entre su casa y las ocupaciones.

“Éramos pobres pero comíamos. Para nosotras cazar autógrafos era un entretenimiento, una forma de divertirnos gratis”, cuenta. Adela, junto a su hermana y otras chicas del barrio, fueron las precursoras de los grupos de fans en el espectáculo argentino. “Fuimos como la CGT, de nosotras se desprendieron todos los clubes de admiradores”, apunta con orgullo. “Íbamos a la puerta de Radio Splendid a esperar a los famosos. Era la distracción que teníamos después de las clases de taquigrafía”, recuerda.

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Uno de sus mejores amigos dentro del ambiente del espectáculo fue Alberto Migré.

“Había gente que, además de autógrafos, les pedía cosas o les tocaba el timbre en sus casas. Yo, en cambio, mandaba tarjetitas en nombre del club cada vez que los artistas tenían hijos o se iban a casar. Por eso nos querían: teníamos un reglamento de conducta que respetábamos”, afirma Montes sobre la relación que las Cazadoras lograban con las estrellas. Pero además de ser una de las fundadoras de aquel grupo que fue precursor en el abordaje de los artistas, Adelita fue la inspiradora de la palabra cholula.

En el 57, cuando trabajaba como redactora en la revista Canal TV, el dibujante Toño Gallo creó un personaje influido por la actividad de Montes. Cholula, loca por los astros fue una tira cómica cuya protagonista era una joven admiradora de las figuras del mundo artístico. Lo que el humorista no sabía era que el nacimiento de aquella muchacha curiosa traería consigo un nuevo término que serviría, en adelante, para nombrar la actividad en la que las Cazadoras fueron precursoras absolutas.

“Las únicas distracciones grandes que había eran la radio y el cine. Yo soy de la época en la que ir al teatro no era algo accesible. Así que era de ir mucho al cine con mis hermanos y ver dos o tres películas”, dice Adelita. Mientras frecuentaban las puertas de Radio Splendid y de varios teatros, las Cazadoras lograron tener una columna en un programa que luego se convirtió en su propia emisión: La audición de las Cazadoras. “Cuando empezamos con eso, como ya conocíamos a muchísima gente del mundo artístico, venía todo el mundo. Por más importantes que fueran, como por ejemplo la loca de Tita Merello, salían al aire con nosotras”, señala la periodista.

Sin embargo, a pesar de ser quienes impulsaron el periodismo interesado en la vida de los artistas -y de tener una gran repercusión en los medios de aquel momento-, ni Adela ni ninguna de las otras Cazadoras cobraban por su trabajos en la prensa.

«Cada vez que pienso los lugares adonde fui no lo puedo creer.»

“Nos decían que no había anunciantes, y resulta que el que nos había llevado a la radio vendía los espacios y se quedaba con la plata. Nosotras invitábamos a los artistas y hacíamos todo el programa”, describe Adela.

Aún hoy Adela sigue manteniendo las dos ocupaciones que más disfruta. No se pierde ningún estreno de teatro -tanto por su rol de jurado y periodista como por su amistad con muchas de las figuras del espectáculo- ni la posibilidad de ayudar a sus cercanos y aplicar uno de los tantos oficios que estudió: la enfermería.

“Siempre me encontraba con Duilio (Marzio). Iba a un teatrito del Abasto y estaba él, y después iba a ver otra obra cerca y lo cruzaba de nuevo”, cuenta Montes y agrega que cuando se trataba de cuidar a alguien les pasaba lo mismo. “El otro día, el periodista Ernesto Raso Caprari mandó un mail a varios por mi cumpleaños y les decía ‘a Adela en fiestas no la vas a ver, pero enfermate y va a estar presente’. Es mi forma de ser”, afirma.

Montes cuenta que no disfrutaba de ir a fiestas o ser invitada a la casa de algún artista «por lo que podía ver». Si bien mantener en secreto casi todo lo que sabía de la vida privada de las figuras del espectáculo fue lo que le posibilitó tener fuertes lazos de amistad con ellas, a Adela le preocupaba que algún chisme trascendiera la intimidad y que por su trabajo como periodista creyeran que ella había sido la responsable.

“Una vez Hugo Sofovich me dijo que me quería mucho, pero que además me respetaba, porque en la época en la que yo escribía en ‘Canal TV’ me había cruzado en varias casas y no decía ni mu de las cosas que veíamos”, comenta Montes. Aunque ella diga que se hace la distraída, son muchos los famosos que son conscientes de las historias que la primera cholula recuerda.

Sin ir más lejos, a raíz de las declaraciones en las que la actriz Leonor Benedetto reconoció que hace tiempo tuvo un romance con Santo Biasatti, Adelita cuenta que el periodista siempre fue un seductor. “La última vez que lo vi, que fue en una entrega de premios en Rosario me dijo: ‘si vos hablaras, Adelita…’.»

Entre las aventuras que compartió con las Cazadoras de Autógrafos, recuerda con particular cariño la inauguración de la casa de Luis Sandrini en Martínez. El cómico hizo una fiesta especial para ellas, en la que les cocinó junto a Malvina Pastorino, su segunda mujer. Según describe Adela, Sandrini había hecho una fuente gigante de ensalada rusa con forma de reloj, en la que había dibujado las agujas y los números con tiritas de ají. Además de los ñoquis amasados por Pastorino, cada una de las cazadoras recibió un regalo. “A mí me tocó un cinturón de cuero verde precioso.”

Adela fue jurado de la primera edición de Miss Argentina, que coronó a Ivana Kislinger, y también del concurso en el que Isabel Sarli fue la ganadora. “Una vez, en un evento, me crucé con Néstor Romano, un periodista medio venenoso que siempre se hacía que era el más amigo de todos. Venía con Isabel porque habían trabajado juntos en una película”, cuenta Montes. “Cuando la Sarli me vio, dijo ‘Ay, a Adelita la quiero tanto’, entonces el tipo le hizo una escena diciéndole que él la conocía hacía más tiempo. ‘¿Cómo más tiempo, querido?’, le dijo Isabel, ‘ella me conoce desde antes que fuera Miss Argentina’”, apunta orgullosa la periodista, y agrega: “El tipo se quedó que no entendía nada.”

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Adela y las Cazadoras iban a las puertas de las radios con papeles recortados de revistas para recibir autógrafos.

Adela forma parte del equipo de la revista Pronto desde su fundación hace más de 20 años. Ingresó para coordinar notas y escribir, pero desde que perdió la visión de un ojo tuvo que cambiar de tareas. Cuenta que estuvo a punto de irse, pero que, al ver la cantidad de errores que se producían por falta de conocimiento sobre las figuras del espectáculo, Lucho Avilés -entonces dueño de la publicación- le pidió que se ocupara de la corrección de la revista. “Ahora voy para los cierres y me quedo hasta el final. Increíblemente, a pesar de internet, sigo encontrando errores. Por suerte no tantos gramaticales”, agrega Montes, quien no cursó el secundario, pero se instruyó gracias a su pasión por la lectura.

A pesar de su edad, Adela sigue trabajando con entusiasmo, aunque a veces la forma de hacer periodismo en la actualidad le ponga “los pelos de punta”. “Cuando una artista muere, como pasó con Lucrecia Capello, te encargan una nota. Pero hace poco pedí hacer una entrevista con ella y casi más me sacan volando”, señala. Montes lamenta que algunas figuras no tengan espacio en las revistas por no estar en televisión, mientras que se les da tapa y pantalla a personajes mediáticos que no tienen ninguna trayectoria.

Montes vio al periodismo de espectáculos nacer y desarrollarse. Sabe intimidades de las celebridades más reconocidas, pero a pesar de haberse adaptado a los tiempos que corren conserva la fórmula que le abrió las puertas de las casas de los artistas. “Hay gente que me pregunta por qué no escribo un libro. Yo creo que si nunca pensé en hacerme famosa contando cosas de caradura, ¿por qué lo haría ahora?”

 

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